“El empresario se ahorra dinero cuando no invierte, pero pierde ingresos cuando hay bajas por siniestralidad” - El Sol Digital
“El empresario se ahorra dinero cuando no invierte, pero pierde ingresos cuando hay bajas por siniestralidad”Fernando Muñoz, secretario general de CCOO de Málaga

“El empresario se ahorra dinero cuando no invierte, pero pierde ingresos cuando hay bajas por siniestralidad”

Conversaciones de El Sol Digital (XXXIII)

Fernando Muñoz, secretario general de CCOO de Málaga

Vicente Almenara.- Fernando Muñoz es un hombre tranquilo y afable cuando habla y analiza el estado actual de las relaciones laborales en la provincia de Málaga y su economía. Sucedió a Antonio Herrera, con el que trabajó desde la ejecutiva del sindicato, imponiéndose en el último congreso a Antonio Galisteo con el 67 por ciento de los votos.

Los sindicatos, tras la reforma laboral, llevan unos años muy callados en relación a otras épocas de un mayor protagonismo en las calles. Ahora el foco está en la inestabilidad política de un gobierno en funciones, en su momento, o en el independentismo catalán, asunto todavía no resuelto. El modelo sindical es una asignatura por aprobar, como el propio modelo de las organizaciones empresariales, pero los cambios son demasiado lentos para la realidad.

Hablamos en el despacho de Fernando Muñoz -frente al puerto, en ese viejo edificio, ahora remozado, del sindicato vertical- de los principales sectores de la economía malagueña, precisamente preparaba su informe balance de este año que acaba.

¿Qué balance puede hacer de cómo ha transcurrido este año 2017? ¿Ha sido tranquilo desde el punto de vista sindical?

Desde la perspectiva interna del sindicato, hemos tenido un congreso en el mes de marzo donde se ha elegido una nueva dirección, y ésta ha empezado muy fuerte. Algunos compañeros me han dicho que afloje el ritmo. Hemos celebrado tres asambleas de delegados y no es habitual que se tengan en un mismo año. En abril hubo una, con una preparatoria del primero de mayo, resaltando la alta siniestralidad que hay en Málaga, que es una barbaridad y no lo entiendo, porque todos los días se dan de baja hasta 60 trabajadores -como mínimo- por accidente de trabajo con baja laboral y no por enfermedad común.

¿A qué lo achaca? Porque eso no ha pasado nunca.

No ha pasado nunca. La siniestralidad laboral en Málaga ha sufrido un fuerte aumento, y en lo que va de año, que ya va a terminar, el incremento ha sido del 22 por ciento respecto al pasado. Es muy fuerte, porque esas 60 personas, por un lado, a las empresas les provoca un problema de productividad y competitividad con un gasto, además la mutua también es un gasto añadido, pero es que también hay que poner encima de la mesa la planificación de la actividad preventiva, la evaluación de riesgos laborales y la evaluación de la vigilancia de la salud. Esto tienen que hacerlo todas las empresas, porque muchos de los accidentes que se producen, leves, graves o muy graves -sin olvidar a los fallecidos, que ha habido un incremento de hasta 16 personas en lo que va de año-, se pueden evitar realizando una inversión económica. Pero claro, los trabajadores no realizan una petición expresa de sus condiciones de trabajo en la medida en que en una situación de eventualidad uno se calla, porque piensan que como digan que les faltan unos zapatos en condiciones o cintas antideslizantes en el suelo, por ejemplo, los van a echar cuando finalicen el contrato. Así, esa eventualidad no favorece ni va en el buen sentido, porque el empresario se ahorra dinero cuando no invierte, pero pierde ingresos cuando hay bajas por siniestralidad. Empezamos en abril con una asamblea de delegados para poner esto de relieve y convocar un Primero de Mayo que fue de los mejores que hemos vivido, en el sentido de que la gente ha manifestado su descontento con la situación laboral que están viviendo. No es casual que, el año pasado, Málaga fuera la primera provincia de Andalucía con mayor número de jornadas perdidas por huelga y menor número de trabajadores en huelga, es decir, más de 16.000 jornadas perdidas, según contabiliza el Gobierno, afectando a más de mil trabajadores. Esto significa que los empleados están radicalizando su posición y cuando llega una situación extrema a éstos les da igual, de manera que se han perdido 660.000 euros en salarios que han dejado de percibir por huelgas en 2016, más la pérdida de rentabilidad de la empresa, porque aquí perdemos todos, y hay que remar conjuntamente. Esta situación la pusimos de relieve el Primero de Mayo y la gente salió a la calle masivamente, aunque después los medios locales nos trataron como siempre, que a veces ve uno la foto de la calle Larios a la mitad y dicen que hay 20.000 personas, cuando nosotros llenamos esta calle, la Alameda Principal y parte de la de Colón y, a lo mejor, somos 2.000.

