Entrevista con José Luis López Caparrós, copropietario de Bodegas Excelencia - El Sol Digital
Entrevista con José Luis López Caparrós, copropietario de Bodegas ExcelenciaJosé Luis López, tercero por la izquierda

Entrevista con José Luis López Caparrós, copropietario de Bodegas Excelencia

Vicente Almenara.- José Luis López Caparrós es un luchador entusiasta, da igual que sea por un hotel -como el del arquitecto Rafael Moneo en Hoyo de Esparteros– que por levantar una bodega. A su aparente fragilidad suma convicciones y, por supuesto, un trabajo sin descanso. Empresarios como él hacen mucha falta por todas partes pero quizá en Málaga más.

Propietario, junto a una segunda hornada de socios, de Bodegas Excelencia, hablamos de sus vinos y del difícil parto de Los Frontones, Tagus, Rondarte… son como hijos nacidos de la tierra madre, allá arriba, en la serranía de Ronda.

José Luis, la bodega nace en 2006, trece años de historia, ¿cuál es ahora la realidad de Bodegas Excelencia?

La realidad es muy diferente que al inicio. Realmente, en el año 2006 teníamos un proyecto de hacer una bodega que elaborara vino tinto crianza de calidad. Esa premisa la mantenemos a día de hoy. Cuando plantamos nuestro viñedo en el año 2006 es una inversión que hacemos entre una serie de socios, de los cuales a día de hoy el único socio fundador que queda soy yo, nuestro proyecto no tenía prevista, desgraciadamente, la crisis económica que después surgió, importantísima. En 2006, hacer un crianza significa plantar un viñedo, que cuando se planta tiene un período de dos o tres años que no se puede con esa uva elaborar un vino y la idea es que a partir del 2008, finales, hacemos nuestra primera vendimia muy seleccionada. En aquel momento hicimos 12.000 botellas de vino con el mismo viñedo con el que hoy hacemos de 45.000 a 50.000 botellas, dependiendo lógicamente de la climatología de cada año, pero con el mismo viñedo, porque aquel era un viñedo muy joven, y hoy, como bien dices, ya tiene trece años.

En aquel momento, vendimiamos nuestras primeras uvas, y es a finales de 2008 cuando se utilizan para hacer nuestro primer crianza, las añadas anteriores se vendimian para no utilizar esa uva, y a partir de ahí nuestro crianza después de la fermentación tiene un periodo de un año de barrica y un periodo de terminar de ensamblarse en botellas en bodega, que en cualquier bodega de otra denominación de origen a lo mejor con un año tiene bastante, pero los vinos de Ronda requieren mucha botella para terminar de redondearse y conseguir una calidad excelente, requiere mínimo dos años o incluso diría que incluso un poco más de tiempo en botella. Eso hace que no salgamos al mercado hasta finales de 2011, es decir, ya estábamos en plena crisis, con la cantidad de bodegas que hay en España, que elaboran vinos de muy buena calidad en todas las denominaciones de origen. Competir en una época de crisis con marcas que ya están asentadas en el mercado, que son conocidas, introduciendo un vino nuevo, de Ronda, de pequeña producción, fue un reto que costó mucho esfuerzo hacerle frente. Tanto es así que la bodega llegó a tener una crisis importantísima. Pero como teníamos espíritu empresarial de seguir luchando, conseguí en un momento determinado que entraran nuevos socios que apoyaran el proyecto, saliendo los iniciales que había, porque ellos no tenían la idea de estar apoyando un proyecto tanto tiempo y salieron. Entonces, entraron los socios que actualmente, junto conmigo, están en la bodega. Mantuvimos nuestro proyecto empresarial, es decir, somos conscientes de que esto es una inversión a medio-largo plazo que requiere mucho esfuerzo, mucha inversión, y conseguimos que después de tener unas etapas difíciles en los inicios de la comercialización llegáramos a conseguir un canal de distribución, estableciendo distribuidores por pequeñas zonas, dándoselas en exclusiva, pero el distribuidor que cogiera nuestro vino tenía que dedicarle cariño, esfuerzo y promoción. Eso nos ha permitido que, hoy por hoy, los distribuidores que tenemos luchen para que nuestro vino esté en el mercado, porque hemos mantenido el principio de la calidad. El hecho de mantener la calidad en la producción de un vino requiere, lógicamente, de un esfuerzo financiero muy importante, es decir, el apoyo de los socios, porque todavía no está el proyecto permitiendo a los partícipes obtener un beneficio, pero sí permite que manteniendo nuestra premisa de dar calidad hemos sido reconocidos en nuestro tinto crianza Los Frontones, por ejemplo, como mejor vino tinto crianza de Málaga por la marca Sabor a Málaga en 2018. En el 2017 lo fuimos con nuestro vino Rondarte como vino con menos de seis meses de crianza, es un roble, monovarietal de tempranillo, también fuimos premio mejor vino roble de Málaga en Sabor a Málaga y también tenemos en Tagus por ejemplo, un reconocimiento que es el International Virtus Wine, que es un premio que se da en Portugal y en el que concurren bodegas de los cinco continentes, y nos dieron la medalla de oro, hasta recibimos una carta de enhorabuena de la delegación del Gobierno de la Junta de Andalucía, reconociendo el esfuerzo que estamos haciendo, lo cual satisface mucho a los socios, no económicamente, pero sí por lo menos en decir que creo que vamos consiguiendo nuestra meta de calidad. Nuestro siguiente paso y esperamos que no sea a muy largo plazo es la recuperación de la inversión y su beneficio.

