España y Latinoamérica frente al Estado del bienestar - El Sol Digital
España y Latinoamérica frente al Estado del bienestar

España y Latinoamérica frente al Estado del bienestar

Dr. Juan Manuel Ruiz Galdón
Profesor de la Universidad de Málaga. Economista

Desde que hace más de 500 años España crecía sus fronteras con los denominados territorios de Ultramar, su hacienda pública no dejó de sufrir enormes convulsiones durante buena parte de esos años. Los importantes ingresos producidos por estos territorios no cubrían los enormes gastos a los que se enfrentaba nuestra Nación y, de esta forma, crecía la deuda pública que debía ser atendida con continuos préstamos, fundamentalmente, de banqueros alemanes e italianos. Hoy, sin dichos territorios, volvemos a estar en una situación similar, nuestros aportes a la Hacienda Pública y a la Seguridad Social no llegan al nivel del gasto público que requerimos. Desde 2008, todos los años cerramos las cuentas públicas con déficits, incrementando de forma sistemáticamente el gasto público, más concretamente el denominado “social”, pensiones, prestaciones por desempleo, prestaciones sociales, educación y sanidad. Lo curioso es que cada año que cerramos con déficits, algunos políticos, comentaristas y tertulianos televisivos, o representantes sociales o económicos lanzan mensajes que llevan a la población a pensar que podemos y debemos seguir gastando por encima de lo que ingresamos, que estamos recortando el gasto social e incluso que estamos ante un estado de emergencia social nacional. Curioso resulta que por algunos se nos ponga como ejemplo a seguir las políticas implementadas en ciertos países latinoamericanos.

Aprovechando este estado de situación confusa, el que nos ofrecen los datos oficiales y el que nos transmiten los comentarios políticos y periodísticos, quería realizar una comparativa con los países de Latinoamérica en el orden económico, social y de gasto público, más aun cuando van a cumplirse 200 años del proceso de creación de estas nuevas naciones, que antes fueron España, debido a aquel proceso de independencia hoy tenemos un simulacro de algo similar, el objetivo fue mejorar la calidad de vida, la democracia y transparencia, y fundamentalmente la mejora de las condiciones de la población indígena. Veamos a continuación, que según datos del 2015, España dedica 10.068 euros por habitante a gasto público en relación al PIB, mientras ninguno de los países latinoamericanos lo supera. Brasil lo hace en 3.509 euros, Argentina en 5.396, Chile en 3.113, México en 2.240, Venezuela en 2.448, Colombia en 1.757, Bolivia en 1.024, Uruguay en 4.087, Perú en 1.225, Costa Rica en 2.000, Panamá en 2.813, encontrando países como Nicaragua con apenas 367 euros por habitante en su gasto público.

Respecto a los niveles de corrupción, observamos que en el último Índice de Percepción de la Corrupción 2015 de la ONG Transparencia Internacional todos los países de Latinoamérica están peor valorados que España. Destaca el caso de Brasil, el país más bajó en el índice mundial, tras salir a la luz el escándalo de Petrobras. Venezuela se lleva una de las peores calificaciones, en el puesto 158 de la tabla, mientras España, a pesar de los numerosos escándalos, se sitúa en el puesto 36 de los 168 analizados. Si nos dirigimos a los avances en la mejora de calidad de vida de las poblaciones indígenas en Latinoamérica, Amnistía Internacional publicaba en 2014 un estudio denominado “La larga lucha de los pueblos indígenas de América en defensa de sus derechos” en el que se manifiesta que los pueblos indígenas de América no han conseguido avanzar en el respeto a sus derechos y por la defensa de sus tierras ancestrales, sus recursos y su forma de vida.

De otro lado, el Informe sobre Desarrollo Humano 2015 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo establece el índice de desarrollo humano que mide el avance conseguido por un país en tres dimensiones: disfrutar de una vida larga y saludable, acceso a educación y nivel de vida digno. Aquí España se vuelve a situar por delante de todos los países latinoamericanos, encontrándose, entre todas las naciones analizadas, en la posición 26 de 190. Argentina se encuentra en la posición 40, Chile en la 42 y Uruguay en la 52. Haití, Honduras, Guatemala, Nicaragua o Bolivia se encuentran en los últimos lugares de la tabla. Por otro lado, la OCDE publica una clasificación de países según un índice de calidad de vida que ellos establecen. En esta clasificación volvemos a encontrar a España entre las primeras naciones del mundo, a pesar de que algún indicador obviamente es negativo, como el empleo. Respecto a la comparativa con los países latinoamericanos, España se vuelve a situar por encima de todos ellos.

Realizado este breve y sintético repaso comparativo, debo señalar que España, en este periodo de crisis iniciado en 2008, ofrece unos datos sobre los que habría también que reflexionar. De 2007 al 2015 el ratio de gasto público por habitante ha crecido de 9.189 euros a 10.068 euros, un aumento del 9,56 por ciento, hemos incrementado el porcentaje del PIB que gastamos en políticas públicas del 38,90 al 43,30 por ciento, pasando el gasto público de 420.680 a 468.421 mil millones de euros, un crecimiento del 11,13 por ciento. España es el undécimo país del mundo con más gasto público en porcentaje de su PIB en cifras del año 2015, gastamos en relación a nuestras capacidades de generación de riqueza casi igual que Alemania pero en cambio ingresamos menos que Letonia. Una primera reflexión sería que después de casi 200 años de desarrollo de las nuevas naciones en Latinoamérica, ninguna supera a España en calidad de vida, transparencia y gobernanza o gasto público por habitante, a pesar de la enorme riqueza que poseen algunos de ellos y el largo proceso democrático de éstos, caso paradigmático sería el de Venezuela. Otra es que España parece no encontrarse en una situación de emergencia social nacional, como manifiestan algunos, todo lo contrario, España está despegando de una pesadilla en la que entramos en 2008. Una última reflexión es que no parece razonable dejar escapar la oportunidad de seguir creciendo económicamente y buscando una mejor distribución de ese crecimiento. Para ello nuestros representantes en las Cortes Generales deben pensar en el interés general y dotar de gobernabilidad al país, contar, cuanto antes, con un presupuesto para 2017, acordar las grandes políticas de solidaridad y desarrollo, fortaleciendo la vertebración de la nación y su crecimiento, poniendo el empleo como primer gran objetivo de España y no minimizar los movimientos interesados de independencia fruto de un proceso descentralizador autonómico solidario y leal del resto de los territorios españoles. No dejemos escapar esta oportunidad.

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