En el restaurante, carta digital. Belén Prats, departamento de marketing de Proyectanda - El Sol Digital
En el restaurante, carta digital. Belén Prats, departamento de marketing de Proyectanda

En el restaurante, carta digital. Belén Prats, departamento de marketing de Proyectanda

Con la progresiva vuelta a la nueva normalidad, volvemos a ver algunos restaurantes y terrazas abiertos tras el parón por el confinamiento.

Aunque aún no sabemos cómo serán nuestros hábitos de ocio en este nuevo escenario, parece claro que la digitalización será un proceso fundamental en las empresas, y que nuestras costumbres cambiarán gracias a esta digitalización para tratar de frenar un nuevo impacto del Covid-19.

Uno de estos cambios digitales, ya lo vamos viendo durante estos días en restaurantes y bares, y no es otro que la transformación de la carta física a la carta digital.

Algo de picar…

La carta digital cuenta con la ventaja de que con ella evitamos el contacto físico de los clientes con el menú, lo que aumenta tanto su seguridad, como la de nuestros empleados. Además, también ahorraremos a los mismos el tiempo que les supondría tener que desinfectar cada una de las cartas. Implantar una digitalización en nuestras cartas es muy sencillo, solo hay que configurar la carta tradicional en nuestra página web y crear un código QR para acceder a ella.

Este nuevo modelo de carta, permite opciones tan variadas como la traducción a diferentes idiomas, avisos sobre alérgenos  o configurar horarios en los que se sirven unos platos u otros (menú de día o de noche, por ejemplo).

Lo primero es lo primero

Gracias a este código QR, y utilizando la propia cámara de nuestro Smartphone, podremos ver en nuestra pantalla la carta tal y como la veríamos en formato físico. Las posibilidades son múltiples: además de descripciones completas y fotografías llamativas de nuestros platos, podremos realizar otras gestiones, como eliminar del menú aquellos platos que no se sirvan por circunstancias o modificar cualquier elemento de la misma, completando la experiencia de uso de nuestros clientes y reduciendo costes.

Lo segundo

Lo mejor de este sistema es que no requiere de un soporte específico, sino que puede adaptarse a los soportes que tenga el propio restaurante. Así, podremos incluir el código en elementos como manteles individuales, servilletas, azucarillos o simples tarjetas en la mesa o vinilos de pared.

Lo mejor para el postre

Además de todas las ventajas ya mencionadas, hay muchísimas otras funcionalidades que pueden integrarse con la carta digital, como la gestión de los pedidos de delivery desde la propia web del restaurante. Todo esto, proporcionará un valor añadido a tus clientes que hará que siempre quieran repetir.

Otra de las ventajas de la carta digital es que supone un soporte muy preciado para anunciantes, ya que es completamente personalizable y cuenta con múltiples visualizaciones.

Nosotros ya estamos de sobremesa, y queremos ir un poco más lejos. ¿Cómo? Aportándole funcionalidades extra tanto a los restaurantes como a los clientes. ¿Y si todo el proceso de la experiencia culinaria pudiera gestionarse desde el teléfono del cliente? No es una locura pensar que los restaurantes tendrían comandas más claras y ordenadas, además de un sistema de pago seguro integrado en el mismo código sin tener que realizar contacto físico con el cliente.

Lo que sin duda parece claro, es que nuestros hábitos de ocio y consumo van a cambiar considerablemente, y esto conllevará una apuesta muy fuerte por lo digital como herramienta para diferenciarse de otros negocios y transmitir más confianza a los consumidores.

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