Entrevista con Francisco Sánchez-Lafuente - Lafuente enganches y remolques-, empresario malagueño - El Sol Digital
Entrevista con Francisco Sánchez-Lafuente – Lafuente enganches y remolques-, empresario malagueñoFrancisco Sánchez-Lafuente, a la derecha, junto a su hermano Alberto, ya fallecido

Entrevista con Francisco Sánchez-Lafuente – Lafuente enganches y remolques-, empresario malagueño

Vicente Almenara.- Francisco Sánchez-Lafuente es un hombre hecho a sí mismo que un día emigró a Alemania con su hermano Alberto, ya fallecido, y a su regreso, con lo aprendido y poco más, decidieron levantar una empresa. Y hasta hoy. Ha sido y es una vida de sacrificio, como relata en esta entrevista, pero al final puede decir que ha merecido la pena y que el esfuerzo se ha visto recompensando. Esta es una conversación con un empresario malagueño de los de antes que vive el presente con el mismo coraje que vivió el ayer.

¿Cuándo empieza a trabajar?

Nosotros, mi hermano y yo, en el año 1975, con unos 27-30 años. Después de venir de Alemania teníamos el proyecto en mente, sobre todo, basándonos en que sabíamos las dificultades que había. La iniciativa fue de los dos, fuimos los que empezamos con la misma idea y, sobre todo, basándonos en que aquí el trabajo es muy precario, entonces decidimos traer algo propio y que, en principio, era interesante, el remolque.

¿No había competencia?

La única era de Barcelona. Recuerdo que había uno que fabricaba con licencia americana, un remolque para embarcaciones. Y nosotros pues fuimos los primeros que empezamos a hacer el pequeño remolque ligero, para arrastrar un turismo, un todoterreno, pero inferior a 3.500 kilogramos. A partir de ahí, entra ya en otra clasificación de remolque, que no es el remolque de gran tonelaje. Es para uso particular, para transportes individuales de mercancías, de animales, de una embarcación, de una moto… Ahí había un campo muy grande, muy extenso.

¿Y las caravanas, no?

La caravana es un remolque, porque va enganchado también a un vehículo, un tractor, que es un turismo. Lo que pasa es que tiene un habitáculo. Habíamos pensado en algún momento hacer caravanas, lo que pasa es que es un volumen muy grande, necesita mucho espacio. Nosotros nos dedicamos al remolque en general. Ahí hay un abanico muy amplio de posibilidades y se abren más. Cuando han sacado las motos quad, pues hay que hacer un remolque para transportarlas. Entonces cada día, y conforme van saliendo cosas nuevas, pues también nosotros vamos adaptándonos al transporte de esos productos nuevos. Hay que tener mucha creatividad.

¿Ustedes venían de Alemania con los conocimientos necesarios o tuvieron que aprender aquí?

No, nosotros habíamos trabajado ya en algunas fábricas de remolque y teníamos esa idea. Lo que pasa es que las cosas son más complejas. Por varias razones. Primero, porque aquí no había nada, y más en Málaga, que es una ciudad en la que, por desgracia, el polígono industrial es como es, y no había los componentes para poder construir, costó mucho. No había industrias que nos apoyaran para conseguir todos estos complementos. Y esa fue una de las grandes dificultades que tuvimos. Y después, poder homologar los remolques también costó, porque Industria no se fiaba de lo que iba a ocurrir, y esto con todo nuestro proyecto entregado. Inicialmente, sí que lo pasamos mal hasta que pudimos desarrollar lo que era nuestro producto y lanzarlo al mercado.

¿Hay algunos momentos decisivos?

