“En el cierre de este año 2017 haremos las mejores cifras de la historia del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga” - El Sol Digital
“En el cierre de este año 2017 haremos las mejores cifras de la historia del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga”La directora, Yolanda de Aguilar

“En el cierre de este año 2017 haremos las mejores cifras de la historia del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga”

Brenda Saavedra.- Yolanda de Aguilar conoció el proyecto del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga antes de que éste viera la luz. Lo vio nacer y, como directora del mismo, le fue dando forma, junto a su equipo, hasta convertirlo en lo que hoy es. La gerente se siente muy satisfecha con los resultados obtenidos después de obstáculos saltados con seguridad a lo largo de estos 14 años de vida del espacio. Asegura, además, que el Palacio está viviendo su momento más dulce, un buen sabor de boca que repercute de forma directa en el desarrollo de Málaga.

¿Desde cuándo es directora del Palacio?

Desde cuatro meses antes de que se abriera. Llegué a esta ciudad en diciembre de 2002, el Palacio abrió en marzo de 2003 y aquí sigo. He tenido la suerte de vivir la historia de su creación, aunque no completa porque la parte de cómo se desarrolló un conjunto de la obra me la perdí, pero sí he tenido el placer de montar desde el principio la normativa, el equipo, los sistemas y procedimientos, el sistema de control financiero y de ejecución de productos y los productos que llevamos en el Palacio. Es una gran experiencia profesional, un reto importantísimo y una gran suerte que muy pocos tienen el privilegio de vivir.

¿Cómo recuerda esos comienzos?

Son 15 años los que han pasado y los recuerdo con sentimientos contradictorios. Fue el reto profesional más importante al que me he enfrentado, porque todo era nuevo: la ciudad, el Palacio y hasta mi puesto de trabajo, porque venía de dirigir productos feriales en Madrid pero no una empresa, y lo recuerdo como tiempos muy difíciles, ya que hubo muchas circunstancias políticas y económicas que no eran favorables y muchas dificultades relacionadas con la puesta en marcha del Palacio. Peso a ello, al mismo tiempo fue una época inolvidable de vivencias humanas increíbles, donde uno al final se queda con la satisfacción de haberlo sacado adelante y con un equipo humano de los cuales muchos de los que empezaron siguen aquí, sin olvidar que han sido base y pilar del Palacio. Así que el balance es muy positivo.

Aunque hubo dificultades, al final el proyecto salió adelante.

Salió adelante con el tiempo, y esto es algo que la teoría ya nos decía, pero que del dicho al hecho hay un trecho. Es cierto que una actividad congresual no se puede iniciar con una previsión mínima de cinco años vista para obtener resultados, porque el mundo de los congresos se contrata a largo plazo y más complejo aún es montar eventos feriales, sobre todo, de corte profesional que conlleva un período de tiempo largo de consolidación y requiere inversiones en sus inicios. Todo esto hizo que hubiera tiempos difíciles, pero al año estábamos funcionando, y aunque ha tardado años en tener una velocidad de crucero, lo consiguió entre el 2007 y el 2008, cinco años después de abrir. Luego vino la crisis económica y nos volvió a tumbar porque, aunque no nos afectó tanto como al resto del sector porque teníamos una ciudad que estaba empezando a funcionar desde todos los puntos de vista con un crecimiento sostenido, tanto el sector ferial como el de los congresos se vieron muy perjudicados. Pese a ese valle de dificultades, nos repusimos y hoy en día hablamos de que en el cierre de este año haremos las mejores cifras de la historia.

¿De qué manera experimenta esos momentos más dulces?

Ha sido el recorrido, pero momentos dulces ha habido muchos llenos de anécdotas, porque un recinto como este es una casa llena de vida que todos los días abre el telón y pasan cosas de todo tipo que en muchas ocasiones se traducen en momentos entrañables, en muchas ocasiones con gran sentido del humor. Esto no quiere decir que no haya otros de gran estrés y de crisis momentánea, pero en general, lo más positivo, además de lo que he dicho, es lo que proviene de las personas, puesto que es lo que realmente en la vida nos da satisfacciones. Todos esos altos de superación que hacen que crezca en cada pequeño reto diario, en cada proyecto o idea que se pone en marcha, viendo cómo el cliente después de muchos años empieza a reconocer, de forma unánime y clara, el trabajo que realizamos, porque al final estamos para servir a los ciudadanos de Málaga y a nuestro sector empresarial, y esa vocación de servicio está muy implantada en la cultura de esta casa. Siempre decimos que funcionamos internamente como lo hace una empresa privada, pero en nuestra cultura y misión lo primero que hay es la vocación del servicio público, ya que estamos dentro de una estructura estratégica para el posicionamiento, el crecimiento y el fomento de oportunidades para esta ciudad.

