“El estudiante hoy en día está en un continuo estado de alerta identificando ideas de negocios” - El Sol Digital
“El estudiante hoy en día está en un continuo estado de alerta identificando ideas de negocios”

“El estudiante hoy en día está en un continuo estado de alerta identificando ideas de negocios”

Conversaciones de El Sol Digital (IV)

Rafael Ventura, vicerrector de Innovación Social y Emprendimiento de la UMA

Vicente Almenara

Rafael Ventura transmite entusiasmo en todo lo que dice, pisa el acelerador de la innovación y el emprendimiento o de las relaciones universidad-empresa y rompe la barrera del sonido. La verdad es que está asistiendo a un interesante momento de la transición entre el viejo mundo y el nuevo, aunque en la Universidad no han cambiado tanto las cosas, sí en las empresas y las tecnologías. Tiene mucho que hacer y que convencer. En la alianza que mantiene la Universidad y el PTA hay un Rayo Verde de esperanza.
Hace unas semanas tuvo lugar la entrega de la XX edición de los Premios del Concurso Spin-off para la creación de empresas por universitarios y en los que la Universidad de Málaga premia los mejores proyectos empresariales promovidos por miembros de la comunidad. Esta entrega de premios se celebró en el Espacio Link by UMA-Tech, ubicado en el edificio Rayo Verde.

-Ha habido una mayor participación en estos premios que en pasadas ediciones, ¿a qué crees que se debe esto?

-En esta ocasión creo que se han dado varios factores. Lo más sobresaliente del resultado es que en la convocatoria hay dos modalidades para proyectos de equipo de investigación que están basados en un proyecto que es, digamos, la Spin-off en su sentido más purista. Un proyecto empresarial que nace de un proyecto de investigación y que se puede comercializar y de ello nace una empresa. Luego está la modalidad para estudiantes. Si el año pasado fueron cuatro proyectos de Spin-off académicos, este año han sido diez. De ellos, además, todos son con un nivel de madurez considerable y con viabilidad presumible. Esta es la línea de trabajo que distingue más a las universidades que más éxitos están teniendo. En el tema de estudiantes sí que estábamos teniendo mucho éxito desde hace tiempo pero también lo estamos haciendo cada vez más y mejor en relación al emprendimiento. Este año, la calidad de los proyectos es superior. Fruto de ello también es que se ha cumplido un año del espacio Link y se han desarrollado más de 300 actividades ligadas a la innovación y al emprendimiento. El objetivo ha sido la generación de nuevas ideas, formación a esos estudiantes que traían esas ideas y apoyo y soporte. Se ha pasado también de abrir una ventana para que se presentaran proyectos en el mes de julio. Nos vienen proyectos de muchas iniciativas distintas que van madurando a lo largo del tiempo. Hemos tenido unos 80 proyectos de este tipo, y de ellos entre 30 y 40 han resultado muy interesantes.

-En cuanto a esta explosión de innovación, ¿que sería si no existiera esta separación, de la que siempre se ha hablado, entre la Universidad y el mundo de la empresa?

-La verdad es que el espacio Link tiene que ver con esto. El acercamiento de la Universidad y la empresa es un tema que aún hay que resolver a escala global. Hay dos foros que se celebran a nivel mundial y que son muy parecidos. En ellos se presentan buenas prácticas desde la empresa y la Universidad para generar esa interacción que queremos.

-¿Y no lo enfoca mejor el mundo anglosajón que el de la vieja Europa?

