El Cultural - La Lista de Schindler - El Sol Digital
El Cultural – La Lista de Schindler

El Cultural – La Lista de Schindler

Esta semana hemos estado en la filmoteca viendo la película “La Lista de Schindler” de Steven Spielberg. Richerdios.

La Lista de Schindler

 

Título original. Schindler’s List

Año. 1993

Duración. 195 min.

País. Estados Unidos

Dirección. Steven Spielberg

Guion. Steven Zaillian (Novela: Thomas Keneally)

Música. John Williams

Fotografía. Janusz Kaminski (B&W).

Reparto. Liam NeesonBen KingsleyRalph FiennesCaroline GoodallJonathan Sagall, Embeth DavidtzNorbert WeisserMartin S. BergmannMark Ivanir, Malgorzata GebelShmuel LevyMichael SchneiderJoachim Paul Assböck, Branko LustigGötz Otto

Productora. Universal Pictures / Amblin Entertainment

Género. Drama | NazismoHolocaustoBasado en hechos realesII Guerra Mundial

Sinopsis. Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Oskar Schindler (Liam Neeson), un hombre de enorme astucia y talento para las relaciones públicas, organiza un ambicioso plan para ganarse la simpatía de los nazis. Después de la invasión de Polonia por los alemanes (1939), consigue, gracias a sus relaciones con los nazis, la propiedad de una fábrica de Cracovia. Allí emplea a cientos de operarios judíos, cuya explotación le hace prosperar rápidamente. Su gerente (Ben Kingsley), también judío, es el verdadero director en la sombra, pues Schindler carece completamente de conocimientos para dirigir una empresa.

Premios. 1993: 7 Óscars: mejor película, director, guión, fotografía, montaje, música, dirección artística. 1993: 3 Globos de Oro: Película: drama, guión, director. 6 nominaciones. 1993: 7 Premios BAFTA, incluyendo mejor película y director. 13 nominaciones. 1994: Premios Cesar: Nominada a la Mejor película extranjera. 1993: National Board of Review: Mejor película. 1993: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película, actor sec. (Fiennes) y fotografía. 1993: 6 premios Asociación de Críticos de Chicago, incluyendo mejor Película. 1993: Sindicato de Productores (PGA): Mejor película. 1993: Sindicato de Directores (DGA): Mejor director. 1993: Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guion adaptado

 

