El turista de golf gasta hasta 10.800 euros más al año que el convencional - El Sol Digital
El turista de golf gasta hasta 10.800 euros más al año que el convencional

El turista de golf gasta hasta 10.800 euros más al año que el convencional

Andalucía Golf es una de las pocas revistas en papel existentes en nuestro país especializadas en este deporte

Maite Díaz Torres

En el año 2014 Andalucía recibió un total de 458.000 turistas de golf, el mejor resultado de los últimos años, según las estadísticas de Turismo Andaluz. Málaga es una ciudad clave para este sector, ya que concentra el 50 por ciento del turismo de golf de toda Andalucía. Los turistas llegados a nuestra comunidad para practicar dicho deporte gastan 88,43 euros, lo que suma 10.800 euros al año, casi 30 euros más al día que el turista convencional y suelen tener una estancia tres días por encima que el total de turistas en el destino andaluz.
La temporada alta del turismo de golf coincide con la temporada baja del turismo convencional de sol y playa, lo que hace de este sector turístico el complemento perfecto para romper la estacionalidad. La Costa del Sol cuenta con unos 70 campos de golf en apenas 100 km, lo que supone una concentración de campos que se da en pocas partes del mundo. Cada campo da empleo a unas 30 personas, por lo que en la Costa del Sol alrededor de 2.100 personas tienen trabajo gracias a este deporte, eso sin hablar de los hoteles, muchos dedicados casi en exclusiva a los turistas llegados a la Costa del Sol con la intención de jugar este deporte.

Andalucía Golf ha sabido aprovechar este nicho de mercado. Esta revista impresa que ya cuenta con 233 números a sus espaldas, 90.000 lectores y una tirada de 30.000 ejemplares se reparte en todos los campos de golf de Andalucía y en aproximadamente 150 campos de golf del resto del territorio nacional en su variante España Golf. Esta publicación nació en Marbella, lugar que es considerado como “la capital de España del golf”, ya que cuenta con más de 30 campos a menos de media hora de la ciudad. Una extensión tan pequeña con tantos campos de golf “no sucede en ninguna otra parte de Europa salvo en alguna ciudad escocesa”, explica Antonio Sánchez, editor de la revista, quien asegura que “si no hubiera habido tanta afición por el golf, tanta gente que viene para jugar, ni tanto negocio nosotros no hubiéramos existido”.
La historia de esta revista comenzó cuando Rafael de Loma, quien fue el director del diario El Sol de España, propuso a Sánchez hacia el año 1986 montar un periódico diario llamado La Tribuna de Marbella. Un periódico que para Sánchez tenía “demasiadas pretensiones” y que no duró más de dos años ya que se montó “demasiado a lo grande”, con rotativa propia y todo. Tras el fracaso de La Tribuna decidieron hacer una publicación turística que llevaron a la feria de Berlín ITB. Allí fue, como cuenta Sánchez, donde comenzó todo. “Conocimos a Jeff Kelly, quien llevaba el Sur in English en ese momento y decidimos unirnos los tres para hacer una revista de golf”. Ese año se celebraba la Ryder Cup en Ohio, EEUU, hasta donde llevaron 6.000 ejemplares del primer número de su revista, que en ese momento llamaban Interlinea Golf.

Desde el principio esta revista bilingüe tuvo un gran éxito, ya que no existían muchas revistas de golf en España. Tras la celebración de la Ryder Cup en Sotogrande el año 1997 “aparecieron muchas revistas de golf en nuestro país” porque “el golf era el no va más, era donde estaba el dinero”, asegura Sánchez. Además, el boom del golf coincidió con el de la publicidad.

El papel, un valor diferencial

Después de muchas idas y venidas, en los últimos años se ha vivido un claro descenso de las revistas de golf en España. Esta situación comenzó por la crisis, que hizo que muchos campos de golf tuvieran problemas económicos porque los golfistas extranjeros “dejaron de viajar a esta zona”. Además, bajaron las green fees, las tasas a pagar para poder jugar en un campo de golf y para más desgracia, muchos campos de golf dependían de la venta de las casas que tenían alrededor. Al contar con menos presupuesto los campos de golf recortaron en gastos, lo que hizo que “la publicidad bajara un 70 por ciento”, asegura Sánchez. Esta situación, unida con el boom de las nuevas tecnologías, ha provocado que a día de hoy Andalucía Golf sea una de las pocas revistas en papel existentes a nivel nacional que hablan sobre golf.
El secreto que ha permitido la supervivencia de esta revista es que mientras otras muchas publicaciones se dirigieron al entorno web, Andalucía Golf continuó imprimiéndose incluso en los tiempos de crisis. Hoy, Sánchez sabe que el valor añadido que ofrece esta publicación es el papel, que permite ojear la revista tranquilamente mientras se toma un café en el campo de golf. Los lectores de Andalucía Golf, en su mayoría internacionales y sin interés de navegar en las webs españolas, prefieren leer los reportajes en su propio club de golf, a todo color, en páginas grandes y con buenas fotografías. Al fin y al cabo, los golfistas son unos lectores muy exigentes.

El renacer del golf

El golf ha sido uno de los sectores antes recuperado tras la crisis económica que ha sacudido nuestro país y hoy se encuentra en pleno auge. Uno de los motivos es que tradicionalmente lo practican jugadores internacionales, en su mayoría británicos (38,8 por ciento), seguidos por los alemanes a gran distancia (11,7 por ciento) y los jugadores nacionales (14 por ciento). El hecho de que la crisis haya “terminado antes para los británicos y nórdicos” ha favorecido el crecimiento de clientes que se ha experimentado en los últimos dos años. Por otra parte, Sánchez explica que la situación internacional de nuestros competidores nos ha dado una gran ventaja, ya que “hay problemas en Turquía, Túnez y el norte de África, por lo que los jugadores de golf se han desviado a la Costa del Sol y al sur de Portugal”. A esto se suma que hoy el golf es un deporte cada vez menos elitista, asegura el editor de Andalucía Golf, quien explica que “no es un deporte barato”, sin embargo, “cada vez hay más gente de la zona que juega”. Prueba de ello es la existencia de los llamados club de golf sin campo, donde los interesados en jugar al golf “se asocian y forman un club de golf para conseguir precios más baratos”. Además, varios pueblos de Andalucía han creado escuelas infantiles de golf e incluso el pueblo gaditano Guadiaro cuenta con un campo de golf municipal, al que están inscritos unos 150 niños.

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