“El sistema canaliza la rabia de la sociedad a su favor”

“El sistema canaliza la rabia de la sociedad a su favor”

Emilio Triviño, del Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional (MCRC)

Vicente Almenara.- Emilio Triviño, abogado, vive y trabaja en Marbella y hace años conoció al abogado granadino Antonio García Trevijano, que estuvo al frente de la Junta Democrática de España en la transición. Y don Antonio, como le llama, le sedujo hasta el punto de que pasó a las filas de su Movimiento, el MCRC. Es otra forma de hacer política, aunque ellos consideren que son prepolíticos. Los razonamientos acerca de la libertad política y el Estado resultan inmaculados y la forma de razonar que tienen los seguidores de este viejo lobo de mar de la política es inusual en la escena actual, lo que representa una cierta frescura en este jardín botánico de especies tan parecidas.

Qué vaya a ser del Movimiento no está escrito en un país que un día se juega una parte de su geografía y otra da aliento a los bárbaros que quieren canibalizarla. Hay una semilla que ha echado sus primeros brotes y se la cuida. Lo demás está por venir.

 

¿Qué perfil tiene los que pertenecéis al Movimiento y cómo habéis llegado a conocer a Antonio García-Trevijano?

La gran mayoría son jóvenes, luego estamos los que tenemos más de cuarenta y también tenemos muchos compañeros jubilados. La gran mayoría hemos conocido a don Antonio por el programa de televisión La Clave. Muchos escuchaban las opiniones de Antonio García-Trevijano y quedaban atrapados en su reflexión. Cosa que entiendo perfectamente. Yo no tuve la suerte de oírlo en este programa cuando se emitía, pero en la página web www.mcrc.es se pueden escuchar y ver algunos de los videos. También en la web www.diariorc.com hay artículos muy buenos de compañeros que pertenecen a este movimiento.  Esta web la visito frecuentemente para analizar la actual realidad política. Colaboran compañeros periodistas, gente que tiene formación con relevancia social. Son artículos de mucha calidad. Tenemos también en Málaga un compañero que se llama Javier Torrox, es escritor, y escribe en este medio. Le han publicado ahora un libro que se titula La sencillez de las cosas. A mí me parece que es muy buen escritor. En este movimiento también hay opositores, gente que está en el desempleo, personas que buscan alternativas, etc.

¿Cómo os estructuráis?

Por provincias, luego hay un enlace regional y a su vez éste está conectado con Madrid, donde hay una ejecutiva nacional. Hay personas con mucha capacidad de organización, muy volcadas en este movimiento.

¿Cuándo dieron los primeros pasos?

Entre 2006 y 2007. Pero a mí la sensación que me da es que estuvo como en una situación latente al inicio de fundarse. Llevo siguiendo a don Antonio desde hace algunos años, pero es desde los últimos tres cuando se empezó a hablar más sobre este movimiento. La unidad más pequeña son las provincias, hay un coordinador que es el que se encarga de estar en contacto con el resto de las provincias. En Málaga es Juan España. Es el que, normalmente, tiene más tiempo, más predisposición para las redes sociales, etc.

¿Qué uso hacéis de las redes sociales?

Yo tengo bastante con mi familia, el trabajo y con difundir las palabras de don Antonio en la medida de lo posible. Pero sí me consta que otros compañeros están en las redes sociales. Periódicamente se dirigen acciones por estas redes y se obtienen buenos resultados.

¿La web es la plataforma que aglutina a todo el movimiento en España, no?

Sí, sirve de referencia, ahí están los principios del movimiento. De manera muy resumida y esquemática. Uno de las primeras cosas que se pone de manifiesto es que no somos un partido político, sino una asociación pre-política y cultural española. No tiene ideología, concretamente es parapolítica porque su implicación en la acción política llega única y exclusivamente hasta el momento en el que la sociedad española consiga la libertad política colectiva, un proceso constituyente. El compromiso de nuestra asociación es que una vez que consigamos eso, se disuelve.

¿Es incompatible pertenecer al movimiento y pertenecer a un partido político?

Es incoherente. Sé que hay simpatizantes de partidos que nos siguen y que a lo mejor escriben algún artículo en el diario, pero una cosa es eso y otra pertenecer a la vez a ambos. Es incompatible. Participar en este sistema y a la vez combatirlo no tiene sentido.

¿Y combatirlo desde dentro de los partidos?

Eso es imposible también. Mire, por ejemplo, Albert Rivera que defendía un concepto muy concreto que era la presencia de la nación catalana y mantener España unida. Sin embargo, en el momento en que dio el salto nacional ya empezó a tener incoherencia dentro de su estructura de partido. Es que se excluye. Entonces, si se quiere pasar a la acción política para combatir lo que no gusta del sistema político, si se entra en el sistema, lo que se hace es legitimarlo.

Eso en los partidos políticos, pero también son piezas del sistema otros elementos, como los sindicatos, el propio Congreso y el Senado, el poder judicial, etc. ¿Habría que abstenerse de ellos con la arquitectura del sistema actual? ¿Cuál sería el camino a seguir?