A partir de ahí, hemos tenido muchos más premios. Ahora, recientemente, el IWMA (International Wine Marbella Awards), que son los premios internaciones de Marbella, hemos conseguido el doble oro, que significa que nos han premiado nuestro vino Los Frontones no solamente con el premio del jurado, sino también con un jurado compuesto por personas que no son expertas en vino, que han probado, catado, los vinos que se han presentado al concurso y han elegido el que a ellos más les gusta, por eso somos la única bodega que tiene en su palmarés de aquí de Marbella, el doble oro, es decir, premio del jurado profesional y no profesional. Con esto quiero decir, y reitero, que vamos intentando llevar una trayectoria de calidad. A partir de aquí, estamos poco a poco intentando llegar a la exportación de los vinos, estamos a la espera de iniciar próximamente la exportación a Portugal, esperamos en este mes de diciembre cerrar el contrato de exportación. A nivel nacional, es donde primero tenemos que trabajar, obviamente, diría incluso que antes de hablar de lo nacional hay que hablar de lo que es regional. A día de hoy, nuestros vinos están, aparte de la provincia de Málaga, en Sevilla, en Granada, están empezando a introducirse bastante bien en Córdoba, también en Madrid y en Barcelona. Y poco a poco, damos pasitos.

Nuestro proyecto próximo es, una vez consolidada la producción que tenemos a día de hoy con las siete hectáreas de viñedos, en la cual hay cinco variedades de uva plantadas, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Tempranillo, Merlot y Shiraz, ampliar lo que es nuestro cultivo e incrementar la producción de nuestra uva Cabernet Franc con la que elaboramos nuestro roble Tagus, puesto que cada añada logramos comercializar toda la producción y nos falta la posibilidad de llegar al mercado con más botellas, pero no tenemos uva para hacerlo, y es nuestro siguiente paso. Tenemos también un rosado, que es un monovarietal también de Cabernet Franc que es Viña Darón, que es un vino del que hacemos nada más que 1.300 botellas, somos la única bodega que lo elabora en España, y tiene una aceptación muy grande en el mercado, tanto es así que es un vino que en dos o tres meses se agota. Nuestra intención es hacer una producción superior y todo ello requiere más plantación, que lógicamente tiene un periodo de por lo menos de dos o tres años para poder dar su fruto, pero es el siguiente paso, y en ello estamos. Estamos creciendo a nivel de dos dígitos elevados anuales en ventas y el siguiente paso será incrementar producción para llegar un momento en el que podamos tener la compensación a este esfuerzo. También tenemos una premisa clara los socios de la bodega y es que nuestro espíritu no es hacer una gran bodega de Rioja o de Rivera, que elabore tres, cuatro o cinco millones de botellas al año, ni mucho menos. Nuestra idea es hacer una bodega que establezca un máximo de 350.000 botellas al año, no más, y con eso hacer un vino de calidad reconocido a nivel nacional e internacional y nada más. No queremos perder la salud en tener que estar luchando cada año en colocar cantidades ingentes de vino.