Al inicio, cuando haces un remolque, te das cuenta que necesita un artilugio que vaya acoplado al vehículo, un tractor, al coche en este caso. Y ese artilugio sirve de acoplamiento con el remolque, que es la bola de enganche. Entonces, había muy pocos vehículos, había 8, 10 o 12. No había mucha gama. Pero había que hacer ese artilugio. Y esa fue la gran complejidad y el gran riesgo que corrimos, porque hubo que diseñar para cada coche un artilugio de hierro, todo de acero. Cada marca o cada modelo de coche tiene su propio diseño. Y había que diseñarlo, pero el riesgo era enorme, porque había que calcular el esfuerzo dinámico en una carretera, y hacíamos como hacen los antiguos, sobredimensionábamos los materiales. Nosotros empezamos así, reforzando mucho los acoplamientos basándonos en la seguridad vial. Entonces así fue, sí, lo pasamos mal porque es una responsabilidad muy grande. Después vas aprendiendo. Te vas formando, vas viendo dónde está el punto débil, dónde tienes que reforzar más, dónde tienes que poder quitar material siempre que no afecte la seguridad, y todo eso, han sido pues 43 años de trayectoria para llegar a hacer un enganche como hoy día, con directiva europea, compitiendo con multinacionales, ya se ha llegado, pero el principio fue muy difícil y era muy arriesgado. Ten en cuenta que, en un coche, los enganches van unidos en una carrocería que tiene milímetros o décimas en las chapas de los coches, y va a arrastrar un vehículo que pesa 2.000 kilogramos, o un remolque, entonces fíjate la responsabilidad. Una de las cosas que tenemos muy en mente siempre en la empresa ha sido la seguridad. Un remolque puede circular a 80 kilómetros por hora en carretera, pero hay personas que se ponen a 120. Imagínate que se desacople un remolque a esa velocidad, lo que puede ocurrir si viene, por ejemplo, un autocar de frente.

Habrá habido accidentes, ¿no?, de los que se pueden sacar lecciones.

Sí, pero nosotros accidentes porque haya habido un fallo mecánico no. Ha habido por otras razones, porque se ha distribuido mal una carga en un remolque, por ejemplo, y ha habido otros fallos pero mayormente humanos, no por la calidad del producto ni porque no esté asegurado, porque nosotros los remolques lo equilibramos muy bien. Obviamente, tenemos nuestra tecnología para eso, y desde un principio.

¿Cada cuántos vehículos habrá un remolque?

No hay datos estadísticos, lamentablemente hoy por hoy no los hay porque los remolques no se matriculan. Los remolques para matricularlos tienen que tener más de 750 kilogramos. Lo que sí te puedo decir es que nosotros por cada remolque que vendemos, igual vendemos 10 enganches, porque hacemos tan buenos remolques que duran mucho. Entonces, cada vez que cambies de coche, pues tienes el mismo remolque, pero estás, naturalmente, poniendo un nuevo enganche. O amigos cazadores, por ejemplo. Se juntan cuatro amigos cazadores y compran un remolque, que ha ocurrido, y van de cacería con los perros. Si son cuatro amigos ponen cuatro enganches, cada uno en sus coches, para ir alternando. El producto estrella nuestro, el que más rotatividad tiene es el enganche.

Entonces, ¿tenéis enganche en función de una gama de vehículos? ¿Cuántos enganches tendréis?

Ahí ya me pierdo, porque eso, además, dentro de cada gama… A lo mejor hay 700. Todavía fabricamos enganches para los Seat 1500, para los Renault… Todavía tenemos los moldes para esos coches y piden de vez en cuando. Ten en cuenta que también hay una variedad para que cada coche pueda llevar tres tipos distintos de acoplamiento, de enganche. Puede llevar una bola fija, después sacamos nosotros una bola desmontable para que cuando no lleves el remolque, puedas quitar la bola y no te pegues porrazos, o no te manches de grasa, no te pegues en la espinilla, no te manches el pantalón. Hacemos otra bola que es desmontable, que la llamamos de medio giro, y otra que es vertical, que no se ve absolutamente nada. Hay tres variedades distintas de bolas para cada vehículo.

¿Y no hay una tendencia entonces a un enganche único, estándar? Igual que el ciudadano reclama, por ejemplo, un enchufe para los móviles que sea estándar.

