Entrevista con José Manuel Conejo, candidato a decano del Colegio de Abogados - El Sol Digital
Entrevista con José Manuel Conejo, candidato a decano del Colegio de AbogadosJosé Manuel Conejo

Entrevista con José Manuel Conejo, candidato a decano del Colegio de Abogados

Vicente Almenara.- José Manuel Conejo Ruiz, abogado malagueño, titular del bufete Conejo Abogados, ejerce desde hace 35 años muy vinculado al Colegio de Abogados de Málaga, donde ha sido responsable del Máster en Abogacía y la Formación durante los últimos ocho años, con éxitos como el impulso del Congreso de la Abogacía Icamalaga, que se ha convertido en el congreso científico jurídico más importante de Europa.

Su equipo está formado por nueve abogadas y siete abogados, de los cuales nueve han formado parte de la última Junta de Gobierno del Colegio de Abogados de Málaga. Esta es la candidatura:

María José González Guerrero, (Marbella), como futura vicedecana. Yolanda Montosa Leiva, (Estepona) Guillermo Jimenez Gámez, (Torremolinos) Tóvar Oliver Hernández  Riverol, Elisa Encarnación Jurado Azerrad, María Auxiliadora Aurioles  Durán, Nuria Sánchez Madueño, (Benalmádena) Sandrine José Sánchez Florín, Concepción García Montesinos, María del Pilar Morales  García, (Fuengirola) Josefa Díaz Díaz, Rafael J. Cantero Castillo, (Marbella) Ana María Ganga Sánchez, Juan Carlos Márquez Pérez, (Vélez-Málaga) y Manuel Fernández Baena.

José Manuel, ¿en qué situación se producen estas elecciones? ¿cuál es el estado actual del Colegio?

Ahora mismo, en el Colegio termina el mandato de Francisco Javier Lara, que no puede estar más, solamente los decanos tienen un límite de dos candidaturas, ocho años. He estado con él estos ocho años, y ocho compañeros más, somos nueve los que de la Junta de Gobierno actual nos presentamos a las elecciones. Acabamos de dimitir porque también era normal no presentarnos formando parte del cargo y para estar en igualdad de condiciones con los demás compañeros, pero la situación es esa, que termina ahora mismo el decanato de Francisco Javier. Es verdad que nos planteamos en su momento que si hubiera surgido alguna candidatura que pudiera integrar todas las perspectivas del Colegio, pues la verdad es que no hubiéramos hecho el esfuerzo que hemos hecho. Cuando hemos visto que empezaron muy pronto las otras dos candidaturas que se presentan, pues decidimos que no eran las personas o grupo de personas que nosotros quisiéramos que gobernaran el Colegio. Entonces, decidimos que íbamos a presentar una, lo comenté con todos los compañeros y al final decidimos que se presentaran los que quisieran y pudieran, porque hay gente que por temas personales no querían seguir, pero nueve de los que hemos estado hasta ahora en la Junta de Gobierno hemos decidido continuar, porque creo que lo hemos hecho bastante bien, vamos, que hemos luchado mucho y hecho cosas por el Colegio, y la verdad es que podemos hacer mucho más.

¿Y cómo está la profesión en Málaga?

La verdad es que todo esto, ya sabes, el tema de la pandemia, ha trastocado todo, incluido la profesión, ya venía tocada, la profesión de la abogacía viene tocada desde hace tiempo, porque es verdad, lo comentaba hace poco con unos compañeros, llevo 35 años ejerciendo, y me acuerdo que me arrimé mucho a Fernando García Strachan… a los antiguos, vaya, y a mí, me enseñaron el tema vocacional, el tema de que la abogacía es otra cosa, no es una empresa, no es un negocio, sino que es vocacional, pero desde entonces hasta hoy esto ha cambiado radicalmente. Ahora mismo, tenemos compañeros que casi lo único que llevan es el turno de oficio, tenemos compañeros que malviven, vamos, que económicamente la profesión ha cambiado demasiado y la pandemia ya nos ha dado la puntilla. Porque, efectivamente, aquí hay grandes despachos, despachos internacionales, despachos multinacionales como yo digo, que no tienen problemas, pero el noventa y tantos por ciento de los despachos de Málaga somos pequeños y medianos despachos, entonces vivimos una situación que cualquier movimiento de la economía nos afecta muchísimo, como ha pasado ahora. Hay despachos que lo están pasando realmente mal. Desde el Colegio hemos intentado por todos los medios, y hemos ofrecido ayudas, contribuir a solucionar problemas. Es esa disponibilidad económica de los ahorros que hemos ido reuniendo estos años, de hasta casi 800.000 euros. En principio, eran 500.000 euros, pero se les ha ayudado también en el tema de cuotas, casi con un millón de euros. Como somos 6.700 abogados, la verdad es que ayudar a todos es imposible, entonces se ha tratado de ayudar a la mayoría de los compañeros, pero es muy complejo, sobre todo para los pequeños y medianos despachos.