Esos pequeños retos diarios de los que habla, con estrés y crisis incluidas, son aprendizajes que han formado a los profesionales que empezaron desde un principio y a los que se han ido sumando con el paso del tiempo.

Sí, y para mí, como gestora de este proyecto, es tanto una ventaja como un inconveniente, aunque más lo primero. Cuando empezamos, aquí no había cultura ferial y muy poca congresual, por lo que captar profesionales del mercado con experiencia era muy difícil, puesto que normalmente estos están bien posicionados en los distintos recintos feriales y palacios de congresos de España y la movilidad exige recursos económicos que no están siempre disponibles. Además, en otros puntos de referencia para nosotros, el salario medio estaba por encima del que podía haber aquí. Con lo cual, hemos trabajado con recursos fundamentalmente locales y sin experiencia previa en el sector. Esto es al final muy positivo, porque yo traía una cultura ferial muy implantada, había pasado toda mi vida trabajando en ferias, y he podido reproducir en gran medida todo lo bueno que conocía de mi empresa anterior y he inculcado el método de trabajo en el que yo creo, fundamentalmente a mi equipo de dirección, pero también al resto de la plantilla, y también ellos han mantenido esta línea. Así, una de las características que creo que tiene este Palacio es que por la falta de experiencia previa de su personal -muchos han empezado con una beca que les ha llevado a un puesto directivo o han tenido su primer trabajo en esta casa-, éste ha aprendido esta cultura tal y como la hemos explicado, de manera que la culpa tanto frente a los fracasos como a los éxitos es sólo nuestra.

¿Podría contar esa experiencia anterior que tuvo?

Antes era directora de certámenes de la Institución Ferial de Madrid (Ifema) y dirigí ferias durante diez años, dedicando once ediciones a la Feria Internacional de Turismo (Fitur) con un equipo de trabajo que sólo se dedicaba a esta feria. Recuerdo que había un grado de exigencia enorme, ya que se trata de una feria que transciende al mundo económico, además de ser un hecho social y político donde tienes un observatorio perfecto para el conocimiento del sector turístico, ya que comparecen todos los agentes del turismo nacional e internacional de tu entorno, pero al mismo tiempo no eres un agente implicado en el negocio, lo que hace que te cuenten todo viéndote como un cómplice y no como la competencia o el enemigo. Luego estuve otra etapa llevando un grupo ferial de ocho ferias de las cuales dos fueron de nueva creación. Eran de todo tipo, desde técnicas, pasando por el sector primario y hasta la alimentación, entre otras, una experiencia muy enriquecedora porque después de haberme especializado mucho en el sector turístico tenía ganas de tocar otros sectores y hacer una comparación. Cada feria es un mundo, pero yo solo conocía una y ese tiempo me sirvió para trabajar con las asociaciones de tecnólogos, científicos o de gremios laborales como, por ejemplo, la fontanería, todos en mi entorno de trabajo. Llegué a situarme ahí a través de un proceso de selección muy largo y donde decliné varias veces.

¿Qué la llevó a ser gerente del Palacio de Ferias y Congresos de Málaga?

Fue una decisión muy difícil para mí, porque estaba muy contenta donde estaba, tenía una carrera profesional preciosa y una vida muy estable en Madrid. A lo mejor sería muy bonito decir que vine porque era un gran reto profesional, pero la verdad es que lo hice porque aquí están mi madre y mis hermanas, y aunque el reto profesional estaba ahí y era precioso, no me hubiera ido a hacer este proyecto a otra ciudad de España.

¿Se arrepiente? ¿O su decisión mejoró la situación de su carrera profesional?

