Énfasis en el reconocimiento y valor del aprendizaje continuo (I)

Énfasis en el reconocimiento y valor del aprendizaje continuo (I)

Juan Sendra y Farré
Asociado de ASETHAN (Asociación Emérita de Turismo y Hostelería de Andalucía)

Las naciones, empresas y sociedades que no se preocupan de fortalecer sus cimientos, no acostumbran a sobrepasar dignamente la tercera generación, tienden a ser ociosas y pasivas; no pidamos o aconsejemos a la sociedad que cambie e innove sin hacerlo antes nosotros primero. Tomemos a todos los seniors, tuvieron el norte de aconsejar a todos los jóvenes que aprovechen todas las oportunidades que tengan, que estudien, y luego ya vendrá el retorno, que no tengan prisa… que aprendan todo lo que puedan. A la nación con una fuerte educación primaria y secundaria (buenos ejemplos podrían ser: Finlandia y Corea del Sur) y con los valores del esfuerzo, del estudio, de la honradez, de la dedicación, del ser útil al prójimo, del creer en la buena suerte del aprendizaje de por vida, y que no sólo se valore la suerte, es decir, la herencia o la lotería, podrá acaecerle toda clase de dificultades, pero al tener unos cimientos bien asentados saldrá fortalecida con rapidez.
El enfermo que acepta que lo es, tiene ya el 50 por ciento de cura. ¿Somos conscientes en España, de lo grave de nuestra enfermedad social? ¿Somos conscientes que la medicina que se nos da y aconseja es sólo para un simple resfriado, mientras que nuestra enfermedad es posible que sea una pulmonía?

En España, en la década de los 60/70 del siglo XX, nos daban enseñanzas pedagógicas día a día, D. José Meliá Sinisterra, por ejemplo, siempre nos aconsejaba que la hostelería era el arte de repetir cada día lo mismo. En hostelería trabajamos con personas, cada una con sus inquietudes, ilusiones y necesidades; nos enseñaban que era mejor preguntar continuamente si era necesario, aún cuando se podría parecer tonto cinco minutos, que no serlo toda la vida… todo esto implicaba pedagogía diaria con énfasis en el aprendizaje de “arremangarse cuando era necesario”. Educar continuamente es el mejor antídoto contra la pobreza, es difícil ver un país educado/formado que no disfrute de la riqueza como una sociedad vanguardista. En 1978 a España se le arrebató parte del conocimiento del aprendizaje en la hostelería, es el mayor error que los políticos, empresarios y sindicalistas, hicieron; querían café para todos, y así nos va…“Ha sido y sigue siendo el único país de Europa en el que ha sucedido tal robo de la educación, formación y enseñanza del aprendizaje”. Ahora, después de 37 años, los mismos que antaño nos quitaron el único bien que poseíamos y que siempre ha sido el salvoconducto para prosperar, piden que se vuelva al estilo germánico, es decir, a “la enseñanza dual alemana”. Probablemente, es Alemania el país que más se preocupa por la educación de su pueblo y por ello con dos guerras perdidas y una reunificación… ha renacido, y vuelve a ser el país modelo para muchas de las necesidades del siglo XXI.
Mi padre me decía, “Juan: los milagros no existen pero cuando acontecen suelen ser muy caros”. Para soñar la regeneración española, se debe estar despierto y ver la realidad; en la hostelería se trabaja con personas. La situación de las necesidades del cliente se alteran a menudo, todos sabemos que muy frecuentemente pensamos una cosa y pedimos otra. La infantería es la base de la hostelería, es la que se encarga del trato personal con los clientes las 24 horas, pero es de la que durante estos últimos 37 años poco nos hemos preocupado de su formación, la educación significa también decir no, tantas veces como sea necesario y no decir: ok., conforme; está bien así; cuando vienen momentos como los actuales, están perdidos, sin tutores ni referencias. En España hay dos ciudades: Jerez y El Puerto de Santa María (provincia de Cádiz), donde es conocido el dicho: “mi abuelo era, mi padre tenía.”

En China es al revés, allí es conocido el dicho: “papá no nos des pescado, enséñanos a pescar”, o bien el “excava el pozo antes de que tengas sed.” Esto sí es educación, y no el amiguismo del casi todo vale.

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