Entrevista con Carlos Ramírez, abogado y experto en recursos naturales - El Sol Digital
Entrevista con Carlos Ramírez, abogado y experto en recursos naturalesCarlos Ramírez Sánchez-Maroto

Entrevista con Carlos Ramírez, abogado y experto en recursos naturales

Vicente Almenara.- Carlos Ramírez -director general de la Asociación de Fabricantes de Áridos de Andalucía (AFA)- , abogado malagueño, es un reconocido especialista en recursos naturales, principalmente minería y agua, y acaba de aprobar su ingreso en un panel internacional de expertos de Naciones Unidas sobre el llamado cambio climático. De éste, de sus lobbies y del pulso hombre-naturaleza hablamos con él.

La ONU tiene un panel de expertos revisores en distintas áreas del cambio climático y hay un periodo para ingresar en ese grupo de expertos revisores. Me presenté a la prueba, que consiste en tener publicados artículos científicos, de investigación en revistas de impacto nacional, europeo o internacional, o bien en congresos. Una vez superada la prueba, voy a participar en uno de los paneles, que es el panel de Industria. De lo que se trata, fundamentalmente, es de aportar ideas con fundamento sobre cómo se puede minimizar de alguna forma este cambio climático. Hay que partir de un principio básico y es que la preocupación por el clima tiene su origen histórico en la preocupación por la salud. La contaminación originada por la primera revolución industrial supuso que hubiese una problemática medioambiental por los humos, los ruidos, las vibraciones. En aquella época no había medidas de minimización de los problemas de las industrias y originó un grave daño a la salud de las personas. A partir de ahí, surgió una cierta preocupación, que fue creciendo, sobre los temas ambientales. Ahora, la Unión Europea ha tomado una bandera que es la de establecer unas metas en el periodo 2030-2050 sobre minimización del cambio climático, minimización de los gases, minimización del ruido. Desde mi humilde punto de vista, esas medidas son muy generalistas y quizás en algunos puntos radicales, porque no se puede hacer tabla rasa de todos los sectores industriales y de todos los sectores de actividad de nuestra sociedad. Hay unos sectores que producen una mayor contaminación en sus distintas fases, y sectores en que esa contaminación no es tan evidente. Un elemento fundamental para paliar que las empresas pueden adoptar medidas de mitigación y de adaptación al cambio climático es que se le dé un periodo de transitoriedad y unas ventajas fiscales para que puedan adaptarse a esas medidas y, desde la otra parte de la barrera, que la administración sea consciente si verdaderamente esas medidas son imprescindibles o no, porque no basta con subirse al carro de la moda, esto es mucho más serio que una tendencia o una ansiedad.

Además de la preocupación por el clima y, en el fondo, por la salud, ¿no hay una preocupación por hacer negocio? Recordamos el caso del libro “Una verdad incómoda” de Al Gore, entonces vicepresidente con Clinton, y después una película…, ¿no hay en torno a los paneles un gran negocio mundial cuyo gran patrocinador es, precisamente, la ONU?

Detrás de toda necesidad existe una serie de colectivos que pueden estar, más o menos, interesados en un negocio. Si bien es verdad que existe una evolución o una crisis ambiental en algunas partes del mundo, también es cierto que existen algunos grupos de presión con un marcado carácter mercantilista y apocalíptico que intentan crear tendencias de miedo colectivo, de un miedo colectivo a que algo catastrófico va a pasar. Hay grupos de interés económico interesados en que esto genere mucho negocio y que esto genere muchos ingresos y esto no se acabe. Has puesto como ejemplo al vicepresidente Al Gore, si hubiésemos tenido que hacer caso a la cantidad de falsedades y de barbaridades y de amenazas completamente inconsistentes que se manifestaron en sus declaraciones pues ahora mismo, seguramente, muchos de los países actuales no existirían. Es decir, uno de los elementos con los que hay que tener mucho cuidado es el tema de las fake news, las mentiras amparadas en mentiras, en falta de verificación, por eso hay que ser muy estricto y hay que pisar con pies de plomo sobre qué es lo que está mal y hacia dónde tenemos que avanzar, y no guiarnos por noticias que no sean contrastadas, verificables y científicas, ese es el paso a seguir. No podemos caer en la tendencia de los grupos de comunicación, que son auténticos lobbies, que intentan crear tendencias para crear un negocio y la sociedad se atemorice ante un peligro que no sea existente y verificable.