Nuestra consigna es abstención. De hecho, nosotros no somos abstencionistas sino abstencionarios. Nosotros no es que estemos en el cansancio de la acción política, sino que tenemos un sentido marcado claro. Lo que queremos es deslegitimar el sistema de partido. Y para ello no participamos en el sistema. Si se fija, los partidos están encantados de que la gente participe en el sistema. El otro día hicieron una entrevista al gran Wyoming donde hablaba sobre las sensaciones que tiene él sobre una querella que les han presentado por una referencia que hizo a la cruz del Valle de los Caídos. Pues cuando soltó todo su discurso lo que dijo fue: por eso yo voto. ¿Entonces a qué venía eso de yo voto? ¿Qué relación tiene esto? Bueno estará él contento con el sistema y por eso vota.

¿Qué buscáis con este movimiento?

El tercio laocrático. La tesis de don Antonio está compuesta por tres partes. Una, que una parte de la sociedad está conforme con lo que hay. Él hace una alusión a su experiencia con el franquismo. Él dice que hay un tercio que está satisfecho con la vida del franquismo. El otro tercio es de una sociedad acomodada, y luego hay otro tercio al que denomina tercio laocrático de ciudadanos que no están conformes y que tienen capacidad crítica para rebelarse contra esa situación. Ese es nuestro objetivo ahora mismo. Buscar ese tercio en la sociedad.

Pero si encontráis a ese tercio, aun así, seguirían quedando dos tercios de población.

Ten en cuenta que esta situación va degenerando. El acomodativo al final encontraría más afinidad con el tercio laocrático, por la propia naturaleza del movimiento.

¿Todo el tercio acomodativo se vendría al laocrático?

Hay un tercio interesado porque vive de un aparato político, de una sociedad mercantil que le va muy bien. Por tanto, al final el tercio acomodativo se irá al laocrático porque es que luego está la realidad de nuestro lado. En los medios de comunicación no se habla de esto. La realidad es la que yo veo. Mire, yo llego a mi comunidad de propietarios, donde hay un vigilante que trabaja todos los fines de semana y gana 380 euros al mes. Le pagan cuatro euros la hora. La realidad es que hablo con un compañero del colegio de mis hijos y lleva años parado con 42 años. Esa es la realidad. Cada vez hay más presión fiscal, hay menos producción neta en la sociedad. Pero es que de esto no se habla. Al final, esa realidad lo que va es cargando nuestra razón.

¿En este escenario donde estamos, esto lo veis cerca, lejos, cuándo apreciáis que se van a dar pasos? Podemos y Ciudadanos han capitalizado gran parte del descontento nacional que tiene la ciudadanía. Puede ser que otros se lleven ese descontento generalizado que tiene la sociedad.

Ahí lleva toda la razón. El lema de Podemos, en la calle, antes de entrar en las instituciones políticas, era que no nos representan y eso es una realidad. Porque es que no estamos representados. Lo que ocurre es que en el momento en el que ese lema lo usan para entrar en el sistema político se olvidan del lema. Porque no se puede cambiar desde dentro. El que entra dentro del sistema ya no quiere salir. No se suicida. La grandeza del pensamiento de don Antonio es que no pide actos de fe. Es que todo es muy lógico. Miren, yo a Pablo Iglesias lo he visto en un programa de Intereconomía y de repente empieza a salir en todos los medios de comunicación. Esa aparición es interesada por el sistema. Porque canalizan esa sensación de la sociedad.

El sistema tiene contradicciones, porque Pablo Iglesias puede ir contra determinadas partes del sistema.

Es un riesgo controlado que, además, beneficia al Partido Popular. De tal manera que este partido se fortalece ante la debilidad de su enemigo. Esa es la lógica del sistema. Porque al final, el poder político de manera inmediata está en los partidos que están en el Gobierno. Luego de forma a medio y largo plazo intervienen otros poderes financieros, etc. El sistema canaliza la rabia de la sociedad a su favor. Nosotros no somos un movimiento rabioso. Ni de indignados. Don Antonio insiste mucho en que los sabios no se indignan porque saben las causas del mal. Somos, yo creo, lo más parecido a los científicos. Porque tenemos razonamientos lógicos.

¿Ese día de mañana, os integraríais en los partidos políticos?

Es que en realidad los partidos políticos lo que tienen que tener son ideologías. Entonces, yo tendría que saber qué ideología defendería cada partido para tomar posición sobre una u otra.

¿Y cuál le gusta más?

Antes de conocer a don Antonio tenía la siguiente reflexión, en el siglo XIX hubiera tenido bastante simpatía por el comunismo o el anarquismo, porque se daban unas situaciones de injusticias sociales enormes. Entonces, ahora mi ideología es aquella que respeta al individuo. Mire, hoy en día el Estado tiene tal poder que no tiene nada que ver con el concepto de Estado clásico del siglo XIX y XX. La capacidad de injerencia en la vida del individuo que tiene el Estado es escalofriante. Entonces pensar que ese poder estatal está en manos de intereses de partidos, a mí me provoco malestar. Ahora estoy leyendo una biografía de un juez de la Corte Suprema de EEUU. Lo que me atrajo de ese juez, que ejerció como abogado antes de ser juez unos 30 años, fue la defensa de los derechos individuales. Tiene una expresión que a mí me gusta mucho y que es el derecho a que te dejen en paz frente al poder del Estado. Tú en tu casa, mientras no estés perjudicando a un tercero, haz lo que te dé la gana, ahí es donde se coloca mi ideología. Don Antonio dice que las ideologías desencadenan una verdad parcial para convertirse en una realidad total.

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