El Paraíso - ESD268 - El Sol Digital
El Paraíso – ESD268

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Hay quienes más que periodistas se empeñan en el oficio de propagandistas, que es cosa bien distinta, en el uso de su libertad, eso sí, lo que siempre se defenderá aquí. Solo que acusan a los demás de lo que ellos practican, en este caso a Joaquín Leguina, ex presidente socialista de la Comunidad de Madrid, un intelectual valiente que no traga con ruedas de molino, lo que sí hace con fruición fechas atrás su pretendido crítico,  Juan Carlos Barba, en El Confidencial, bajo el título “Leguina y el negacionismo climático”.

En extenso, Barba moteja a Leguina de hacer ideología, lo que es así porque no está de acuerdo con él, y es que Barba de ideologías sabe.

El autor del artículo debe estar dotado de títulos, que no cita, para contradecir a su víctima, que es estadístico de profesión y que defendía la libertad en España cuando el autor del panfleto andaba en pañales, y así leemos que “a cualquier alumno de primero de carrera le hubieran suspendido sin mayores contemplaciones ante semejante error de bulto”. ¿Desde qué alturas pontifica Barba si no es exclusivamente desde su cegadora ignorancia?

Lejos de mantener un vivo debate intelectual, la descalificación es la norma, por ejemplo, “junto al libro de estilo de cómo mezclar churras con merinas y despistar al lector no iniciado con este tipo de argucias (…)”, etcétera. Y lo que es ya el colmo de la osadía de Leguina, que no cabe pasar por alto, es que “acaba el artículo con una frase totalmente despectiva hacia Greta Thunberg”. Hasta ahí podíamos llegar, ¿y qué?, ¿no se puede criticar, que no despreciar, a esta niña manipulada por el conglomerado empresarial de las energías alternativas?, sin que aquí se diga si sus padres también participan, sorpresivamente ricos en derechos de autor.

Para Barba todo lo de Leguina es una “conversación de barra de bar”. ¿Y de lo suyo qué?, ¿no son efluvios de vodka añejo? Eso sí, la ideología socialista hay que dejarla protegida, a pesar de Leguina, “salvo que en realidad [éste] haya olvidado su ideología y la haya cambiado por otra, y a esto lo llame no tener ideología”.

Claro, si no se habla de dinero de por medio le falta la guinda al postre, “y estos [deben ser los socorridos multimillonarios en las sombras] siempre pagan bien, que para eso son presidentes de grandes compañías y de Gobierno”. Vamos, que en el bando de Barba no hay fondos y nadie paga, ¿entonces de que vive él? Y no se refiere a Al Gore, vicepresidente con Clinton, que aumentó considerablemente su fortuna con alegatos contra el cambio climático. Él dispara con la munición que no quiere que le hiera, y eso no es de buena ley, y por eso no se hace respetar.

Tras reclamos apocalípticos de extrema izquierda, “una auténtica carnicería que se llama Sexta Extinción”, se critica también al Premio Nobel William Nordhaus, “que en resumidas cuentas viene a decir que por mucho que se caliente el planeta en realidad los daños son perfectamente manejables”. Menos mal que la Humanidad cuenta con Barba para decir que está bien y que no. Dios nos cuide de estos salvadores. Suba a este Paraíso don Joaquín Leguina, alejado del gregarismo al uso.

CIMA

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