Una de las notas que han dominado en estos últimos años ha sido un cierto enfrentamiento con el poder judicial en Málaga, algo inusual en toda España, y los últimos incidentes han tenido lugar durante la pandemia. ¿Qué ha pasado?

Bueno, como te digo, he formado parte durante los últimos ocho años de la Junta de Gobierno, con lo cual asumo todo lo que hemos hecho. Creo que no ha venido mal que, de repente, digamos que vamos a ver a los jueces, a todas las instituciones que forman parte de la Justicia. Tenemos que recordar que los abogados formamos parte de la Justicia, es decir, que a veces se ha pensado, y lo digo porque yo lo he sufrido personalmente, que éramos casi un estorbo. De verdad, a veces perdemos el norte. Estamos en una sociedad democrática. En las sociedades democráticas sin abogados no puede haber un juicio ni justicia, o hablamos de una dictadura, claro, hablamos de otro tipo de situaciones, pero en España tenemos una democracia y tenemos que aprender, y a pesar de que han pasado ya unos pocos años…, yo recuerdo cuando empecé el bachillerato, lo empecé justo el año que murió Franco, hace ya muchísimos años. Pero, a veces, pienso que la sociedad española no ha aprendido la importancia que tiene la abogacía en la democracia y nos han tenido un poquito, tanto las Fuerzas como los Cuerpos de seguridad, como los jueces, como estos señores que estorban ahí, que hablan, que nos cuentan, que no, que no, que se equivocan, que nosotros formamos y somos coautores de la Justicia, es decir, formamos parte de este juego democrático. Y o lo entienden o es verdad que, a veces, hay que hacer un poco de enfrentamiento para que vean que, de verdad, nos olvidamos de lo básico. Si no nos olvidamos de lo básico, estupendo, pero lo básico tenemos que tenerlo claro, sobre todo si somos demócratas, y aquí el abogado tiene que estar y tiene que participar, y no puede ser un convidado de piedra. Entonces, a veces eso se olvida, yo no digo que sean todos, de verdad, y tenemos además miembros de la carrera judicial que nos apoyan, que lo tienen clarísimo, pero hay otros a los que se les olvida de vez en cuando, entonces hay que recordárselo de una forma contundente si es necesario, y no pasa nada. Y en la pandemia, desgraciadamente, lo hemos sufrido, como que no teníamos que estar en ningún sitio, ni acudir, ni hacer nada, ni estar siquiera. Es un tema social más que de la propia abogacía.

“Me quedo con los despachos pequeños y medianos, porque son de verdad independientes”

