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El Cultural –  La Gata sobre el Tejado de Zinc

El Cultural – La Gata sobre el Tejado de Zinc

Esta semana hemos estado en la filmoteca viendo la película “La Gata sobre el Tejado de Zinc”, de Richard Brooks. Richerdios.

La Gata sobre el Tejado de Zinc

Título original. Cat on a Hot Tin Roof

Año. 1958

Duración. 108 min.

País. Estados Unidos

Dirección. Richard Brooks

Guion. Richard Brooks, James Poe (Obra: Tennessee Williams)

Música. Charles Wolcott

Fotografía. William Daniels

Reparto. Elizabeth TaylorPaul NewmanBurl IvesJack CarsonJudith Anderson, Madeleine SherwoodLarry GatesVaughn Taylor

Productora. Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)

Género. Drama | MelodramaFamiliaDrama sureño

Grupos. Adaptaciones de Tennessee Williams

Sinopsis. La inminente muerte del anciano patriarca de una acomodada familia sureña crea una gran tensión ambiental. Uno de sus hijos, Brick, indeciso y apático, se refugia en el alcohol y se muestra completamente indiferente ante la situación, pero Maggie, su mujer, no está dispuesta a contemplar impasible su destrucción. El otro hijo, Gooper, al igual que su esposa, es ambicioso y oportunista.

Premios. 1958: 6 nominaciones al Oscar, incluyendo película, director, actor (Newman), actriz (Taylor). 1958: Globos de Oro: Nominada Mejor película – Drama y director. 1958: Premios BAFTA: Nominada a mejor película, actor (Newman) y actriz (Taylor). 1958: National Board of Review: Top 10 mejores películas. 1958: Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a mejor guion dramático.

Adaptación realizada por Richard Brooks de la obra “Cat on a Hot Tin Roof”, de Tennessee Williams, ganadora del Pulitzer de teatro de 1955. Se rueda en MGM Studios (Culver City, CA), con un presupuesto de unos 3 millones USD. Producido por Lawrence Weingarten para MGM, el film se estrena el 20-IX-1958 (EEUU). La acción dramática tiene lugar en la mansión de una gran finca rural de Mississippi, a lo largo de una única jornada. La obra reúne a una actriz consagrada, acreditada y de moda en aquellos momentos, un actor novel que todavía no había conseguido imponerse (sus últimas interpretaciones no habían convencido a todos) y un actor veterano que había interpretado el mismo papel, el del abuelo, en las tablas. La elección de los tres protagonistas principales es acertada y eficaz, como demuestra la fuerza e intensidad de los trabajos que efectúan. Elizabeth Taylor crea un personaje que trasmite una potente sensualidad, especialmente en algunos pasajes culminantes. Paul Newman dota a su personaje de fragilidad, indecisión y frustración, de acuerdo con las necesidades de la historia. Burl Ives compone un papel fuerte y brillante que hace que el actor se coma la pantalla en casi todas sus intervenciones. Newman gana su primera nominación al Oscar y Taylor su segunda nominación. El film recrea con pulcritud y precisión el clima mórbido e insalubre del Sur de EEUU, reconstruido con maestría por Tennessee Williams en sus obras de teatro. Analiza temas diversos y complejos, como la familia, el amor y el afecto, y contravalores como la codicia, la envidia, la hipocresía, el culto a las apariencias y el engaño. Reflexiona, además, sobre las relaciones de padres e hijos y de marido y mujer en la pareja. Añade un apunte sobre el deseo, la pasión y el paso del tiempo. De modo implícito, pero claro, aborda el tema de la homosexualidad masculina. La acción, ajustada a una puesta en escena brillante y rica en recursos, se desarrolla en tres ubicaciones de interior: el salón de la planta baja, un dormitorio del primer piso y el subterráneo dedicado a almacén. La lluvia y el viento que baten el jardín, junto a los truenos que se oyen, contribuyen a crear la atmósfera densa y agobiante que envuelve a los personajes. El film no oculta su condición de teatro adaptado al cine, pero la acompaña de un movimiento diligente de cámara, una fotografía espléndida de William H. Daniels (creador de la imagen de Greta Garbo) y unos diálogos bien construidos, no exentos de detalles de humor. La banda sonora recoge composiciones de archivo de la MGM. El “Tema de amor”, de Charles Wolcott, es el leitmotiv de la película. Se sirve de varios temas de André Previn (“Lost in a Summer Night”) y otros y de un fragmento de la Sinfonía nº 5, de Beethoven. Por la intensidad que desarrolla y por su interés como reflejo de una época y de un tipo de cine de moda en los 50 y 60, la película es atractiva y recomendable. Tennessee Williams era asfixia, calor sofocante. Era un dramaturgo tan opresivo como el vapor hirviente dentro de una olla expres. Era el clima ardoroso en el Sur, donde lo que menos ahogaba era la canícula. Uno de los más grandes dramaturgos de la historia, desmenuzó una agonía de tormentos psicológicos en unos argumentos y unos personajes torturados, aprisionados entre los barrotes del fracaso existencial. Williams, alcohólico, adicto a los calmantes y a las drogas, posiblemente recreó en su protagonista, Brick, gran parte de las angustias que a él mismo lo consumían. Tennessee, de verdadero nombre Thomas Lanier, escribió acerca de cosas que conocía muy bien. Las decepciones afectivas en el plano familiar, la agresividad de su padre, la quebradiza salud mental de su querida hermana Rose… Maggie, la frustrada esposa de Brick, se revuelve como una gata colérica, como si estuviera posada sobre un tejado recalentado que le quemara los pies. Nada parece sacudir de su apatía a su marido, decidido a dejarse morir lentamente en el abrazo evasivo del whisky. En un tórrido día de verano, en la plantación algodonera familiar de Mississippi, se desatan las fieras con motivo del 65 cumpleaños del patriarca. Las mentiras se van cayendo, las máscaras se destapan para exhibir la verdad desnuda, sin ornamentos, sin adornos que amortigüen la seca certeza del desamor, de la rapiña, del desprecio. Los ojos azul transparente de Paul Newman, y la perturbadora presencia escultural y felina de Elizabeth Taylor, la de los ojos rasgados de color violeta, compusieron una pareja protagónica de asombrosa fuerza interpretativa. Aunque los guionistas no hiciesen plena justicia a los recovecos de la obra de Williams, no abundan las estrellas que lucen tanto sus papeles como el dúo Newman-Taylor hicieron resplandecer a los imperecederos Brick y Maggie en el día más asfixiante de sus vidas. Una lúcida y tortuosa disección, en medio del calor estival abrasador de Mississippi, de la infelicidad, del miedo, de la hipocresía y de los engaños que nos sostienen, cuando es demasiado duro mirarle el rostro a la verdad.

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