“Juan Manuel Vetas, nuestro enólogo, trajo ese proyecto que la gente decía que era una locura, volver a reimplantar el viñedo en Ronda”

¿A partir de qué producción empiezan a salir las cuentas?

Tenemos establecido, con el nivel de inversión actual, que necesitamos comercializar 100.000 botellas al año, para cubrir costes; claro que hay que hacer unas ventas anuales en torno a las 75.000 botellas, pero nuestra idea es vender mínimo 100.000 botellas al año y, a partir de ahí, llegar hasta las 350.000 que darían un margen de beneficio que permitiera mantener una inversión necesaria en la bodega para asegurar la calidad y recuperar tantos años de inversión.

¿Y tendríais que comprar tierras o comprar uvas?

Tendríamos que comprar tierras. Vamos a ver, tenemos prácticamente cerrada la posibilidad de comprar tierras próximas a nuestra bodega, porque lo que sí pretendemos es, primero, elaborar nuestro propio vino con viñedo propio, no comprando uva, eso lo tenemos claro. Si es posible elaborar un buen vino comprando uvas, siempre que uno lleve el control de su desarrollo, pues se verá, hay que considerar desde que empieza el viñedo en primavera a preparar lo que es el germinar de su fruto y controlarlo, y la calidad, la vendimia… pero preferimos que sea de nuestro propio viñedo y, además, cuanto más cerca de nuestra bodega mejor, porque eso hace que la calidad de la uva no pierda en el transporte porcentaje de calidad, que en el momento en el que la uva se abre, empieza a fermentar y si es una uva que viene de lejos del viñedo, ya viene perdiendo calidad. No quiere decir que salga un mal vino, ni mucho menos, pero va perdiendo calidad. Pretendemos hacer lo que hacemos a día de hoy, viñedo propio y cerca de la bodega.

¿Fue un acierto en su momento la elección del enólogo? ¿Cómo fue ese contacto, ese flechazo que hay que tener?

El acierto fue total. Juan Manuel Vetas, nuestro enólogo, trajo ese proyecto que la gente decía que era una locura, volver a reimplantar el viñedo en Ronda, en la serranía, para hacer vinos tintos de calidad que se habían perdido. No olvidemos que Ronda fue una provincia romana en la que se elaboraban vinos de muchísima calidad, de tanta calidad que los vinos se exportaban a Roma. De hecho, era una de las pocas ciudades en las que Roma permitía que se acuñara su propia moneda, y en las ruinas de Filipo se han descubierto monedas en las que en el anverso se veía un racimo de uva, había unas que tenían un cereal y otras que tenían un racimo de uva, por aquello de que se elaboran muy buenos vinos aquí. Para que nos hagamos una idea, antes de la epidemia de la filoxera, en la serranía de Ronda podía haber unas 3.000 hectáreas de viñedos. Y a día de hoy, entre veintitrés bodegas que hay en Ronda de pequeña producción, estamos rozando las 300 hectáreas de viñedos, fíjate la gran cantidad de viñedos que se perdieron por culpa de la filoxera. Entonces, la elección del enólogo fue fantástica, porque Juan Manuel es una persona que se ha criado en Francia, él es español, pero se ha criado corriendo entre viñedos desde pequeño, con su padre, que trabajaba en los viñedos en Burdeos. Cuando quisimos implantarnos en Ronda y crear una bodega tuvimos claro que a este hombre había que captarlo, hablar con él y hacerlo partícipe, no empresarialmente, porque él no participa en la bodega a nivel accionarial, pero sí partícipe en el vino que se elaborara en la bodega y eso permitió que dándole una amplia disponibilidad de elegir, por ejemplo, qué variedad de uva, qué vinos íbamos a elaborar, pues él apostara por venirse con nosotros de enólogo y lleva desde que se fundó la bodega.

¿Las uvas que habéis elegido vosotros son las que mejor se adaptan a estas tierras?