-Es cierto, se enfoca de manera diferente pero cada vez de forma más parecida. Por ejemplo, aquí en Europa una de las universidades que puede ser referencia en este sentido es la Universidad Aalto de Finlandia, y el modelo es Harvard. Es decir, que en este mundo global las buenas prácticas se van pareciendo aún más. En este sentido, en Europa se están observando experiencias muy buenas. Cada una de las universidades deben trabajar en un modelo único que cada vez tenga más elementos comunes entre ellas. Por ejemplo, en el espacio Link hay un acuerdo estratégico entre el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) y la Universidad de Málaga, que fue firmado en el año 2010. Momento en el que la Universidad entra en el Consejo de Administración del PTA y el PTA entra, a su vez, en la Universidad, cediéndole ésta un espacio, que es donde está ubicado el edificio del Rayo Verde. Se trata de un modelo de colaboración entre Universidad y empresa. El Rayo Verde es un edifico de empresas ubicado en el campus universitario, lo gestiona el PTA y tiene unos 6.000 metros cuadrados. De ellos, 4.500 están siendo ocupados por empresas que se caracterizan por ser intensivas en innovación y tener razón de colaboración con la Universidad, el resto del espacio es del Parque Tecnológico, que lo pone a disposición de la Universidad. De aquí surge un proyecto que es el espacio conector de Universidad y la empresa y al que le llamamos Link. En su primer año se han organizado más de 300 actividades, y de ellas el 95 por ciento han sido actividades propuestas por empresas locales y globales. Recibimos propuestas con diferentes formatos y objetivos pero que evidencian que la empresa sí tiene mucho interés en trabajar con la Universidad, bien sea para trabajar con alumnos, para trabajar con los equipos de investigación, para promover proyectos nuevos en líneas de negocios que están interesados en que surjan, etc. Por ejemplo, cuando entra Ikea lo hace con una propuesta distinta a Google, o también distinta a la empresa malagueña Gottraining. Entonces, los formatos son muy distintos, pueden durar desde dos horas hasta tres meses. Al final, Link, como lo define Felipe Romera, el director del PTA, es un conjunto de espacios libres que siempre están ocupados.

-¿El Rayo Verde solo se orienta a cualquier campo que tenga que ven con la ciencia y tecnología?

-Al final, las actividades que surgen en la Universidad y sus propuestas creo que no dejan de ser un reflejo de la realidad económica de la sociedad. Se han realizado actividades sobre arte y tecnología, también sobre psicología y trabajo pero, evidentemente, se han hecho más trabajos en los que la tecnología es la protagonista, pero porque creo que la realidad es que las tecnologías emergentes están marcando un poco donde están las empresas más innovadoras y que tienen interés en entrar en la Universidad. Por ejemplo, hace unos días tuvimos una reunión con catorce empresas del PTA en el espacio Link que son las que generan más de la mitad del empleo que se crea en el PTA. En este encuentro se trató de hacia dónde van las necesidades de las empresas que tienen perfiles competenciales ligados a la tecnología de la información y que están encontrando los cuellos de botellas y dificultades para hallar profesionales y qué tipo de actividades formativas podemos configurar para ir cubriendo esas necesidades que aún tiene el mercado. Ahí es donde están especialmente preocupadas las empresas, por ejemplo en el software.

-¿Esta sería la línea dominante?

-Sí, porque aquí las empresas tienen necesidades crecientes y encuentran en la Universidad un socio clave para que les vaya proveyendo de trabajadores importantes. Debemos ser conscientes de que hay una formación base que es crítica dentro de la Universidad y que se realiza a través de los grados, y luego hay una serie de competencias añadidas que hay que sumar al perfil profesional para facilitar su inserción laboral. Por tanto, tenemos que crear programas y preocuparnos cada vez más por las competencias blandas y las competencias nuevas y emergentes demandadas por el mercado de trabajo. Hay que darle esto al alumno además de la formación crítica.

-¿En qué medida os encontráis limitados por los presupuestos?

-Es obvio que los recursos con los que uno cuenta son muy importantes. Yo creo que no es justo pedirle a un sistema universitario unos resultados con unos presupuestos que sean el 60 por ciento de los presupuestos que reciben las universidades en otros contextos, porque podemos estar más o menos acertados en la gestión de esos recursos, pero creo que, al final, todos tenemos ese nivel de capacidad y, evidentemente, contar con un presupuesto de 100 da más oportunidad que contar con uno de 60, eso está claro. Además, creo que es importante que esto se sepa. A partir de ahí, obviamente, estamos obligados a ir encontrando vías de mejora con los recursos que tenemos, hay que ser eficientes con los recursos. En el espacio Link, el modelo de gestión, cuando hablamos que generamos el 5 por ciento y el resto, un 95 por ciento, es externo, esto también significa que los recursos que se emplean allí son muy pocos los que aporta la Universidad y muchos los que aportan las empresas externas.

-¿Cómo ves al universitario malagueño que se involucra en muchas de estas actividades de empresas?