¿Una cifra buena de manifestantes en un Primero de Mayo cuál es?

Habitualmente, en época de bonanza económica, cuando el Primero de Mayo cae en un puente, que los trabajadores aprovechan para disfrutar pues a lo mejor no quieren participar en la manifestación, 5.000 asistentes es una buena cifra. En estas condiciones de bonanza la gente en manifestación por sus reivindicaciones hay que aquilatarla un poco más porque los convenios colectivos, por ejemplo, están firmados. Porque muchas veces asisten a esta convocatoria los compañeros que tienen conflictos en ese momento. Pero 5.000 personas es una buena cifra y rara vez hemos bajado. En este caso, por no pelarme con las cifras siempre pregunto a la Policía Nacional qué número hay, este año hemos superado las 10.000 personas, seguro. Siempre ponemos un testigo al final de la marcha y nos va informando.

En los años duros de la crisis la siniestralidad bajó porque también el número de empleados era menor. La siniestralidad no se da sólo en la construcción sino en todos los sectores, ¿qué datos tenéis?

En la construcción se dan los accidentes más graves, los que se visualizan. Los fallecidos este año han sido, fundamentalmente, de la construcción y del campo, del sector agrario. Si analizamos uno a uno -que es un objetivo que vamos a implementar más el año que viene-, tres han sido en el campo y, quitando al de Pizarra, el resto es una empresa familiar, trabajador de su hermano o autónomo, es complicado ver otro tipo de siniestralidad con razón de muerte que no sea en estos dos sectores, aunque en la construcción sea menos. También es verdad que al disminuir tanto el tamaño de la empresa, se dan las de contexto familiar, no la relación empresario-trabajador y, por la confianza, se relaja mucho la actividad preventiva y no con  malicia de ahorrar costes como podemos decir en otros escenarios. Pero después, hay una gran siniestralidad en el sector servicios y que no lleva razón de muerte, excepto en un caso en el que una trabajadora en Estepona en un chiringuito se electrocutó. En servicios, los accidentes no son muy grandes pero son los que más aportan.

¿Cuál es el estado de la negociación colectiva en estos momentos?

Ahora mismo, en la provincia de Málaga, quedan pendientes algunos convenios, pero se están firmando otros, se está llegando a acuerdos y, este año, en el sector de la automoción se ha firmado uno con calendario para 2018, así como también se ha firmado en el sector siderometal de Málaga, y quedan pendiente otros que habrá que organizar como un objetivo nuestro para el próximo año. Estos últimos serían convenios tipo empleadas de hogar, comunidades de propietarios, que en algunos casos se les aplica el convenio de jardinería, en otros el de construcción, y lo que hacen es mantener un edificio o una comunidad. Esos convenios están ahí todavía, rémora de las ordenanzas laborales y disposiciones de los años 1978 y 1981 y son muchos los trabajadores que están sueltos, con un volumen alto que afecta también a los polígonos industriales.

¿Qué incremento salarial se está pactando por regla general?

Supera al uno por ciento pero por muy poco, el 1,1 o 1,2 en 2017. Va a ser otro de nuestros objetivos el próximo año incrementar esa subida.

¿Pero se canjea ese incremento escaso por mejoras de otra clase en los propios convenios?

No. Por ejemplo, no avanza más la conciliación familiar porque los salarios se contengan. Los salarios son un reflejo del conjunto de convenios y la subida media en Málaga está en el 1,1 por ciento, y los de empresa están peor todavía -han estado en el 0,57 en el mes de junio y pueden estar en el 0,8 sin llegar al uno por ciento-.

Porque se hace menos presión, lógicamente.

La reforma laboral de 2012 nos ha llevado a la confrontación empresa por empresa y a sacarnos de los convenios sectoriales. Pues esta confrontación le permite al empresario más margen de bajar salarios y, de hecho, se descuelgan de éstos y es la principal causa de la bajada salarial generalizada. La realidad en Málaga es muy parecida en todos los sectores, así un hotel que está en el convenio sectorial y otro que se descuelga de éste, la propia empresa que se descuelga hace competencia desleal respecto al que no, por lo que invita a que todo el mundo lo haga y hay que frenarlo de alguna manera. Tenemos ahora pendiente el sector de la hostelería, que ya se ha constituido la mesa de negociación de su convenio, teniendo en cuenta que casi el 15 por ciento de los trabajadores malagueños están ahí.