El hecho de que estemos donde estamos no es circunstancial, ni mucho menos. Cuando decidimos montar la bodega en Ronda lo primero que hicimos fue buscar a alguien de Ronda que nos localizara un terreno muy apto para plantar un viñedo. De hecho, se nos presentó una finca, anteriormente a la que tenemos, en la que nos decían que se podía plantar un viñedo, que aquella era una tierra de calidad, pero estuvimos viéndola y no nos gustó, no nos parecía el sitio idóneo. Y cuando se nos presentó como segunda opción, a los quince días, lo que hoy es nuestro viñedo pues vimos un terreno que tenía la mejor orientación, una tierra que inicialmente nos parecía muy buena para plantar un viñedo, y digo inicialmente porque a la vista de la orientación, el tipo de tierra que veíamos nos pareció idóneo pero decidimos antes de comprarla hacer una analítica de la tierra en un laboratorio en Sanlúcar de Barrameda que nos ratificó que el ph del terreno y todo lo demás era idóneo para la plantación de viñedos, por tanto el terreno también se puede elegir, es decir, no lo compramos hasta que tuvimos una certeza grande de que el terreno era óptimo para sembrar.

¿Qué clase de tierra es?

Pues es un terreno arenoso arcilloso calcáreo, que nos permite que la vid tenga un suelo apto o muy apto para tener un gran desarrollo y una gran calidad del producto, ya digo, se nos ratificó y de hecho, a partir de ahí, con esa analítica del suelo que hicimos le dijimos a Juan Manuel, nuestro enólogo, qué tipología de uva o qué clase de uva él plantaría en el viñedo, y fue cuando se le ve la mano francesa de su desarrollo profesional, y dijo, bueno, pues yo plantaría aquí una Cabernet Franc, una Cabernet Sauvignon, una Shiraz, un Merlot y también pondría un Tempranillo, que es importante aquí en España, ya que es una uva autóctona. Así se hizo, se compraron estas cepas, pero no solamente seguimos su directriz, consensuada con los socios obviamente, de qué uva íbamos a plantar, sino que además con ese ph se mandó a un vivero francés y las cepas se compraron en Francia y vinieron en un camión frigorífico debidamente preparadas para llegar a Ronda y plantarse en Ronda.

¿Y cómo son estos vinos en boca si tienes que explicárselo a alguien que no los ha probado?

Diría que tenemos una amplia variedad, lo que es la uva, por ejemplo la Cabernet Franc, es una uva que da un nivel de afrutado muy elevado, en boca tiene una acidez agradable, además persistente, y hay quien dice que es la hermana elegante de la Cabernet Sauvignon, y es cierto que tiene un toque de distinción, de diferencia, sobre la Cabernet Sauvignon, que es más habitual en España, que es una uva que también es afrutada, en boca no tiene la potencia de Cabernet Franc, es que la Cabernet Franc además tiene un tipo de cliente que cuando la prueba y le gusta el vino elaborado se hace un fiel a ese vino, y al que no le gusta no le intentes convencer que no vas a conseguirlo. La Cabernet Sauvignon es más fácil de vinificar, es una uva que se elabora sin hacerle una crianza larga, como por ejemplo un roble, una uva que es afrutada, agradable en boca, no tiene esa acidez tan elevada que tiene la Cabernet Franc pero, bueno, es una uva que se presta mucho a hacer un vino agradable en boca, y si hablamos de nuestro buque insignia, como yo digo, que es el crianza Los Frontones, ese es ya de cuatro uvas, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Tempranillo y Shiraz. Eso hace que el ensamblar cuatro tipo de uvas, se compensan unas uvas con otras y las distintas características de cada una, entonces eso hace que nuestro vino Los Frontones sea agradable en boca, es de un pase fácil, es fresco, tiene sus toques, que le da la madera de una crianza de un año, su toque de vainilla, los tostados que la madera le imprime al vino, se hace un vino agradable que permite acompañar una buena comida. Por eso yo creo que es un vino que ha tenido siempre una gran aceptación en el mercado, porque hoy día el mercado busca más vinos suaves en boca y, de hecho, que no tengan tanta potencia de la madera. Hoy por hoy, el consumo del mercado está más enfocado al crianza que al reserva. Antiguamente, en el mercado parecía que se decía que un buen vino era un reserva o un gran reserva. Hoy en día, la gente busca algo más joven, con una crianza, que tenga su madera y demás, pero que sea más fácil de pasar en boca y más fácil de acompañar una comida, que no tenga esa potencia.

