El Cultural - "Z" de Costa Gavras - El Sol Digital
El Cultural – “Z” de Costa Gavras

El Cultural – “Z” de Costa Gavras

Esta semana hemos estado en la filmoteca viendo la película “Z” de Costa Gavras. Richerdios.

Título original. Z.

Año. 1969

Duración. 127 min.

País. Argelia

Director. Costa-Gavras

Guion. Jorge Semprún (Novela: Vasilis Vasilicós)

Música. Mikis Theodorakis

Fotografía. Raoul Coutard

Reparto. Yves MontandJean-Louis TrintignantIrene PapasJacques PerrinFrançois Périer, Pierre DuxCharles DennerMarcel BozzuffiMagali NoëlRenato Salvatori

Coproducción Argelia-Francia; Reggane Films / O.N.C.I.C / Valoria Films Género. Drama | PolíticaCrimenBasado en hechos reales

Sinopsis. En un país regido por una corrupta democracia, donde el gobierno utiliza a la Policía y al Ejército para erradicar cualquier amenaza izquierdista, un diputado de la oposición es asesinado en plena calle cuando acababa de presidir un mitin de carácter pacifista. De la investigación del caso se encarga un joven magistrado, consciente de que se trata de un crimen político cometido por dos sicarios a sueldo. Al mismo tiempo, un ambicioso periodista se servirá de métodos poco ortodoxos para acumular pruebas que inculpen a varios militantes de un partido de extrema derecha, los cuales, a su vez, atribuyen la responsabilidad del atentado a altos cargos de la policía y del ejército.

Premios. 1969: 2 Oscar: Mejor película de habla no inglesa, montaje. 5 nominaciones. 1969: Globos de oro: Mejor película extranjera. 1969: Premios BAFTA: Mejor música. 4 nominaciones incluyendo mejor película. 1969: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película y director. 1969: Sindicato de Directores (DGA): Nominada a Mejor director. 1969: Festival de Cannes: Premio del Jurado y Mejor actor (Jean-Louis Trintignant).

¿Quién puede seguir manteniendo tras ver Z, casi cincuenta años después de su estreno, que el cine político y social de Costa-Gavras ya no tiene vigencia o razón de ser? ¿Quién puede asegurar que aquellos días no volverán; que aquellos militares, juristas, religiosos y civiles pseudodemócratas, poderosos ultraconservadores y ultramontanos, no están entre nosotros o incluso al frente de algunas fácticas instituciones? Es tal la actualidad de Z en estos momentos que me atrevería a decir que no hay que rodar nada más sobre los peligros totalitarios que nos amenazan, porque la película está hecha y ni siquiera han variado en exceso los métodos que se utilizan para imponer por la fuerza regímenes poco amigos de libertades y transparencias. Hay que seguir viendo Z como si se hubiera estrenado ayer, como si Jorge Semprún hubiera acabado el guion hace tres meses; porque los fumigadores de ideas siguen ahí, algunos incluso sin cambiar de traje y otros ocultos tras una finísima capa de barniz que llaman “voluntad popular”. El poder sigue utilizando la propaganda para sus fines y la mayoría de televisiones, radios, vallas publicitarias y periódicos están bajo su control. Los que piensan diferente son apestados y se les ningunea o se les conduce hasta el borde de un precipicio para que la duda entre accidente, suicidio o empujón involuntario sea razonable. Se hace creer que la opinión pública mayoritaria es la que decide cuando en realidad una cuarta parte de ciudadanos, bastante ignorantes para ser sinceros, son los que votan al partido que actúa como apisonadora y que se diferencia del partido de la oposición en el grosor de las cadenas o en la longitud del látigo. Esto visto desde el reino de España, que ya ni siquiera se atreve a decir que es soberano (por lo de las risas), si no europeísta y globalizado; imagínense ahora otros países menos afortunados aún y atrévanse, sin ponerse colorados, a decir que corren buenos tiempos para la pluralidad de ideas, la justicia social, la dignidad, los derechos humanos, las libertades y la exaltación de las diferencias que nos hacen mejores, por aquello del mestizaje cultural. Z, está más viva que nunca, aunque afortunadamente algo está cambiando y cabe la posibilidad de que, no tardando mucho, cuando pregunten por los líderes de cualquier movimiento inconformista no haya jerarquías que descabezar, porque los nuevos tiempos descubren la horizontalidad de las iniciativas de cambio. Este modo de proceder cabrea enormemente a los exterminadores de plagas que no encuentran fórmulas para atacarlas y quién sabe si acabarán fumigándose a sí mismos. Cuando esto suceda, sólo entonces, podremos archivar como recuerdo histórico una de las mejores historias rodadas sobre el terrorismo estatal, la corrupción, el control de las masas y el asesinato político como arma fundamental para que el orden (el suyo) permanezca inalterable. “Cualquier parecido con acontecimientos reales, personas vivas o muertas, no es fruto del azar. Es voluntario.” Costa-Gavras y Jorge Semprún. Así se nos avisa en sus títulos de crédito la intención de esta película: la de retratar y denunciar unos hechos que convulsionaron la vida política de Grecia que acabaron por desencadenar un golpe de estado militar y la consiguiente dictadura de extrema derecha. Costa Gavras, al igual que en “Missing”, no necesita situarnos geográficamente ni describirnos en qué país estamos para que entendamos el contexto sociopolítico que tenemos delante. Usando los recursos del documental y del thriller de intriga política, nos muestra con gran seriedad las investigaciones de un valiente juez en torno al asesinato de un activista pacifista a manos de un grupo de extrema derecha vinculado con el ejército. Merece revisionarse este título clave en el subgénero de cine político, pues casi se diría que fue el inaugurador de semejante ciclo que vendría seguido por otras muchas películas durante la década de los 70. No en vano, “Z” se estrenó con media Europa aún convulsionada por el famoso Mayo del 68 francés, lo que la convirtió en una película oportuna. A destacar, entre otras muchas cosas, la magistral partitura del gran compositor griego Mikis Theodorakis.

La Deriva

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