La única cosa estándar es la bola de acoplamiento, que es de 50 milímetros. Nosotros tratamos de introducir nuestro producto a veces regalando la bola de 50 milímetros. Es lo único. Luego, como cada coche tiene un diseño, tiene una anchura, incluso dentro de las mismas marcas, tienen distintos modelos… Entonces, es un acoplamiento que tiene que hacer el vehículo, no es un dedal, no es un anillo que te entre en el dedo. Hay que estar continuamente desarrollando nuevos productos. Cuando sale un coche nuevo en el mercado, inmediatamente decidimos una nueva homologación, con un costo, que las homologaciones europeas valen caras, porque llevan una prueba dinámica, en un laboratorio, donde se somete a un esfuerzo dinámico de nada más y nada menos que de 2.000.000 de golpes y con una presión vertical y después con una carga de hasta 3.500 kilogramos. Son pruebas muy duras.

¿Ahora en qué países estáis?

Presencia de nuestro producto tenemos en Sudamérica, estamos en Chile, en México, en Uruguay, también en Marruecos, en Egipto, Portugal, Francia, Alemania… Pero nosotros ahora bajamos la exportación, luego con la crisis empezamos, naturalmente, a extendernos más, a dominar más el mercado nacional. Tenemos tres tiendas en Madrid, una en Sevilla, las tiendas nos van bien, tenemos cinco comerciales por toda España viajando. Ya somos una potencia del mercado nacional y un gran referente incluso en Madrid. Fabricamos para las casas directamente, para toda España. Entonces, el mercado nacional sí está dominado. Como ya hemos pasado esta etapa, digamos, de reforzamiento de la empresa, llevamos dos o tres años investigando en nuevos productos, que tengan diferenciación. Estamos a punto de conseguir una plataforma para lanzarnos al comercio exterior a por todas. Nosotros vamos a ferias presenciales, ferias monográficas, un año fuimos a Frankfurt de mecánica, este año a la automecánica en París, y en esas ferias internacionales tenemos presencia.

“La competencia en el golf es una competencia sana, en el negocio te pegan patadas hasta en la espinilla”

¿Se vende en internet?

Dependemos mucho del profesional. Lo que no podemos es hacer descuentos o trabajar a low cost, porque defendemos al profesional. Tenemos las mismas casas de coches. Nosotros no podemos vender un producto en internet, lo tenemos y puede comprarlo cualquiera, pero el precio es el precio PVP, con lo cual es un precio que se dispara, ya que en ese precio tiene que haber un margen comercial para el taller, que es el profesional, que es el que nosotros tenemos que proteger.

Vuestros talleres están aquí, en Campanillas.

Sí, la fábrica desde primera hora se puso en Campanillas y tenemos unos 10.000 metros de superficie y ya casi que se nos queda pequeña, porque también hemos diversificado en productos como los portabicicletas. Somos los únicos fabricantes en España que fabricamos el portabicicletas. Todo lo que se vende de portabicicletas en España viene de fuera, y tenemos portabicicletas hasta para cuatro bicicletas, y de forma telescópica tú puedes llevar dos bicicletas, si tienes un hijo le tiras una especie de cajón, sacas un ramal más, y si tienes otro pues puedes llevar hasta 4 bicicletas. Es un sistema patentado nuestro y está dando muy buen resultado. Son productos que los hemos ido desarrollando, naturalmente con investigación y gastando muchísimo dinero porque una de las bases que tenemos es, precisamente, el departamento de I + D + I. Sin ese departamento no hubiésemos llegado a ningún sitio, tenemos que ir adaptándonos a todas las tendencias.

¿Y esto lo habéis hecho a pulso, sin financiaciones externas?

Esa es una buena pregunta, porque nosotros le huimos a los bancos, los bancos tienen su función y lo más importante es tener recursos propios. Para nosotros lo peor es hipotecarnos. Nosotros practicamos la ley del escalador, tres puntos de apoyo, o cuatro puntos o tres puntos, no quedarse con dos. Y, sobre todo, las empresas tienen que estar capitalizadas, hoy en día estamos al borde de una crisis y hoy las empresas tienen que tener muy buenos recursos y estar capitalizadas, y recurrir lo menos posible a la financiación externa, porque ese es un mal paso ya, como tengas que recurrir vas mal. Una empresa no cierra por no ganar dinero, una empresa puede cerrar por falta de liquidez, que es cuando tienes que pedir recursos a un banco o a alguien.

¿Desde hace unos años se ha retirado un tanto de la empresa, de la actividad diaria?