No soy de arrepentirme, prefiero pensar que a lo hecho pecho y aprender de los errores. Podría decir que me arrepiento de cosas, pero no está en mi análisis, aunque si es verdad que hay algunas que las hubiera hecho de otra manera y que me he equivocado muchas veces, pero no ha habido nada en esa decisión en lo humano, que es lo que al final realmente transciende a las cosas, que me haga decir que estoy arrepentida. Estoy muy contenta, porque mis hijos han vivido cerca de su entorno familiar, que es lo que yo pretendía con esta decisión, y porque este Palacio de Ferias está cumpliendo su misión y me siento muy orgullosa cuando veo el desarrollo profesional de mi equipo y el de las empresas de su entorno, que las creaciones de puestos de trabajo se sostienen en el tiempo en esta ciudad, que se nos mira con respeto en el exterior, que nuestra competencia -tanto en el sector de ferias como de congresos- se fija en lo que hacemos con respeto y lo valora positivamente y, sobre todo, cuando veo que hemos contribuido de una forma tan importante al desarrollo de Málaga en los últimos años, siendo uno de los factores estratégicos -junto con el Parque Tecnológico y la oferta cultural- que ha servido de motor a ese cambio. En términos generales estoy muy satisfecha y no me arrepiento de nada, pero con humildad digo que hay cosas que hubiera hecho de otro modo.

¿En qué situación se encuentra el Palacio en la actualidad?

Ahora mismo está en un momento dulce y de oportunidades. Hemos asentado cimientos, tanto en productos como en servicio y reputación. Esto último es un factor importantísimo a la hora de contratar clientes, que éstos se sientan seguros dentro del entorno del que va a depender el éxito o el fracaso de su evento. Creo que está en un momento muy oportuno para dar otro salto, ya que ha habido dos anteriores: el primero para arrancar y empezar a andar, y el segundo cuando hemos tenido que levantar la crisis. Ahora estamos en un momento de salto en el que, si las perspectivas económicas se mantienen, llevaremos a cabo un crecimiento muy interesante que irá unido al crecimiento también de la ciudad. Así, ésta tiene que afrontar su segunda transformación y dar respuesta a la demanda que ahora mismo tiene y que es exigente tanto en temas de innovación como de tecnología, turismo o sostenibilidad, y saber conjugar todos esos factores en torno al futuro con infraestructuras, servicios, calidad en ellos y con ofertas complementarias. Para esto, nosotros estamos aquí, como uno de los focos más importantes y estratégicos en la internacionalización y la captación de eventos de carácter internacional. Otro foco muy importante es el crecimiento del volumen de nuestros eventos, que tienen mucha calidad y tienen que empezar a desarrollar una mayor presencia empresarial.

¿Existen muchas dificultades para ello?

La dificultad está en hacer foco capital a Málaga de un evento como lo es Madrid o Barcelona, porque para estas dos ciudades es mucho más fácil conseguir esa concentración porque ya la tienen en distintos sectores de la industria: Madrid en el sector servicios -porque la principal capacidad de compra española está ahí- y Barcelona en la industria. Cuando intentas hablar de Málaga para un evento internacional y con repercusión nacional, toda la estructura del sistema empresarial y administrativo te remite a lo local y a lo autonómico, cuando tenemos que estar en Europa y no ahí. Esto es algo que cuesta mucho y este quizás sea nuestro reto más importante, saltar esa barrera tanto económica como psicológica.

¿El Palacio es un pilar importante para la ciudad?

Sin duda, solo hay que preguntar a los taxistas, a los propietarios de los restaurantes, hoteleros o comercios en la ciudad, que se benefician de todo el negocio que anualmente proporciona este Palacio. Así, hay un factor mucho menos tangible que es aún más importante y menos directo: cómo repercute en el crecimiento empresarial. Hay muchas empresas que han venido al Parque Tecnológico a implantarse porque han conocido lo que pasa en Málaga a través de una feria profesional, tanto desde Latinoamérica como desde Europa. En esta línea, que permanentemente se apoyen en segmentos de actividad como el emprendimiento, innovación, transferencia, conocimiento, etc., es clave. Estamos en el camino de que Málaga se convierta en un referente de la innovación, a ver si lo conseguimos.

¿Se trata de un objetivo de futuro?