La politización de la Justicia, del Consejo General del Poder Judicial, y de la Fiscalía General del Estado, son asuntos recurrentes… No hace falta recordar que la fiscal general fue diputada socialista y ministra de Justicia, en fin, hay determinadas voces que ponen en tela de juicio la independencia del poder judicial. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Como te digo, ya tengo muchos años y sé cómo empezó esto en democracia. Conozco también, quizás por la edad, el hecho de que es verdad que cuando iniciamos esta etapa democrática en España, como me dicen muchas veces algunos compañeros antiguos mayores, me dicen hombre es que tú sabes cómo estaba la sociedad española en el año setenta y cinco o setenta y nueve, y es verdad, los jueces venían de la dictadura, eso es cierto, pero lo que sí es verdad es que han pasado muchísimos años. Puedo comprender que en un principio, en la primera etapa democrática, se tuviera mucho cuidado con atacar al poder judicial, y es verdad, pero después entra la democracia, se monta un sistema de elección de fuerzas por ellos mismos y la propia política lo cambia. Tú dices, vale, la primera etapa la puedo entender, hoy día ya no lo entiendo. Hoy día no tienen por qué ser los políticos los que elijan a los jueces, es que no vale, es que entiendo que los jueces, vamos a ver… es que volvemos a lo mismo, tengo una educación en ese aspecto muy clara. Hay tres poderes en un Estado y los tres tienen que ser independientes. El poder judicial es otro poder. Que el poder legislativo es muy importante, por supuesto. Que el poder ejecutivo es súper importante, por supuesto, pero es que el poder judicial también lo es y tiene que ser independiente. Y, al final, si el poder legislativo y el ejecutivo eligen al judicial, tú dices, entonces, qué estamos haciendo. La verdad es que está todo mezclado. Yo creo que es mucho más claro que ese primer sistema que nos dimos y que ahora se cambió, es un poder del Estado, o una de las patas del Estado y tiene que ser independiente porque si no  veremos lo que estamos viendo ahora, que la fiscal general del Estado cualquier querella que se mete ahora contra el Gobierno, por el tema de la pandemia, pues todas se tienen que archivar, es decir, yo no las he estudiado jurídicamente, pero la mujer del César tiene que aparentar algo, y aquí lo que se aparenta en España, ahora mismo, es que el poder judicial está…, entonces eso no vale, y la única forma es por lo menos darle, no digo total independencia, pero una independencia importante, y que la gente no piense que, al final, los jueces dictan sentencia conforme a aquel que los ha nombrado, o los intereses de aquel que los ha nombrado, la verdad es que creo que no es positivo para la democracia.

¿Cómo calificarías tu candidatura, representativa, reivindicativa, continuista, profesional…?

Sobre todo, de lo que hemos hecho hasta ahora, es decir, reivindicativa, tenemos claro que por encima de todo están los colegiados, tenemos que defender la abogacía, está clarísimo, muchas veces lo comento con los compañeros, no queremos tampoco que nos traten de señor, de usted, como se trataba a los antiguos abogados, que no se podía acceder a ellos, que era muy complicado, no. Pero la abogacía tiene una importancia en la democracia, de verdad, que a veces la olvidamos. Y al final, hemos convertido a los abogados en trabajadores, ten en cuenta que la mayoría somos o mutualistas dependientes de la mutualidad general de la abogacía o autónomos, es decir, que en definitiva somos unas personas que tú dices que se han lanzado ahí, que están ejerciendo una profesión, pero que no tienen cobertura ninguna, que van como los periodistas muchas veces, como vosotros…, es muy complejo el ejercicio de la abogacía hoy día. Si estás arropado por un despacho internacional o estás arropado por un mega despacho pues sí, no tienes problemas, tienes tu sueldo, estás dado de alta y demás, pero esa no es la realidad, esos son unos pocos, muy pocos, y bendita sea su alma, como yo digo, encantado, porque además lo valen, seguramente, para estar ahí, pero el noventa y tantos por ciento de los abogados de España somos autónomos y se sufre el día a día el poder cobrar a un cliente, el poder pagar unos gastos, es decir que esto, de verdad, ha cambiado demasiado. Entonces, para mí la dignificación de la abogacía tenemos que hacerla, tenemos que seguir insistiendo, tenemos que hacer que la sociedad comprenda que el abogado es un elemento imprescindible en la democracia, yo creo que podemos. Por eso digo, reivindicativo siempre, con los políticos, con la administración, hay que reivindicarnos porque nos tienen de verdad alejados completamente de lo que debería ser la situación de un abogado. Bueno, si te hablo de un abogado de oficio, que son prestaciones que tiene que dar la propia administración, que nosotros estamos prestando un servicio que garantiza la administración… Te digo una cosa, somos falsos autónomos, que cuando estamos en el turno de oficio somos falsos autónomos, se ahorran todos los gastos, absolutamente todos los gastos y nosotros ponemos todo nuestro material, todo nuestro conocimiento, todas nuestras infraestructuras de despachos, de secretarios y demás, a favor de la administración, pero luego nos dan una miseria y además lo denominan indemnización, ni siquiera tenemos, esto la sociedad no lo sabe, cobertura de Seguridad Social, si ocurre un accidente mientras voy a Álora a asistir a un menor o voy a Casabermeja o a algún pueblo, a mí no me cubre nadie nada, me lo tengo que estar pagando yo, yo tengo mi seguro privado. De verdad que esto tiene que cambiar, la sociedad se tiene que enterar de que somos una parte, un engranaje, de la sociedad imprescindible.