En la hostelería, ¿tiene CCOO medidas que se aplicarían para romper el gran problema que tiene el sector, de toda la vida, que es la estacionalización? ¿Se puede llegar a acuerdos, aunque no sean del todo ventajosos, con los empresarios para que la flota hotelera no cierre buena parte de ella a partir de octubre?

Desde la perspectiva laboral, la figura del discontinuo existe y está creada para cuando el hotel tenga mejora de afluencia por la caída de la estacionalidad, entonces aparece el fijo discontinuo. En el caso de Málaga capital, es verdad que tiene menor estacionalidad que la Costa del Sol. Torremolinos, por poner un municipio cercano, presenta una realidad totalmente diferente a Málaga, así ésta tiene una estacionalidad que puede bajar en los meses de diciembre, enero, febrero; en Torremolinos cae en octubre y se retoma en marzo. La Semana Santa de 2017 no ha tenido aumento de pernoctaciones.

Hay un sector del que se habla poco y que debe ser muy intensivo en empleo, Oficinas y Despachos. ¿Qué pasa en este sector?

En Oficinas y Despachos, creo que fue en el año 2012 cuando se firmó el primer convenio colectivo. No se había firmado ninguno anterior porque en Málaga nos regíamos por la comparativa con el convenio de Granada, teníamos la ordenanza laboral muerta, y nos impulsamos conjuntamente. Fue un hecho positivo y el problema es que en este sector se mueven empresas con muy poca cantidad de trabajadores, salvo una notaría que puede tener unas ocho personas en plantilla, pero hay pocas así,  en oficinas y despachos pueden tener unos dos trabajadores de media.

La parte empresarial tiene dificultades para agruparse en un sector como éste.

Como ejemplo, tenemos la madera, hay dos patronales de la madera en Málaga, una que era la histórica y otra la nueva que representa algo más, pero ¿con quién firmamos? En Oficinas y Despachos pasa algo parecido, con la actual reforma laboral de 2012-2013 se facultaba a la Confederación de Empresarios para representar, en caso de que no hubiera una patronal identificada, al conjunto, y por ahí vamos a tirar.

También los campos de golf…

En los campos de golf, ¿consideramos jardinería o actividades deportivas?

En la Fundación Ciedes, por ejemplo, sí hay grandes acuerdos que no se ven en el Ayuntamiento o en la Diputación, pero en esta Fundación se alcanza un amplio consenso entre las instituciones, los agentes sociales… ¿Hay un consenso sobre cuál es el modelo productivo de Málaga que puede crear empleo, que diversifique y no haga concentrar en la construcción y el turismo todo el peso de la economía? ¿CCOO qué hace para ese nuevo modelo, que no es para mañana pero sí para ir poniendo las bases?

Hemos puesto encima de la mesa, no ahora, hace mucho tiempo, y lo seguimos diciendo y aprovechamos el debate que tiene la ciudad sobre el hotel del puerto poniendo el acento en el puerto de Málaga y no en el hotel, porque este último es un elemento que sí o no, pero la fortaleza y la dedicación que tiene el puerto puede dar salida, si se quiere y si las administraciones públicas y la iniciativa privada parten por ese camino, al tejido industrial malagueño. Por el contrario, podemos seguir como estamos, viendo convertirse el puerto en un centro comercial abierto, aprovechando las instalaciones portuarias, y no con una actividad productiva de tráfico de mercancías y pasajeros. Porque el desarrollo agroindustrial que tiene Málaga en el caso de La Axarquía, por poner comarcas distintas, tiene que tener una salida hacia algún lugar y por alguna vía -camiones, líneas férreas o actividad portuaria-. Desgraciadamente, la actividad exportadora ha aumentado en 2017 un 20 por ciento y lo que sale no lo hace por el Puerto de Málaga, y ahí tenemos un problema. Así, la actividad tecnológica del Parque Tecnológico tampoco sale por ahí, y para que el Parque funcione, quitando los calls center y otras actividades de otras empresas, necesita importar contenedores de material para trabajar o exportar, y eso no se realiza a través de la actividad portuaria de contenedores. Tampoco se lleva a cabo con las cárnicas del Guadalhorce, y algunas empresas exportan a través de camiones por el puerto de Cantabria, de manera que suben hasta allí para descargar y embarcar para Rusia o el norte de Europa, o la mayoría va al puerto de Algeciras. El de Málaga debería cumplir el papel de potenciar la industria malagueña y la cercanía, porque ¿cómo puede ocurrir que a Prolongo le sea más interesante exportar por Algeciras que por la ciudad que la tiene más cerca, el de Málaga?