¿Y el paladar del malagueño es distinto al de Sevilla o al de Madrid?

Esto es como todo. He detectado que en la parte de Sevilla más cercana a la provincia de Málaga es más fácil que se consuma un vino de nuestra zona que en la parte que está más pegada a la zona del Condado de Huelva. La cultura hace que, por ejemplo, el sevillano, cuando veranea lo hace en Huelva, el madrileño coge el AVE y se viene a Málaga a veranear, pero el sevillano que tiene Málaga más cerca, entre comillas, se va a Huelva, entonces prefiere si hablamos de vinos blancos el de Jerez o el de Sanlúcar, y si hablamos de tintos prefieren los del Condado de Huelva antes que unos vinos de Ronda, de Málaga. Por supuesto, no digo nada de un vino blanco elaborado con una uva moscatel de Málaga, eso nada, ellos van a una manzanilla. El sevillano está así ahora mismo, un poco hacia allí y hacia acá, pero están más volcados con la zona de Huelva. Para nosotros es más fácil introducir el vino en Madrid y nos está siendo mucho más reconocido en Madrid que en Sevilla y eso que estamos bien implantados en Sevilla. Trabajamos, además, con una cadena de supermercados muy importante de Sevilla y somos proveedores de ellos, estamos encantados y ellos apostaron por nuestros vinos.

También tenéis un rosado. Antes eran como de segunda división, pero ya se hacen rosados muy buenos en todas partes.

Sí, el rosado es que tiene un cliente más reducido, el consumo ahora mismo está muy volcado o en el blanco o en el tinto. El cliente del rosado tiene que ser alguien a quien le atraiga un vino de estas características y la verdad es que el consumo ha subido y, sobre todo, es más el extranjero el que consume el rosado que el nacional. Aquí está subiendo el consumo, pero porque como crece el turismo, los extranjeros consumen más y entonces lo están notando. Cuando nacimos teníamos el espíritu de haber hecho solamente un crianza y de calidad, pero nuestros distribuidores nos dijeron, señores, el mercado requiere también que para vender un vino para copear, de un precio más económico, habría que hacer otro vino. Entonces optamos por sacar al mercado Taus, que es el vino tinto, nuestro roble primero que tuvimos, porque Rondarte salió después, y fue la primera apuesta que hizo Juan Manuel para hacer un vino diferente. Hacer un monovarietal de Cabernet Franc es hacer un vino que, en Andalucia solamente lo hacemos nosotros, y en toda España sólo hay dos o tres bodegas más que lo hagan, no hay más. Es un vino difícil de vinificar. Y respecto al rosado, la única bodega que hace un Cabernet Franc cien por cien rosado somos nosotros en España, pero hacemos una tirada de 1.300 botellas o 1.100, depende de cada año. Por eso es por lo que estamos apostando ahora, por intentar plantar nuevos viñedos, conseguir más uvas Cabernet Franc y poder hacer una tirada un poquito superior en el rosado porque nos lo demandan. Inicialmente, le dimos al rosado un color más intenso y entonces decíamos que era un vino rosado con espíritu de tinto, la gente decía que casi casi parece un tinto, porque era un rosado muy intenso. Lo que pasa es que el mercado demanda más un rosado con un color más pálido, más suave, lo que llamamos nosotros piel de cebolla, un vino que es de un color más flojo. Entonces decidimos quitarle un poquito de intensidad al color, manteniendo, eso sí, la mismo textura en boca. La verdad es que lo agotamos todos los años, en el extranjero sobre todo. El inglés prueba nuestro vino y se queda verdaderamente sorprendido. Lo que pasa es que tenemos limitada nuestra producción, así que cuando podamos quisiéramos incrementarla porque si el mercado está demandándolo, es capaz de absorberlo, y para eso estamos.

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