Sí, sabes que mi hermano falleció y ya me quedé sólo. Además, fue un golpe muy grande. Él era el presidente y yo estaba ahí con mi obligación parcial. Sigo trabajando porque me tengo que hacer cargo también un poco de la empresa al nivel de estar pendiente, de dar consejos, de marcar unas líneas de trabajo y después tengo que decir que tengo un equipo muy bueno, un personal sobre todo muy profesionalizado. Hoy las empresas tenemos que tener gente muy profesionalizada. Una empresa que no cuide el personal, que no lo prepare, que no lo forme, va mal. Hoy en día necesitas tener gente muy especializada y muy profesional. Tengo un equipo que lo hemos ido haciendo a través de 43 años, imagínate. Lo más importante es que se ponen en el lugar del cliente, que es donde hay que ponerse, y después muy profesional a la hora de atender al público, porque sin clientes no tendríamos negocio. Son una gente muy buena y eso me permite a mí también poder jugar al golf de vez en cuando.

Es de estos empresarios que, además de la empresa, tiene alguna otra actividad, no sólo el golf, además pinta desde hace años.

Sí, llevo mucho tiempo pintando. Me relaja mucho y me gusta.

¿Y por qué sabía que la pintura le atraía?

A mí, la pintura me ha gustado desde siempre, desde niño. Creo que a todos los niños le gustan los colores, lo que pasa es que no tengo mucho tiempo tampoco. Hasta que ya, por fin, hace ya ocho o diez años empecé a dedicar un poquito de tiempo a lo que me gusta. He tenido buenos profesores, y sigo con ellos, y me gusta mucho la marina, los paisajes… Pero tengo un problema y es que mis cuadros no tienen valor, porque los regalo todos, a la familia, a algunos amigos…

¿Y exponer no se le ha ocurrido?

No, porque primero tengo que hacer una colección de cuadros que nunca he llegado a tener porque conforme voy pintando los voy regalando.

¿Cuántas obras habrá terminado?

Casi 50 cuadros tengo que tener, sobrinos, hijos, cuñados… Ahora estoy pintando una coracha para una cuñada y después ya me pondré con una marina de Noja, que es un pueblo de Santander, donde estuve con unos amigos en unas playas muy bonitas, y como le gusta tanto la marina pues para regalársela a este amigo, que es vasco.

¿Y el golf?

Siempre he sido muy deportista, la verdad, y en cualquier hueco que he tenido he hecho de todo, natación, por ejemplo. En un corto plazo de tiempo es el deporte que me ha permitido perder una hora o dos horas, pero ahora que tengo más tiempo el golf es ideal, es un deporte donde no haces grandes esfuerzos, donde andas, donde te relacionas con la gente, donde vas hablando, y siempre encuentras grupos y haces amistades con personas más o menos de tu forma de pensar y de ser, y lo paso muy bien.

¿Y es más competitivo que la empresa o la empresa es mucho más competitiva que el golf?

Para mí, la empresa es fundamental. La competencia en el golf es una competencia sana, en el negocio te pegan patadas hasta en la espinilla, es mortal. Luego, sin embargo, es curioso, tú con tu contrario le pegas a la bola un buen golpe y lo manifiestas, “¡Uy, qué buen golpe has pegado!”, lo halagas. En la competencia de mi negocio si alguien vende más que yo pues entonces me daría coraje. Diría que algo bueno está haciendo que no lo estoy haciendo yo.

¿Es un deporte educado, no? Igual que el tenis.

Juego con mi grupo de amigos y lo que vamos es a pasarlo bien, contándonos historias… El golf son partidas de cuatro. Puede jugar uno, si no tiene a nadie juega solo, pueden jugar dos, tres, máximo cuatro. Entonces pues tú vas con cuatro o juegas con el compañero, o individual, pero siempre en todo el trayecto vas manteniendo una conversación entre todos, de actualidad, de lo que sea, es muy ameno. Tengo un amigo de 87 años y está jugando al golf. Va a su ritmo, en los golpes pues a lo mejor en vez de darlo más largo lo das más corto, pero no pasa nada.

Francisco-Sanchez-Lafuente

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

El email no será público.