¿No crees que hay una falta absoluta de preocupación por los efectos mortales de la naturaleza?, como se ha demostrado en los casos, por ejemplo, de los incendios en Australia, el maremoto en Fukushima, con miles de muertos, y sobre todo la brutalidad de la naturaleza cuando el hombre no estaba sobre la tierra y desaparecieron los dinosaurios y muchas especies por cataclismos naturales, los incendios duraban años…

En todo cambio climático hay dos factores fundamentales. Uno es la propia sinergia de la naturaleza, que no está domesticada, es una naturaleza salvaje. Por ejemplo, en la época romana, en la época de la República, los veranos pues eran tórridos. A la muerte de Julio César, en Alejandría hubo tres años de sequía y murió el 30 por ciento de la población, es decir, casi un millón de personas murió por efecto de la sequía. Efectos de la naturaleza ha habido siempre. Hubo un periodo en la época del Imperio Romano en la que se habla de la glaciación y que supuso una enorme pérdida de alimentación y de mortandad. Hubo en la Edad Media un ciclo en el que apareció la peste a mitad del siglo XIV…

“Existen algunos grupos de presión con un marcado carácter mercantilista y apocalíptico que intentan crear tendencias de miedo colectivo”

¿Por qué no se evidencia esto hoy?

Porque venden mucho más los efectos de la industria y de la contaminación sobre la sociedad que los propios efectos de la naturaleza. Hay países en los que el respeto al medio ambiente empieza por lo concreto, se educa a la sociedad por un modo de vida saludable y una calidad de vida saludable desde la propia casa a la sociedad, hacia los demás, y hay otros países donde la cultura de la salud pública, de la sanidad, de la salubridad, está muy escondida. En esos países, la contaminación sí es un problema evidente, por ejemplo, grandes ciudades como Pekín (China) o Nueva Delhi (India) en las que el tema de la contaminación o de la salubridad deja mucho que desear porque la sociedad no se ha adaptado a esos conceptos y no ha asumido que forma parte de su vida el respeto a la salud, a la salubridad y al entorno.

¿En España cómo estamos?

España es un país, digamos, medio, es un país industrializado en el que la sociedad sí ha asumido un concepto proambientalista, porque viene reconocido en nuestra Constitución.

¿La mayoría de la población tiene un concepto medioambientalista?

No. Digo que la sociedad en su conjunto, cuando le preguntas si hay que respetar el medio ambiente te dice que sí, otra cosa es lo concreto, por lo tanto, lo fundamental es la educación ambiental en la infancia. Hay que diferenciar lo que son las exageraciones o términos radicales del medio ambiente, con lo que significan unos principios básicos de respeto al prójimo y de salubridad. Te puedo decir, por ejemplo, que el Papa Francisco, en la encíclica Laudato Si, habla de una ecología integral, un respeto a la agricultura, es decir, la eliminación o minimización de lo que son los fertilizantes agresivos al medio ambiente, habla de una industrialización adecuada a la sociedad, habla del respeto a la salud y a la salubridad de las personas que trabajan. Es decir, se trata de un principio básico. Uno de los errores que hemos admitido en esta sociedad es que la bandera del respeto al medio ambiente es de la izquierda y que ante la falta de combate, o incomparecencia, por parte de otros sectores de la sociedad que no son de su ideología ha asumido el rol de que ellos son los únicos defensores del medio ambiente, de que ellos son los defensores de la educación pública, o que ellos son los defensores, por ejemplo, del agua y de los bienes públicos por incomparecencia de otros sectores de la sociedad que deberían haber dicho: “No, la Constitución Española no dice que esto sea de ustedes. Esto es de todas las personas que quieran defenderlo.” Y se olvida muchas veces de que el humanismo cristiano fue de los primeros en decir que había que respetar a la naturaleza, me baso básicamente en el catecismo o en las encíclicas.

