España está institucionalmente parada y no puede seguir así

España está institucionalmente parada y no puede seguir así

El año electoral, 2015, ha sido un freno para la recuperación económica y aun así las grandes cifras han mejorado. La lectura sólo puede ser una, a pesar de la clase política el empuje de las empresas, los trabajadores y los profesionales españoles logra mejorar la situación. La pregunta es hasta cuándo, porque de continuar la obligada parálisis del Gobierno en funciones -en AENA están a punto de perder un importante contrato en Cuba, y es solo un ejemplo- la falta de confianza de los inversores terminará por hacer mella. Desde luego, los resultados del 20-D no han sido nada positivos, pero el gran temor -tras la posibilidad de que Podemos gobierne- es que unas nuevas generales no ofrezcan cambios de importancia sino es a peor.
Un país no puede permitirse el lujo de pararse por la ambición personal de unos líderes que ya han dado buena cuenta de cómo anteponen sus intereses personales a los de España. La junta directiva nacional del PP debe lograr el apartamiento de Mariano Rajoy como candidato a presidente del Gobierno y el Comité Federal de PSOE no puede permitir de ninguna manera que éste forme gobierno o llegue a acuerdos con los antisistema de Podemos y los independentistas de distinto origen que son sus aliados; además, los acuerdos a los que pueda llegar se tienen que producir ahora.
Por si fuera poco, esta situación se complica con un asfixiante ambiente de corrupción generalizada; no se trata de casos aislados, que aparte de saquear las arcas de las Administraciones o amañar concursos públicos, encarecen el precio final de lo que pagamos todos los españoles por nuestras infraestructuras, por ejemplo, se trata de cientos de casos repartidos por toda geografía nacional y que alcanzan desde las presidencias autonómicas o las sedes nacionales hasta los más pequeños municipios.
En el caso de Málaga, como bien han puesto de manifiesto desde la Asociación de Constructores y Promotores, la inversión en obra pública se ha derrumbado, tanto la del Estado como la de la Junta, ya conocida por su generosidad en la concesión de ayudas públicas.
Es hora de que los dirigentes políticos aparquen sus fobias y filias y estén a la altura de las circunstancias nacionales, el espectáculo que están ofreciendo no se lo merece este gran país si no fuera porque todos los hemos votado.

RESIDENCIA

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