Todos los directores –también les pasa a los escritores- tienen un proyecto determinado en la cabeza que por múltiples razones no pueden llevarlo a cabo y así pasan años hasta que encuentran un momento idóneo para poder realizarlo. A Spielberg le costó algo más de diez años dar a luz el proyecto más personal y ambicioso de llevar a la gran pantalla la novela de Thomas Keneally publicada en 1982. Y era idóneo por doble motivo. Primero porque tenía el dinero para ello después de hacer caja con “Hook” y sobre todo con “Parque Jurásico” pero también porque profesionalmente su credibilidad como gran cineasta empezaba a resquebrajarse teniendo en cuenta sus últimas cuatro películas y cada vez parecían más lejanas obras como “El imperio del sol” o “El color púrpura”. Después de “La lista de Schindler” nunca más nadie se ha atrevido a dudar del nivel de Spielberg. Evidentemente, ganó los Oscar con justicia a pesar de que ya se hablaba de que era la favorita incluso antes de su estreno. Pero premios aparte, hay que reconocer que se trata de una obra magnífica la analicemos por cualquier aspecto. Desde todos y cada uno de los aspectos técnicos, como la fotografía artesanal en blanco y negro de Janusz Kaminski, que enamoró a Spielberg y ya siempre contó con él, pasando por unas recreaciones de ciudades que sólo Hollywood puede ofrecer hasta la famosa melodía de John Williams, entre las tres mejores composiciones de toda su vida, pero sobre todo a pesar de que el guion no sea lo mejor precisamente hay que quedarse con la dirección de Spielberg que se siente más cómodo que nunca y consigue una atmósfera de cinema verité espléndida. Curiosamente, en contra de lo que se dice esta no es una película emotiva, a excepción de la parte final, sino tremendamente racional e inteligente que trata de entender lo irracional de lo que estaba sucediendo, pero siempre con mucho cerebro, desde luego mucho más que la mayor parte de sus películas donde sí se pronuncia a favor de la lágrima fácil, aquí todo es más brutalmente áspero. Desde luego que Liam Neeson consigue además una cosa complicada, que es manejar correctamente el cambio gradual del personaje sin que parezca un giro de guion cochambroso. Por cierto que siempre hay algunos que a estas alturas quieren cuestionar a Oskar Schindler su humanidad, lo que desde luego no es culpa suya, ya que se comportó como un hombre decente en tiempos difíciles. Lo que sí resulta alarmante es que Israel le tuviera diez años en su lista negra –en realidad desde 1948 como Estado- y no le “perdonará” hasta 1955. Está claro que pasar de criminal de guerra a hijo adoptivo de Israel demuestra que el Mossad y la información israelí no funcionaron muy bien. Porque ese es el fallo más grande del guion. ¿Por qué huye? ¿No sería mejor quedarse con todos los testigos que confirmarían y le arroparían en todo momento y no jugársela a que sea detenido en un control? Algunos pensarán que es que en realidad Oskar Schindler no era trigo limpio. Pues se equivocan. En aquellos momentos se produjeron una inmensidad de homicidios que cometieron los ejércitos aliados ganadores de la guerra en contra de centenares de alemanes inocentes. No todo fue Núremberg con jueces con toga. Esperemos que alguien se decida a contar el tema pronto en algún libro o película sobre la barbaridad de crímenes contra la humanidad que se cometieron las semanas posteriores al fin de la guerra. En definitiva “La Lista de Schindler” es una de las tres mejores películas del director de Ohio y una obra clave de la década de los noventa. Eso sí, la película no es perfecta por tres motivos principales; el primero de ellos es que siendo Spielberg un judío de origen húngaro, se decantara por el guetto de Cracovia y no por el de Budapest, que también fue terrible y sobre todo por ningunear la historia – que conoce seguramente a la perfección- de D. Ángel Sanz Briz, el ángel español de Budapest, que salvo no mil cien o mil doscientos judíos sino más de cinco mil. Pero claro, se entiende que un español como héroe en una película norteamericana no hubiera ganado tantos Oscar. En segundo lugar porque Spielberg a lo largo de las tres horas de película hasta el remate final dedicado a los judíos asesinados hace algo muy peligroso y es convertir el holocausto en algo plenamente judío. Cuando no es así ni por asomo, ojalá lo hubiera sido, en el sentido de que hubieran muerto menos personas, pero desgraciadamente en los campos de exterminio abundaban y predominaban otros grupos como polacos –no judíos- homosexuales, discapacitados, presos políticos, inadaptados… pero sobre todo eslavos y prisioneros soviéticos que constituyeron el grueso de los incinerados, incluso entiendo que la comunidad gitana no tenga dinero ni poder para hacer cine en Hollywood, pero fueron casi un millón de ellos exterminados y nadie se digna a decir una sola palabra. Y el tercer motivo está relacionado con el segundo y es que la película no reconoce ni nos cuenta nada del sistemas de castas que había dentro de un campo de concentración, donde los judíos salían bien parados comparados con algunos de los grupos citados anteriormente como gitanos, vagos, alcohólicos, maleantes…y sobre todo homosexuales que recibían un auténtico desprecio y maltrato por parte del resto de prisioneros incluido los judíos. Pero no, Spielberg obvia todo ello para llevarnos a su terreno, consiguiendo que pierda el sentido universal del valor del hombre en sí mismo para ser un alegato judaico. Él debió haber dedicado la película a todas las víctimas de los campos de concentración y no a los de su raza y/o religión, como prefieran. Es recomendable la lectura de ese maravilloso libro titulado “El hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl, donde se puede entender cómo era la vida de un prisionero en un campo de concentración, lugar que no inventaron los nazis, sino los británicos en la guerra contra los boers sudafricanos a finales del siglo XIX

Deja un comentario

El email no será público.