En El Génesis se dice que la naturaleza hay que domeñarla y ponerla al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la naturaleza.

Efectivamente, pero teniendo siempre como meta que todos los bienes son hechos por Dios. Si tú amas a Dios, respetas la naturaleza. Los textos hay que leerlos con un carácter teleológico, con un carácter finalista y no con un carácter estricto. En ningún caso se habla de “maltratar” la naturaleza, sino de “domesticarla”.

Vamos a lo concreto, la penalización del diésel hasta la desaparición de los vehículos con este combustible, ¿es una medida positiva?

Lo paradójico del diésel es que hace 20-25 años se potenció al máximo porque era lo mejor para el automóvil y la gasolina lo peor. Desde hace 10-15 años se ha adoptado otro criterio y es que la gasolina es la que vale y el diesel es el malo. Esos cambios de orientación, que no se deciden aquí en España, sino que se deciden en Bruselas, suponen un cambio de todo un sector, el automovilístico, que no es como una pieza de ajedrez que puedes cambiar cuando quieres, es un sistema estructural de la industria y que afecta a 15 o 20 años de producción. Tú no puedes decir en el sector automovilístico, con la importancia que tiene en Europa o España, en el año 2004 que el diésel es lo mejor y en el año 2015 que el diésel es lo peor y que se tiene que acabar. Así pillas a contrapié a todo un sector automovilístico que genera muchísimos miles de puestos de trabajo, directos e indirectos, y lo trastocas. En ese sentido, creo que deberíamos ser mucho más cautos a la hora de planificar estrategias de orientación de mercado y de orientación industrial. No se puede minimizar la importancia de sectores industriales con cambios de opinión, más o menos fundados, porque a todo cambio de opinión siempre hay una réplica y, en este sentido, al sector del automóvil no se le da capacidad de reacción, lo que finalmente se traduce en costes, son costes en la venta del vehículo, son costes que tienes que añadir al consumidor y el consumidor que no puede asumir ese coste opta por la puerta de atrás. Date cuenta que, ahora mismo, el mayor nivel de ventas que existe en España, en los últimos cinco años, no son coches nuevos, son coches de segunda mano. Al final, se está generando un mercado alternativo al que queremos crear. Queremos crear un mercado del coche eléctrico o híbrido pero no se potencia lo suficiente y, entonces, los vehículos que nos venden son tan caros que un segmento grande de la sociedad que quiere adquirir un vehículo se va por la puerta de atrás, que son los coches de segunda mano o de tercera mano. Con lo cual estamos alargando la vida de unos vehículos que, en principio, se quiere acortar.

¿Quién se beneficia de esto? ¿Quiénes están detrás de la toma de estas medidas?

Todas estas medidas vienen de Bruselas donde existen unos comités que están creados para orientar la planificación industrial, la planificación energética, la planificación económica. Estos comités lo forman técnicos con orientaciones ideológicas muy determinadas. En los últimos 20 años en Europa ha habido un gobierno de coalición, de socialistas y populares. Con el retroceso de estas dos formaciones políticas han tenido que atraer el apoyo de los liberales (liberal-demócratas que se denominan) y ecologistas (los verdes). Estos sectores liberales, demócratas y ecologistas imponen unos condicionantes sobre lo que debe ser la Unión Europea en los próximos 10, 15, 20 o 30 años. Esa es la Europa que tenemos. Desde mi punto de vista, la Unión Europea es necesaria, pero necesita un cambio de orientación. Se adoptan estrategias en muchas ocasiones, desde mi humilde punto de vista, equivocadas. En vez de decir, de buenas a primeras, que en Europa hacen falta 20 millones de inmigrantes, o no, hay que decir que hay que potenciar la natalidad, la natalidad de los europeos, la natalidad en España, en Francia, en Alemania, en Gran Bretaña. Y no decir lo fácil, que las mujeres europeas no tengan hijos y que venga gente de fuera y que tengan cinco o seis hijos. Son opciones distintas.

 

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