El Cultural - El Quinteto de la Muerte - El Sol Digital
El Cultural – El Quinteto de la Muerte

El Cultural – El Quinteto de la Muerte

Esta semana hemos estado en la filmoteca viendo la película “El Quinteto de la Muerte” de Alexander MacKendrick. Richerdios.

El Quinteto de la Muerte

 

Título original. The Ladykillers

Año. 1955

Duración. 87 min.

País. Reino Unido

Dirección. Alexander MacKendrick

Guion. William Rose

Música. Tristam Cary

Fotografía. Otto Heller

Reparto. Alec GuinnessKate JohnsonHerbert LomPeter SellersDanny Green,Jack WarnerKatie Johnson

Productora. Anchor Bay Entertainment G

Género. Comedia | CrimenComedia negraRobos & AtracosVejez.

Sinopsis. En una casa aislada y próxima a las vías del tren vive la señora Wilberforce, una venerable anciana que alquila dos habitaciones al misterioso profesor Marcus y a los cuatro miembros de su siniestra banda de música

Premios. 1956: Nominada al Oscar: Mejor guión original. 1955: Premios BAFTA: Mejor actriz británica (Johnson) y guión británico. 4 nominaciones

Comedia deliciosa y corrosiva, producida para la Ealing, productora inglesa que durante los años cincuenta produjo un puñado de películas maravillosas como, “Ocho sentencias de muerte”, “Oro en barras”, “El hombre del traje blanco”, pero, por encima de todas, destaca esta película dirigida magistralmente por Alexander Mackendrick y producida por Michael Balcon, el mismo que había producido los primeros films ingleses de Alfred Hitchcock. En este film el sentido de la diversión es eminentemente caricaturesco a pesar de estar considerada como una película de humor negro y muy británico. Qué duda cabe que vista hoy se tiene una percepción distinta de lo que sintieron los espectadores en su estreno, pero hoy apreciamos una parodia del declive del imperio británico, una sátira mordaz, una metáfora sutil sobre las costumbres y la cultura inglesa. La viejecita Louisse Wilberforce (Katie Johnson), es una anciana adorable que vive solamente acompañada de sus dos loros, sobradamente conocida en la comisaria de su barrio por contar frecuentemente al comisario sus fantásticas historias que son el deleite de los gendarmes. Un día aparece por casa de la anciana un siniestro personaje, el profesos Marcus (un genial Alec Guinness) que haciéndose pasar por miembro de un quinteto de cuerda, alquila a la angelical anciana una habitación donde ensayar sus conciertos de música clásica. En realidad se trata de la guarida de una banda de ladrones que van a perpetrar un robo a un furgón blindado con 60,000 libras. Boccherini y su célebre minueto han pasado a la historia del cine, sonando en el gramófono mientras los cinco rufianes planean un golpe utilizando a la cándida anciana que les importuna con su amabilidad y sus tazas de té. Es evidente la maestría del “casting” en la configuración física de los cinco esperpénticos ladrones, con escenas desternillantes que definen claramente su personalidad: Marcus (Guinness) es hipócrita y vehemente, de mirada ratonil y gestos expresionistas; Louis (Herbert Lom), es el más caricaturesco de todos en su indisimulada maldad, vestido como un gánster de Chicago, incapaz de mantener en la postura correcta el violín que le ha tocado en suerte; Lawson (Danny Green) simula ser contrabajista dada su corpulencia, la misma que le convierte en un gigantón entrañable y algo corto de luces; Harry Robinson (Peter Sellers) es el menudo y amable del grupo, el más cómico y convincente; el mayor Courtney (Cecil Parker) resulta en cambio el más asustadizo y el más incrédulo en cuanto al golpe. Otro de los aciertos de “Ladykillers”, es que la violencia física nos es mostrada siempre de forma elíptica o fuera de campo, casi nunca es explícita. Tiene muchos elementos relacionados con la estética de la animación, como el sonido, los encuadres, el cineasta logra crear un fascinante ballet audiovisual mediante la combinación de “travellings” y el uso cómico y dramático de los sonidos, el parloteo de los loros, los silbidos del tren, las cañerías del agua, el timbre de la puerta. Es un film en color que parece pensada para blanco y negro, la fotografía es de tonalidades grises moduladas a cargo del operador Otto Heller, manchadas de breves instantes de color en el reflejo de una luz rojiza, los alegres colores de los loros en disputa con el estado de ánimo que respira el film. Una obra maestra indiscutible e inolvidable. Conseguir que una comedia funcione a la perfección, y que el mecanismo por el que eso sucede no se note en pantalla, es algo a lo que cualquier director debe aspirar. Puede haber muchos gags y situaciones brillantes, pero que esa suma de momentos aislados den como resultado una obra redonda, en la que todo fluye sin aparente esfuerzo, es algo que muy pocas veces se consigue. Es por eso por lo que es más difícil encontrar grandes comedias que dramas notables, básicamente porque los mecanismos de la comedia son menos obvios y requieren de mayor habilidad tanto en la escritura del guion, como en una puesta en escena donde el ritmo no decaiga en ningún momento. Todo esto se cumple a la perfección en El quinteto de muerte, deliciosa comedia, con toques muy negros, que funciona de manera precisa y brillante, ofreciendo elevadas dosis de originalidad y un acabado visual impecable.

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