Es un objetivo de ciudad, de provincia y de región, pero para nosotros de forma inmediata de ciudad, porque aquí estamos como complemento en ese objetivo, ya que por sí mismo el Palacio no puede generar ese resultado. El gobierno autonómico tiene aquí unos retos interesantes y si se lo toma en serio y pone toda la carne en el asador, será una ayuda definitiva para la consolidación de Málaga como la ciudad y la capital de la innovación a nivel internacional. El aeropuerto de Málaga da unas oportunidades que no tiene prácticamente ningún otro destino de España.

¿Se han marcado objetivos a cumplir que afecten de forma más directa a la entidad que dirige?

El Palacio tiene un plan director, siempre a cinco años vista, y se va actualizando, haciendo sus mediciones con objetivos muy bien marcados. Estos son individuales en cada producto ferial y también hay otros que van dirigidos al área congresual, sobre todo dirigidos a la captación de eventos de carácter internacional y de calidad, porque no nos importa tanto el número como su calidad. También queremos conseguir una mayor internacionalización general de sus productos y otros objetivos que tienen mucho que ver como nuestras políticas. Somos un Palacio que cuenta con unas diez certificaciones de calidad en distintos segmentos, trabajamos en la sostenibilidad permanentemente, nos gusta ser eficientes y, además, tenemos un plan de igualdad y lo practicamos aunque no lo predicamos. En eso quizás somos una empresa ejemplar.

¿Cuáles cree que son las fortalezas de este espacio?

Sus fortalezas son su equipo humano, su posicionamiento estratégico conjuntamente con la ciudad y, probablemente, su capacidad para hacer eventos profesionales. Además, ahora hay otra más que antes no lo era, y es que tenemos un equipo de trabajo fuera que son nuestros principales vendedores en el sector congresos formado por los jefes médicos de Málaga, ya que están continuamente ayudándonos y promoviendo candidaturas para que la ciudad sea la sede de sus congresos. Esto no lo podemos hacer sin ellos, porque son los anfitriones de esos eventos y si ellos no se animan a pedirlos no los podríamos conseguir, y es un equipo que está muy concienciado. Por supuesto, también nuestras instalaciones en las que, además de trabajar muy bien en ellas, el cliente se siente cómodo, se orienta bien, sin olvidar que son cálidas, muy funcionales y están bien mantenidas.

¿Y las debilidades?

También las tenemos, como la necesidad de un mejor acceso, en general, de la ciudad al Palacio en cualquiera de las versiones de transporte y también de entorno. A mí me gustaría -y sería mi sueño- tener en los alrededores una city empresarial, y creo que debería haberla algún día, porque, al final, no es sólo la instalación, sino lo que la acompaña. Y bueno, otra debilidad puede ser la dificultad de trabajar en la línea entre cuál debe ser tu dimensión o puede ser en función de tus posibilidades y qué dimensión tienes. El Palacio ha ido creciendo con la ciudad y no tendría sentido que fuera de otra manera, porque se necesita tener capacidad de alojamiento para los eventos a los que aspiras, y si aspiras a traer un congreso muy grande no  puedes porque no cabe. Málaga, en muchas ocasiones, no está preparada para asumir cargas así. Esto tiene que ir creciendo de forma paulatina y ha llegado el momento en el que el Palacio empieza a ver que va a tener que crecer también en sus espacios, porque empezamos a tener aspiraciones a un tamaño mayor. Pese a ello, esto último no llega a ser debilidad, porque esperamos que se convierta en una oportunidad y podamos llevar a cabo un proyecto para seguir desarrollando esa faceta y que en unos años podamos duplicar nuestras oportunidades.

¿Qué cree que diferencia este Palacio del resto, a pesar de las actividades parecidas que realicen dentro del sector?

En congresos, la calidad de servicio al cliente, sin ninguna duda; en ferias, la singularidad de nuestros proyectos, que siempre tienen una calidad y una preocupación por el sector, por el networking, por aportar algo más allá, sin olvidar que nosotros no hacemos ferias al uso, sino eventos profesionales y definidos en función de cada sector. Creo que eso es lo que más nos distingue junto con que somos capaces de hacer eventos distintos, singulares, poner en marcha algunos que otros no realizan, sobre todo en la parte profesional, que es donde este mercado es más complejo, porque en la parte pública si que es verdad que hay que repetir las ofertas que el público demande en cada localidad.

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