-El alumno cada vez es más sensible a las actividades ligadas a la innovación y el emprendimiento, y cada vez tenemos un perfil de estudiante más innovador. Antes, los discursos pasaban por la premisa de que nuestros jóvenes eran poco emprendedores. Hace poco se publicó un informe que decía que la principal opción por parte de los universitarios era montar una empresa. La Universidad de Sevilla también ofrecía un dato hace unas semanas en este sentido. Algunos cuando escuchan esto dudan de la fuente. Yo no.
Creo que el estudiante hoy en día está en un continuo estado de alerta, identificando ideas de negocios. Esto ocurre por dos cosas, porque estamos ante una generación que tiene entre los 20 y los 25 años y porque en su ADN está el cambio continuo instalado. Ellos no saben lo que es una oposición, son individuos que saben que su domicilio no será fijo y, probablemente, no van a comprar una vivienda. Son una generación en la que casi nada es estático para ellos. Nosotros los evaluamos con nuestra cultura y creemos que ellos son portadores de la misma. Generacionalmente, hay un salto espectacular. Me parece que es necesario un esfuerzo mayor de empatizar con los jóvenes de ahora y eso no se hace. Para ellos, el coste de oportunidad de iniciar un proyecto personal es bajo, porque el mercado laboral presenta unas condiciones que no son atractivas para ellos. Están renunciando a una opción que no les satisface ni económicamente ni como carrera profesional. A esto se suma que están viviendo la transición del mundo, de la economía, de los negocios virtuales. Todo lo que queda todavía por trasladar de un entorno a otro. Ellos, nativos digitales, tienen unas habilidades innatas para identificar nuestras oportunidades. Tienen pocas barreras técnicas y culturales con respecto al medio.

-¿Están bien dotados los laboratorios de la Universidad para estos fines de colaboración con la empresa y la innovación?

-Sí. Además, tenemos dos competencias fundamentales, una es favorecer la empleabilidad de los estudiantes y ahí tenemos tres unidades importantes como es la orientación laboral, prácticas de empresa y agencia de colocación, y favorecer el emprendimiento. Hoy en día las empresas buscan personas que sean capaces de incorporarse a equipos innovadores. Las empresas ya se están digiriendo a las incubadoras para fichar talentos, no para fichar proyectos. Entonces, lo que las empresas nos dicen es que sigamos generando emprendedores y, ante todo, buenos profesionales. Ahora, en septiembre, entran otros estudiantes en el espacio de incubación. Por ejemplo, los que han estado durante estos meses y que han terminado en julio, a tres se los ha llevado Telefónica, otro lo ha solicitado La Caixa.

-¿Cuando esto sucede se llevan a estos jóvenes y los incluyen en su plantilla?

-A veces sí y a veces no. Por ejemplo, Telefónica se los ha llevado a su incubadora. Quiere seguir materializando en un futuro estos proyectos e invertir en ellos. Las empresas ofrecen a los estudiantes una serie de condiciones y ventajas que son interesantes para ellos. Hay proyectos que no sabemos si realmente, ojalá que sí, se consolidarán como empresas.
Pero lo que sí sabemos es que la experiencia de aprendizaje para los alumnos ha sido brutal. Ningún programa de formación, incluso los de más elevado coste, ofrecen una formación como la que han podido recibir ellos.

-Entonces, algunas empresas ganan profesionales, pero éstos pierden su capacidad para montar una empresa.

-Algunos lo aceptan y otros no. Son proyectos de nueva creación y hay muchos posibles resultados.

-¿Tiene Europa una verdadera política de innovación definida y esto llega luego a nuestras universidades?

-Desde mi experiencia personal, los documentos y grupos de trabajo que genera la Unión Europea me sirven como marco de referencia clave para tomar decisiones o para diseñar la estrategia válida para nosotros. Cada universidad tiene un modelo adaptado. Luego Europa tiene algo muy importante que es que generamos muchos espacios de trabajo comunes. Este año hemos participado en dos proyectos de emprendimiento, uno de ellos con siete universidades y otro con tres. Estamos empezando a crear redes colaborativas y esto es una oportunidad tremenda que brinda Europa. Además, nos da posibilidades de elaborar programas para nuestros estudiantes y equipos de investigación en Europa. La Unión Europea favorece ese salto. Llevamos poco tiempo trabajando esta línea, pero yo creo que hay que seguir trabajando por ahí. Esto es lo que realmente abre el foco, la perspectiva, y sirve también para mejorar la competencia. Por tanto, para nosotros trabajar con el espacio europeo como referencia es obligatorio. Cuando establecimos esa alianza con el PTA era porque queremos identificar proyectos globales, emprendimiento global. Al final ésta es la meta.

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