El ‘pago único’ alumbra un nuevo autónomo que busca una salida laboral rápida

El ‘pago único’ alumbra un nuevo autónomo que busca una salida laboral rápida

JAG

·Se ha elevado el número de nuevas altas por parte de parados procedentes de EREs.

·Éstos profesionales por cuenta propia buscan un retorno rápido de la inversión. Su edad se ha elevado y presentan un déficit en idiomas y nuevas tecnologías

Durante el primer cuatrimestre del año, un total de 750 desempleados han solicitado en Málaga el pago único de su prestación de empleo. Y lo han hecho para montar un negocio, según publicó recientemente La Opinión. Una tendencia que supone un aumento respecto al mismo periodo el año pasado. Nueve de cada diez peticiones aprobadas por el Servicio Público Estatal de Empleo (SEPE), se destinan a pequeños proyectos de autónomos.

Con la reciente aprobación del anteproyecto de ley para el fomento del emprendimiento, el pago único no sólo se destina a los menores de 30 años sino a cualquier desempleado. Con anterioridad, la capitalización del paro sólo alcanzaba el 60 por cien de la prestación total. Ahora comprende el cien por cien.
Málaga cuenta con algo más de 104.000 autónomos, casi un cinco por ciento más que en 2013. Es la provincia española con mayor afiliación de autónomos, si exceptuamos Madrid y Barcelona (como municipios).

Las nuevas altas optan preferentemente por el comercio, seguidas de las actividades profesionales, las sanitarias y, en cuarto lugar, la educación.
En general, se ha registrado un incremento del número de personas que demandan orientación e información para montar un negocio en Málaga. Los solicitantes son tanto desempleados que acceden a la prestación por desempleo (pago único) como aquellos que deciden arrancar un proyecto empresarial, según fuentes del Instituto Municipal para la Formación y el Empleo del Ayuntamiento de Málaga (IMFE). En este sentido, su ‘Unidad de Empresas’ registró en 2014 más de 4.000 visitas.

Buena parte del incremento observado, se basa en un perfil de autónomo característico. Son hombres de entre 30 y 45 años que escogen el autoempleo para abandonar el paro. No obstante, este prototipo está cambiando hacia “empresarios cada vez más mayores que han perdido su trabajo y ven en el autoempleo la salida laboral más rápida”, señala la Técnico de la Unidad de Emprendedores y Empresas del IMFE, Inmaculada Porras. Muchos proceden de EREs, habitualmente profesionales “de dilatada trayectoria”, que “no han tenido un plan B tras el ajuste laboral”, explica la técnico de Autoempleo del programa ‘Incorpora’ de la Obra Social de La Caixa, Sonia González Pachón, que ejecuta la Asociación Arrabal AIC.
El afán de supervivencia, que les empuja al mercado laboral, puede ser un arma de doble filo. Sobre todo, al “intentar buscar una rentabilidad rápida en nichos de negocio donde hay oportunidades” pero “existe demasiada competencia”. Es el caso de la restauración, el ocio, la hostelería y algunos comercios. “Buscan un proyecto que genere dinero”, sostiene la técnico, y “resuelva sus necesidades más perentorias” en lugar de ”aprovechar el potencial y talento de su antigua profesión”. Y miran en una sola dirección al no haber tenido “el plus de reciclaje necesario”. Esto les impide “recuperar”, indica, “sus antiguos puestos” porque “se les exige nuevas tecnologías e inglés”.

Según fuentes del IMFE, los negocios más comunes son los servicios profesionales (electricidad, limpieza, mensajería, etc.) “donde no se requiere una inversión alta y se evitan gastos fijos elevados”. También pequeños comercios de proximidad. Esto se traduce en establecimientos de alimentación, quioscos, papelerías, etc. Para González Pachón (Arrabal) “la necesidad detectada” y un “estudio previo de la zona en la que te ubiques”, constituyen aspectos básicos que “no debemos saltarnos”. Hay que mantener la cabeza fría a la hora de montar un negocio. No se puede caer en la complacencia de un sueño idealizado o en sentirnos acuciados por trabajar. “Hay que reforzar la idea con estudios de mercado”, insiste la responsable de la Arrabal. Esto es, “analizar el tránsito de personas o el tipo de cliente que se mueve por la zona”.

Una vez que el negocio echa a rodar, el principal inconveniente es el “desconocimiento de gestión a nivel empresarial”, recuerda Porras. Una falta de control que se extiende a elementos operativos como la fiscalidad, “que en la mayoría de las ocasiones delegan en un gestor”, pero también “la dirección de equipos, estrategia de ventas, clientes, marketing o redes social”. González Pachón incide en el ‘amateurismo’ de la imagen pública. “En su afán por reducir gastos, el nuevo empresario deja en manos de familiares o amigos el diseño de una web o el ‘comunity manager’ con resultados inciertos”. Y en estos casos, lavar la imagen puede ser más costoso que externalizar dichos servicios. “Comunicar tu negocio hoy día es vital”, sostiene la responsable de Arrabal. Desde el Imfe, por su parte, consideran que son “cuestiones básicas” para “mantener esos negocios en el tiempo”.

Financiación

Quienes buscan autoemplearse son reacios a la banca por sus altos intereses o bien porque mantienen deudas con éstas. Desde Arrabal, indican que son “más proclives a solicitar ayudas para el inicio de actividad”. Sin embargo, y ante la avalancha de solicitudes, los organismos municipales y regionales, han abandonado criterios selectivos en favor de la concurrencia. Como resultado, las ayudas se conceden por orden de llegada hasta agotar el presupuesto.
A través del IMFE, se pueden solicitar microcréditos (para inversión inicial), participación en el proyecto Tándem, dirigido a proyectos empresariales que requieren grandes inversiones; y el programa de subvenciones a fondo perdido PEFA. No falta el Premio Junior de Empresas, dirigido a menores de 35 años. Los finalistas obtienen publicidad y difusión de su proyecto. El ganador se hace con un premio en metálico de 7.000 euros.
La Junta de Andalucía también cuenta con mecanismos de ayuda como el Programa de Fomento y Consolidación del Trabajo Autónomo, el ‘Fondo reembolsable para los trabajadores autónomos’ (FORAN), créditos blandos, incentivos para el autoempleo juvenil, o el plan Innoactiva 6000.

Probar antes de vender

El nuevo autónomo, puede ahorrarse quebraderos de cabeza si prueba la idea antes de salir al mercado. Paradójicamente, “les da miedo que alguien les copie su idea, apunta González Pachón. “Se enamoran de ella” y sufren la denominada “parálisis por análisis”.
Si bien la extensión de la tarifa plana es reciente, la mayoría de autónomos critican las excesivas cuotas y retenciones, que se aplican independientemente de lo que se facture. Exigen la implementación de modelos importados de otros países, mucho másflexibles y proporcionales a lo que el empresario gana. La responsable de Arrabal va más allá: “habría más incentivo si se probara el negocio antes de darte de alta como autónomo”.

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