¿Es por las tarifas del puerto?

No, es porque no hay una línea férrea que conecte el puerto con Cártama. Esos 800 metros de vía férrea soterrada, que tiene un coste que no supera los 50 millones, políticamente no se quiere implementar porque quizás se esté pensando en el Plan Director de 2014-2020 del Ministerio de Fomento que puede que se esté planteando que el Puerto de Málaga sea de uso exclusivo para el ocio y el turismo. Este Plan dice que es más rentable un puerto cuando está especializado que cuando tiene usos compartidos, pero yo creo que la ciudad debería mantener un uso de desarrollo compartido con el tráfico de mercancías, porque es incompatible lo que estamos viendo de áridos con la actividad que se pretende del hotel. Ahí se está embarcando o desembarcando a plena atmosfera con las corrientes de viento que hay y si quieren hacer un hotel ahí enfrente, éste va a recibir el viento y el polvo. Esa actividad debería ser una actividad limpia de mercancías, y la de contenedores se podría hacer con un espacio en los polígonos, de logística, para su almacén y distribución, pero es necesaria esa vía del tren. En el diseño de la industria malagueña deberíamos estar potenciando lo que es el desarrollo. Celebramos los 25 años del Parque Tecnológico ahora y a ver si en los próximos veinticinco se puede conectar con la Universidad en la parte de investigación, ya que daría un plus añadido de refuerzo a la industria, porque este sector en la ciudad presenta mejores salarios y más estabilidad en el empleo. De hecho, cuando hemos debatido internamente sobre el hotel del puerto, concluimos que daría más valor añadido un edificio destinado a empresas que a hostelería, porque la experiencia que tenemos en este último sector es que los grandes hoteles de lujo no tienen una ocupación doce meses al año completa y para eso no hace falta ese edificio.

 Otro sector muy importante es el del comercio, ¿cuál es su situación actual?

En el comercio, en Málaga, tenemos un convenio sectorial, pero también estamos viendo cómo las empresas de comercio, las franquicias y otras se están descolgando de este convenio y están externalizando parte de la actividad comercial, precarizando el trabajo de este sector, contratando fundamentalmente a mujeres con tres horas diarias de trabajo y con una remuneración de convenio de empresa y no sectorial. Así, dentro de la misma franquicia nos encontramos a empleadas con uniformes de la empresa franquiciada acogidas a convenios, pero otras que están fuera de éstos porque vienen empresas multiservicios. Ahí se está precarizando mucho la mano de obra y devaluando el servicio que se presta.

Cuando se dice en España que la mujer trabajadora llega a percibir casi un 16 por ciento del salario menos que el hombre, ¿cómo se explica?, si la mayor parte de la población está acogida a convenios colectivos y no se puede distinguir por ley entre un hombre y una mujer.

Recientemente, CCOO ha tumbado un convenio colectivo de comercio en Tenerife porque al hombre en productividad se le pagaba, escrito en el convenio, 521 euros más que a la mujer en igualdad de categoría. Fue denunciado y ganado en los tribunales. A partir de ahí, es cierto que en la misma categoría en una empresa se paga por el mismo trabajo un salario, pero no es lo mismo cuando se trata de la misma categoría pero en diferente empresa, ya que el salario cambia, igual que cuando son categorías diferentes. Por ejemplo, cuando en una determinada empresa hay un limpiador hombre tiene un salario y se le llama oficial de primera, y en la misma empresa existe otra categoría que se llama auxiliar y se pone a una mujer y hace lo mismo pero se le paga otro salario, por lo que hay una discriminación.

¿Y eso la Inspección de Trabajo no lo detecta?

Está en la legislación y en el convenio.

¿No es impugnable?

Lo que habría que impugnar son las categorías. Evidentemente, nosotros acudimos a los tribunales para denunciar la situación y hacer homologable que la categoría de auxiliar hace la misma función que la otra y que, una vez se gane, se aplique a todo el mundo, pero  hay que empezar a ganarlo.

El modelo por el que está apuntando Málaga ciudad, con museos y otros atractivos turísticos, ¿cree que es el mejor entre las apuestas que podría tener?