¿Cuáles han sido los puntos fundamentales, aparte de lo reivindicativo de este colectivo, de este grupo que os presentáis? ¿Qué proponéis, qué le decís a vuestros compañeros abogados?

Tenemos muchísimas cosas, porque la verdad es que hemos hecho mucho en el Colegio, pero queda muchísimo por hacer, porque partimos de una base muy baja pero, sobre todo, en el Colegio tenemos que conseguir una conciliación en los despachos, en el Colegio de Abogados hemos conseguido la conciliación con los empleados, ha costado trabajo pero ahora mismo lo hemos logrado. Pero, por ejemplo, la conciliación en los despachos es imprescindible, aquí el que más o el que menos, sobre todo si quieres destacar un poco en la profesión, tienes que trabajar 14 o 15 horas al día. Hay que conseguir de alguna forma conciliar los despachos, hay que conseguir que trabajemos todos, pero razonablemente, según un horario razonable, y esto nos lleva y nos ha llevado a las nuevas tecnologías, es la única fórmula hoy en día que yo veo, que tanto el despacho como el Colegio, como todo el ámbito que nos rodea, esté súper informatizado, esté digitalizado, porque eso nos da pie a que podamos estar en cualquier sitio. Y es verdad que yo le puedo dedicar un fin de semana dos horas o tres al despacho, pero nada más. Pero claro, de la otra forma es que al final puedo bajar al despacho y dedicarle en un fin de semana ocho o diez horas estando físicamente en un despacho. Creo que la vía digital, el mundo digital, sobre todo la pandemia, nos lo ha demostrado, ha venido para quedarse.

Todo tiene que ser presencial, telemático y mixto. Es decir, si lo podemos hacer presencial en ese momento estupendo, que podemos hacer una parte presencial y otra telemática, estupendo. Pero todo eso necesita una serie de inversiones, el facilitarle a los despachos el que estén al día en los temas informáticos. Ten en cuenta que aquí cada día la administración también nos obliga, la relación con ellos tiene que ser de forma informática, no puede ser presencial, no puede ser por escrito presentando un papel allí, con lo cual, tenemos, además, que ayudar a los despachos, porque lo mismo que existe en la sociedad española brecha digital entre las casas o las viviendas, en las familias que no tienen acceso a internet, está ocurriendo también en los despachos de abogados, y hay despachos de abogados desde el que tiene 21 o 22 años hasta el que tiene 80 o 90 incluso, como el padre de Bendodo, que tiene 90 años, es complicado, es decir, hay que darle solución a todos los despachos. Y el Colegio yo creo que debe estar ahí y fomentar la digitalización de los despachos, la informatización, hay una cantidad de situaciones nuevas que tenemos que afrontar.

José Manuel, ¿crees que hay demasiados despachos? No demasiados abogados. ¿Se debe ir a la fusión de despachos?

La verdad es que te digo una cosa, si lo piensas de forma macroeconómica es cierto que cualquier economista actualmente te diría que deberíamos ir a una serie de fusiones de despachos, pero tal y como está hoy en día estructurada en España la Justicia, parto de una base, si el abogado es independiente, no se debe a nada ni a nadie, lucha de verdad por su cliente. En definitiva, es por quien tenemos que luchar, que no se olvide, por los clientes, la ciudadanía. Claro yo veo independiente el abogado que está sólo en su casa, con su portátil, el que tiene dos compañeros en su despacho, el que tiene cinco, el que tiene diez, de verdad que empiezo muchas veces a no ver la independencia del abogado en aquellos macro despachos que no sabemos quiénes son los propietarios, que son inversores americanos, australianos… Si me dan a elegir, me quedo con los despachos pequeños y medianos, porque son de verdad independientes. Ten en cuenta que muchas veces, incluso en el turno de oficio, tenemos asuntos contra la administración y se nos ha planteado alguna vez que nos dicen que el abogado debería ser un abogado semifuncionario, dependiendo de la Junta de Andalucía y que le pague el sueldo. Eso, al final termina con la independencia. Tengo muy claro que la abogacía tiene que ser independiente, entonces no me preocupa tanto el número de despachos ni el número de compañeros que hay, sino me preocupa más que sean independientes o no, de verdad.

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