Énfasis en el reconocimiento y valor del aprendizaje continúo (y II)

Énfasis en el reconocimiento y valor del aprendizaje continúo (y II)

Juan Sendra y Farré

Asociado de ASETHAN (Asociación Emérita de Turismo y Hostelería de Andalucía)

En España podemos remontar, sólo es necesario tener los ojos abiertos, observar que no hemos hecho bien nuestros deberes, que no somos un país rico (hemos querido vivir como tal los últimos años), que debemos esforzarnos mucho más, que debemos aprender de todos, estudiar todo lo que nos propongamos realizar, no ser tan individualistas, sino más colectivistas, es decir, aprender a trabajar en equipo, con método, y querer saber lo que hacemos y no hacerlo porque siempre así se hizo. El barman deberá de nuevo saber por qué cuesta un euro el café y que gramaje lleva, por qué el güisqui cuesta 5 euros y cuántos centilitros debe llevar, saber por la noche y por la mañana como hacer a cabo un inventario profesional, es decir, científico, en no más de 15 minutos. El camarero, maître, cocinero, jefe de cocina, deberán volver a aprender los gramajes de materia noble y el del acompañamiento que debe llevar por ejemplo un plato principal; es erróneo considerar que sólo debe saberlo la Dirección y no la infantería y todos y cada uno de los que conforman el departamento; la gestión debe enseñarse a todos los involucrados de cada departamento, para poder avanzar y con el fin de que todos puedan tener las aspiraciones propias del ser humano, y que los cimientos adquiridos les permitan alcanzar las metas profesionales y que sus ilusiones les lleven a una vida más feliz.

Conocer y saber analizar los escandallos es vital y básico para la competitividad que hoy en día todos o casi todos comentamos. Los mandos intermedios, ejecutivos, directivos… diseñan la estrategia pero es siempre la infantería quién minuto a minuto la lleva a cabo.
Mientras no tengamos políticos y dirigentes que quieran aceptar que están a las órdenes del pueblo, nunca asimilarán lo que recientemente informó el Presidente de Wal-Mart, en EE.UU., “muy pronto los clientes serán los que despedirán a los mismos presidentes de la grandes corporaciones” ¿la razón?: cuando decidan ir de compras a la competencia.
La sociedad española requiere para regenerarse, resiliencia, que es la capacidad de aprovechar las circunstancia adversas para madurar y salir fortalecida de las mismas.

En España todavía no se acepta al A.G.E., Agentes de Gran Etosxperiencia. Sí lo hacen en: EE.UU. y Alemania. Los políticos tienen la obligación de explicarnos las tendencias, ejemplo: Forbes, y Harvard Deusto Business Review lo hacen continuamente, en alguna ocasión han referido que algunas profesiones de clase media ya no coexistirán en una década, como los agentes de viaje (con un 14 por ciento de posibilidades de que desaparezcan); los analista de noticias (15,9 por ciento); ingenieros agrícolas (18,4 por ciento), etc…
Virgilio dijo: “pueden porque creen que pueden” La confianza individual por parte de cada español en sus capacidades, unida a la confianza en la fuerza colectiva de todos los españoles esforzándonos al unísono para servir a una meta común, es en este momento la única oportunidad básica del éxito para construir la España a admirar del futuro.

Hoy somos una sociedad sin ilusiones, sin sueños, apática, sin saber o querer transmitir la fuerza que nuestros padres o mayores nos legaron, lo que impera por doquier es el hedonismo.
Se observa que son muchos los que nos dan lecciones y escriben artículos sobre lo que hay que hacer, pero lo que España necesita, además, es mostrar-enseñar cómo se hace, es decir, práctica y no sólo teoría. En este sentido, hay una frase atribuida a Einstein que siempre procuro recordar: ”dar ejemplos prácticos no es la principal manera de influir sobre los demás, es la única manera”.
Es una verdad universalmente reconocida que la educación es la clave del éxito económico y del bienestar. Todo el mundo sabe que los trabajos del futuro requerirán grados aún mucho más altos de destreza.

Nota.- Los enemigos manifiestos son malos, pero son todavía peores los que obran solapadamente; pero se debe saber que aún son más temibles los que suelen alabar…

Deja un comentario

El email no será público.