El Cultural - El Halcón Maltés - El Sol Digital
El Cultural – El Halcón Maltés

El Cultural – El Halcón Maltés

Esta semana hemos estado en la filmoteca viendo la película “El Halcón Maltés, de John Huston”, Richerdios.

El Halcón Maltés

 

Título original. The Maltese Falcon

Año. 1941

Duración. 100 min.

País.  Estados Unidos

Dirección. John Huston

Guion. John Huston (Novela: Dashiell Hammett)

Música. Adolph Deutsch

Fotografía. Arthur Edeson (B&W)

Reparto. Humphrey BogartMary AstorGladys GeorgePeter LorreBarton MacLane, Lee PatrickSydney GreenstreetElisha Cook Jr.Ward BondWalter Huston, Jerome Cowan. Productora: Warner Bros. Productor: Hal B. Wallis.

Género. Cine negroIntriga | CrimenPolicíacoRemake

Grupos. Adaptaciones de Dashiell Hammett

Sinopsis. En el siglo XVI, los Caballeros de la Orden de Malta regalaron a Carlos I de España y V de Alemania la estatuilla de un halcón de oro macizo con incrustaciones de piedras preciosas. Era una muestra de gratitud por ciertas prerrogativas que el monarca les había concedido. Sin embargo, la joya no llegó nunca a manos del Emperador, ya que la galera que la trasportaba fue asaltada por unos piratas. Cuatrocientos años después, el detective privado Sam Spade y su socio Archer aceptan el encargo de una joven que quiere encontrar a su hermana, que ha desaparecido con un hombre sin escrúpulos.

Realmente grande esta cinta del hasta aquel entonces guionista de Hollywood, John Huston, quien no desaprovechó la oportunidad de dar a conocer sus innegables y apabullantes aptitudes para la dirección. Fielmente basada en la obra homónima de Dashiell Hammet, optó por narrar esta historia de 1929, llevada ya en dos ocasiones anteriores a la gran pantalla con un sonoro y rotundo fracaso. La acción comienza en el despacho de la firma de detectives “Sam Spade y Miles Archer Corp”, con la visita de una enigmática señora Wonderly (años más tarde Roman Polanski tomaría fiel nota en su obra maestra Chinatown). Aquí no hay voces en off, como en su posterior Jungla del Asfalto, solamente el desarrollo de una narración apoyada al pie de la letra en los famosos storyboards puestos de moda por un tal Alfred Hitcthkock, pero sí hay ambientado un mundo de criminales sin escrúpulos, mujeres fatales, finales entreverados, y frases antológicas que imprimen un sello inconfundible, de calidad genuina. Son de destacar los fotogramas épicos de esta cinta inigualable; la señora O’Shaugnessy (maravillosa Mary Astor) fingiendo ser una ingenua víctima del siempre ausente señor Thursby. El enorme Peter Lorre como Joel Cairo, un tipo de tendencias homoeróticas (levemente encubiertas por Huston, ya que en la trama había ya demasiados homosexuales, y la sociedad en general aún no estaba preparada para este tipo de revelaciones), ambicioso y peligrosamente arrojadizo que se va metiendo de forma gradual en el meollo de la trama. El capo de los malos, el inmenso Fat Man (papel iniciático de este sorprendente actor británico, Sidney Greenstreet, que además debutó con óscar incluido), 17 años detrás del pájaro dorado revestido de negra cerámica marfileña (el halcón maltés, regalo de los caballeros de La Orden de San Juan al rey de España Carlos I, en reconocimiento por su cesión del territorio de Malta) y su fiel escudero, Wilmer (conmovedora actuación de Elisa Cook Jr), una especie de Lee Harvey Oswald (increíble su parecido real, en un papel similar al de Atraco Perfecto de Kubrick) chivo expiatorio y homosexual (así lo constató Dashiell Hamet en su obra homónima). Sin olvidarnos tampoco del cinismo misógino de Spade cuando rehuye a la viuda de su socio, y antigua amante, ni de su fiel secretaria Effie. Todo en esta película rezuma CINE (con mayúsculas por supuesto); y el final éste sí que es épico y no el de Casablanca: Cuando el policía le pregunta a Spade sobre el halcón maltés, y éste (dicen las crónicas que fue una aportación del propio Bogart al guión adaptado de Huston) parafraseando a Shakaspeare le responde: “¿éste?, este es el material del que están hechos los sueños…”. En 1941, mientras media Europa se dedicaba a matar a la otra media y EE.UU. se preparaba para entrar en liza, la maquinaria de Hollywood no se detenía. Era el año de la consagración de John Ford y del histórico primer film de un veinteañero de nombre Orson. Pero ese año se produjo otro debut, eclipsado por el de Welles, que supondría un antes y un después en muchos aspectos”. Tras escribir una cantidad impresionante de guiones en los años 30 y trabajar para directores de la talla de Wyler, Hawks o Walsh, John Huston decidió que ya era hora de lanzarse a dirigir su propia película. Para ello desempolvó una adaptación suya de una novela del mítico Dashiell Hammett, reunió un presupuesto ínfimo y eligió para el papel del cínico y frío detective Sam Spade al último descubrimiento de la Warner: Humphrey Bogart. Tras 10 años haciendo papeles secundarios Bogart había conseguido su primer papel protagonista meses antes en “El último refugio”, de la que el propio Huston fue guionista y en la que ambos se conocieron. Se podría decir que fue el principio de una hermosa amistad. “El halcón maltés” sería el primer capítulo de la fructífera colaboración Huston-Bogart, que continuaría con “Across the Pacific”, “El tesoro de Sierra Madre”, “Cayo Largo”, “La reina de África” y “La burla del diablo”. La imponente actuación de Bogart en su segundo film como protagonista marcó para siempre el perfil ideal del detective privado, del antihéroe de la serie negra, y le reafirmó en el panorama hollywoodiense, permitiéndole conseguir un año después el papel de Rick en “Casablanca”. Como curiosidad, señalar el pequeño cameo del padre de John Huston, el actor Walter Huston, como capitán de La Paloma de Hong Kong. En aquél lejano 1941 cambió la historia de la humanidad tras el ataque a Pearl Harbor y también en gran parte la historia del cine, gracias a films como “El halcón maltés” o “Ciudadano Kane”, que casi 7 décadas después siguen conservando la fuerza y la amargura del primer día, pues cada fotograma “está hecho del material con el que se fraguan los sueños”.

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