El teletrabajo ha llegado. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado - El Sol Digital
El teletrabajo ha llegado. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

El teletrabajo ha llegado. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

El fantasma invisible del Covid-19 nos ha recordado que existen  figuras jurídicas en la prestación de servicios que  dentro de la ajenidad nos pueden hacer optar por su contratación por las necesidades productivas de la empresa, pero sin la presencia física del trabajador en el recinto empresarial. En efecto, estamos hablando del teletrabajo, cuya modalidad jurídica consiste en una forma de organización del trabajo a distancia,  caracterizada por la prestación de la actividad laboral en el domicilio del trabajador o en el lugar libremente elegido por éste, de modo alternativo a su desarrollo presencial en el centro de trabajo de la empresa, por lo que nos encontramos ante un fenómeno de descentralización de la organización empresarial que puede aparecer de maneras diferentes, entre otras, aquellas que tienen origen en actividades altamente cualificadas, como es la moderna tecnología informática del mundo de los ordenadores y videoconferencias, como así  hemos podido comprobar en la etapa de confinamiento que estamos teniendo  todos los españoles.

Así las cosas, es a partir de estas circunstancias en las que gran parte de la ciudadanía nos hemos visto en la necesidad de tener que compaginar una convivencia  sometida al confinamiento  con un  trabajo llevado a cabo en el seno del hogar, lo que ha llevado  consigo replantear nuevos métodos de organización de empresas en el futuro. Pero no debemos olvidar que  lo que se ha hecho en este estado de alarma,  con unos medios caseros en el  desarrollo y continuidad  del trabajo,  ha sido algo excepcional , por lo que,  en caso de que se quiera seguir ejecutando  la citada opción como método alternativo u opcional en la planificación laboral,  tendría  que llevar consigo un serie de requisitos, toda vez que el control inmediato del empresario en el tiempo del teletrabajador puede plantear dudas sobre la posibilidad de registrar datos relevantes para el control de la actividad laboral, tales como el número de horas de trabajo efectivo, el trabajo realizado y, en general, las posibles incidencias en el desarrollo de la actividad.

Por todo ello, a título de ejemplo, podemos pensar que la empresa a fin de eludir pagar las horas extras, a tenor de cuanto dispone el art. 18 de la Constitución, puede tratar de alegar que, el domicilio es un espacio protegido por el derecho a la intimidad, y consecuentemente, aquella podría justificarse en no poder efectuar un control sobre lo que hace el trabajador en tal domicilio, y en todo caso si el trabajador realiza horas extraordinarias, entendería que ello es exclusiva decisión y responsabilidad del trabajador, quien no podría repercutir económicamente sobre la empresa el cumplimiento de pago de aquellas horas, sin que tal argumento de la empresa pueda ser acogido por varios motivos, a saber:  por un lado, porque todo el tiempo de trabajo en el domicilio es tiempo de trabajo exactamente igual que el realizado fuera del mismo. Por otro lado, porque el control del tiempo de trabajo al ser responsabilidad de la empresa, debe igualmente registrar la jornada del trabajador día a día y totalizarla en el periodo fijado para el abono de las retribuciones, entregando copia del resumen al trabajador en el recibo correspondiente , ya que puede pensarse que,  al ser el teletrabajo una forma relajada de ejecutar  en casa una actividad, podría justificar excluir la obligación de tener que registrar la jornada,  craso error, ya que a virtud de cuanto dispone el art .39.4 del ET en consonancia con la exigencia normativa de su registro , incluye también el citado teletrabajo dentro de ese control, si bien el método de registro podrá de ser de diferentes maneras,  esto es, mediante sistema manual,  insertando el trabajador los datos de su jornada/, o bien podrá utilizar el método  digital o  analógico, como podría ser con el encendido  y apagado del ordenador etc, siendo lo realmente importante que, sea cual fuere el método elegido, sea fiable y su registro válido.

No olvidemos que el respeto de los límites de jornada y descansos forma parte del derecho del trabajador a la protección de su seguridad y salud (Directiva 2003/88/CE), siendo ello responsabilidad del empresario a partir de la obligada evaluación de riesgos y planificación de la actividad preventiva, ya que aunque el trabajador preste su trabajo en su domicilio, corresponde a la empresa establecer las pautas necesarias sobre el tiempo de trabajo para garantizar el cumplimiento de los límites de jornada y descansos. Por otro lado, no podemos olvidar que el derecho a la intimidad y la inviolabilidad del domicilio son derechos del trabajador que mora en él y no de la empresa, por lo que no pueden ser invocados por ésta en contra del trabajador.

Por lo expuesto, en el caso del trabajo a domicilio, si la empresa establece normas sobre tiempo de trabajo e instrumentos de declaración y control, como es su obligación, será el trabajador el que pueda rechazar los mismos, por lo que, no haciéndolo, acepta el control de la empresa en su espacio personal/ trabajo, toda vez que si el empleador ha establecido pautas claras sobre el tiempo de trabajo acordes con la regulación legal y convencional sobre jornada y descansos y si, además, establece un acuerdo con el trabajador, instrumentos de declaración y control del tiempo de trabajo a distancia o en el domicilio, será posible admitir que una conducta del trabajador en el interior de su domicilio en vulneración de dichas pautas y omitiendo los instrumentos de control empresarial pudiera dar lugar a exceptuar el pago de las correspondientes horas y su cómputo como tiempo de trabajo. No obstante, en ausencia de tales pautas y criterios y dentro de unos mínimos instrumentos de control, no puede admitirse tal exceptuación, que sería equivalente a crear un espacio de total impunidad y alegalidad en el trabajo a distancia y en el domicilio.

En resumen: debemos tener presente que en el caso del trabajo desarrollado con conexión a internet o  de cualquier otra actividad que se pueda desempeñar en el domicilio del trabajador,  el control del ejercicio laboral a distancia, mediante la comprobación de la conexión del trabajador a la intranet empresarial y de su actividad en la red, no supone  en condiciones normales invasión del espacio protegido bajo el concepto de domicilio, habida cuenta de haber sido pactado por ambas partes como medio de trabajo y, por ende, susceptible de control en horario de jornada por la empresa, con independencia de que pueda ser objeto de visita por la Inspección de Trabajo a fin de verificar el exacto cumplimiento de la seguridad del teletrabajador en el cumplimiento de su deber general de protección.

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