Nosotros hemos hecho una propuesta en el Consejo Social de la ciudad de Málaga, que creo que es un foro adecuado para hablar de ello, y es que para romper la estacionalidad e incrementar el número de turistas, al turista habría que hacerle lo mismo que en otras ciudades europeas,  una especie de bono completo, como las pulseras en los hoteles, un pack con hotel, desplazamientos, museos, visitas de rutas, etc., y hacerlo para incrementar el turismo en épocas de baja afluencia.

Estaréis preocupados, como muchos otros protagonistas sociales, por el tema de los apartamentos turísticos, porque la mayor parte de trabajadores se concentra en el sector hotelero y es evidente la competencia que representan estos apartamentos, por no entrar en otros asuntos, como la turismofobia y la congestión de los cascos urbanos. Ya hay un desplazamiento brutal hacia estos apartamentos, ¿qué piensa?

Lo hemos analizado dentro del sindicato y esta realidad la podemos ver desde muchas perspectivas. Si es desde la del usuario, tenemos que ver que cuando un usuario quiere un apartamento turístico por algo es, cuando no quiere un hotel. Quizás porque el precio de la vivienda es más competitivo que el del hotel. Puse de ejemplo en un coloquio que hay personas que se han ido a Alicante a un complejo turístico de camping y bungalows con camas y demás, una franja para turistas con poco poder adquisitivo pero que quiere salir. Así, el que quiere viene a un apartamento, echa tres colchones en el salón y duermen seis personas, porque a todo el mundo le gustaría irse a un hotel de cinco estrellas, pero no todo el mundo puede pagarlo. En Málaga hay habitaciones que superan los 500 euros la noche en hoteles, y tampoco hace falta ir a uno de cinco estrellas, sino a uno bueno de cuatro, ya que los hoteles de aquí tienen una alta ocupación. El que puede pagar la calidad, la paga, pero el que no puede no va buscando estrellas, sino un apartamento donde meter a un número determinado de personas y en el que ahorrarse los costes que tiene la restauración, porque en el apartamento, incluso, puedes cocinar. Desde el punto de vista del turista hay una franja que hay que explotar, y Málaga no tiene alojamientos turísticos para ese tipo de personas. Otras comunidades tienen camping, bungalows y una oferta para el turista con poco poder adquisitivo. Esto hay que regularlo en condiciones, porque he visto en la Junta que regular las viviendas turísticas de alquiler obliga al casero a estar con un mínimo de condiciones contra incendio y demás y sí, hay que regularlo de alguna manera, pero una vez regulado se debe mirar si es la cantidad o la calidad lo que se regula. Algunas empresas de hostelería y la asociación de hosteleros quieren controlar la cantidad, y yo creo que es la calidad, porque en cuanto a la cantidad, si ellos quieren habrá que poner en duda también por qué la subida que ha tenido la hostelería del 32 por ciento en lo que va de año en los hoteles de Málaga no se ve en los salarios de los trabajadores de este sector. Creo que Málaga debería salir con esa oferta de viviendas turísticas regulando la calidad, sobre todo para que cualquier cuchitril no sirva de alojamiento y, por otro lado, habrá que poner en cuestión los precios asequibles que debería tener la hostelería.

Eso reduce el número de estancias y jornadas.

Efectivamente. Si a mi me ofrecen con mis cuatro niños un espacio para vivir seis personas por 60 euros la noche, yo voy, teniendo en cuenta que es para seis y que no pago 100 euros sólo para dos donde además tendría que reducir mi tiempo de estancia. No estamos recibiendo a ese segmento de la población del que hablaba. Así, los empresarios dicen que no quieren cantidad sino aquellos turistas que dejen mucho dinero, pues entonces estamos echando turistas, y cabe destacar que ha dejado de venir un diez por ciento de turismo nacional.

La suma de ese diez por ciento habría que compararla con cuánto deja ese turismo de lujo, y seguro que nos encontremos con la sorpresa de que esa primera parte deja más dinero.

Mi padre era comerciante y siempre decía que prefería vender mucho barato que poco caro, porque así se daba a conocer.

¿Qué le parece el Gran Hotel Miramar como ejemplo?

Tiene una ocupación muy baja, y si nos metemos en sus relaciones laborales a ver cómo son, cuánto ganan los cocineros y demás… Málaga no tiene una población para recibir a turistas de alto standing, ojalá la tuviéramos, pero también un detalle es que el que viene de alto standing tampoco visita las calles de la ciudad ni los comercios tradicionales malagueños, porque prefiere estar en Puerto Banús y en zonas acotadas para su intimidad. Málaga para eso no está preparada ni lo debería estar, porque para cuatro que vienen nos cargamos a 400.000 que van a dejar de venir.

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