Euralex y Alcati recrudecen su ‘via crucis’

Euralex y Alcati recrudecen su ‘via crucis’

El grupo industrial antequerano formado por las empresas Euralex y Alcati, y especializado en perfiles de aluminio, atraviesa duros momentos. Después de salir airoso de un proceso concursal en 2012 y dar entrada a Siplan para ganar liquidez, no ha logrado encauzar sus ventas. Ninguna de estas medidas parece haber surtido efecto para mejorar la situación de la fábrica y reconducir el negocio. De hecho, el panorama se le ha complicado aún más ante la falta de liquidez, no sólo para pagar a los trabajadores sino para adquirir la materia prima necesaria para atender a sus, cada vez más exiguos, clientes, aseguran fuentes sindicales. El convenio con los acreedores, que proporcionaba un periodo de carencia de dos años, concluye el próximo mes de diciembre. Y a cada momento que pasa, crece la incertidumbre entre los trabajadores. Durante el primer cuatrimestre, la producción se ha mantenido aunque “a niveles muy bajos” y el futuro es “totalmente incierto”, afirman desde los sindicatos. Por si esto fuera poco, la dirección todavía no ha abonado a la plantilla la mensualidad de abril. El mayor problema estriba en la falta de liquidez. En estos casos, “sino se produce caen los ingresos”, como resultado “no se puede pagar la materia prima, ni soportar la energía y, por supuesto, los gastos laborales”, reconocen empresarios consultados por El Sol Digital. En este sentido, tanto Euralex como Alcati mantienen una importante deuda con su principal proveedor de aluminio, el grupo norteamericano Alcoa, un montante que podría ascender a dos millones de euros. También ha ido encareciéndose la deuda con la Seguridad Social que podría alcanzar el millón de euros (Uralex) y medio millón para Alcati. Algunos de estos extremos no han podido ser respondidos por la dirección, que ha rehusado hacer declaraciones a este periódico. La falta de liquidez restringe la adquisición de materia prima, lo que amenaza con estrangular la producción en pocos meses El convenio suscrito por parte de Euralex, Alcati y la patrimonial Antobeni Málaga con los acreedores expira el próximo mes de diciembre. Restan todavía siete meses para reflotar la empresa y lograr un colchón financiero que les permita saldar la deuda. Para poder abordar la liquidación, la empresa debe estar al día de los pagos respecto a la Seguridad Social y Hacienda así como las deudas contraídas con el grupo de acreedores. Un proyecto de viabilidad que cumple la hoja de ruta En su momento, los socios del bufete Sanguino&Asociados detallaron en qué consistía el plan de viabilidad para salvar al grupo industrial. La idea era diversificar tanto productos como mercados y alcanzar en nueve años una cuota de exportación superior al 50 por ciento. Los nuevos mercados de interés para Euralex-Alcati eran los países de Oriente Medio donde se ejecutan importantes infraestructuras además de Sudáfrica y Angola en el continente africano. Todo ello, sin dejar de atender sus mercados tradicionales como Francia, Bélgica y Alemania. El proyecto de viabilidad “no se ha cumplido en ninguno de los términos”, aseguran fuentes sindicales. Atribuyen al actual gerente y administrador de ambas compañías, José Luis Morilla “graves errores en la gestión” como “inversiones equivocadas” o “excesiva dependencia del sector de la construcción”. El tiempo juega en contra del grupo antequerano. En caso de que, alguno de los acreedores haga efectiva su factura -a partir de esa fecha- podrá dirigirse ante el Juzgado de lo Mercantil 1 y 2, “de forma que esa situación de ‘stand-by’ que vivía el concurso se reactive”. En virtud del incumplimiento de ese convenio, el acreedor “interpone un procedimiento” y se abre un “incidente concursal”. “Si el juez da la razón al denunciante, automáticamente se inicia la liquidación de la sociedad”, indican expertos en derecho concursal consultados por este periódico. Un poco de historia Euralex, por ejemplo, viene sufriendo diversos EREs desde hace tres años. La plantilla que alcanzó en sus mejores tiempos, un pico de 200 trabajadores, ahora sólo emplea a 13 personas de las que sólo tres trabajan en la parte de maquinaria. “Lo que antes se hacía en 15 minutos ahora se invierte una hora”, aclaran fuentes próximas a la empresa. En 2010, se inicia una progresión descendente. La situación se enturbia tanto que, en octubre de 2012, las cuatro empresas que componen el grupo antequerano: Euralex, Alcati, Antobeni Málaga y Anonizados la Carolina, logran un acuerdo in extremis con sus acreedores. Se benefician de una quita del 30 por ciento y se les concede un tiempo de carencia de dos años. Salvar el concurso tiene su precio y en el camino se queda la Carolina, tras ser liquidada. Justo un año después, en octubre de 2013, se da entrada a la firma sevillana Toldos Siplan, propiedad del empresario Juan Felipe Cobo Cuevas. Esto constituye un balón de oxígeno para la antequerana gracias a que la enseña de Alcalá de Guadaira entra en el accionariado de Alcati. Para ello, se aborda una ampliación de capital de dos millones de euros. Desde entonces, “hay calma” y la situación laboral “se normaliza”, comentan las mismas fuentes. Tanto es así que, la filial se pone al día en cuestión de pagos. Sin embargo, Siplan se desvincula de Alcati en agosto de 2014 por razones “poco claras”. Ciertas informaciones apuntan a que el empresario sevillano no estaba de acuerdo con el balance de cuentas. Desde la salida de este accionista, la situación del grupo antequerano ha ido empeorando paulatinamente. Acaba de finalizar un ERE en Euralex, y Morilla (su gerente) exige un nuevo ajuste laboral para Alcati y Euralex. Parece que la Inspección de Trabajo lo tiene paralizado al haber contratado personal extra sin que fuera informada. Referente en el extrusionado de aluminio El grupo industrial Euralex surge en 1993. Al calor de la construcción, su negocio de extrusionado de aluminio aumenta vertiginosamente. La gran mayoría de la producción se destina a la carpintería de aluminio que demanda el boom del ladrillo aunque, en paralelo, el sector ferroviario surge como otro gran cliente. Entre un 30 y un 40 por ciento de su negocio, dependía del primer sector. En 2007, alcanza su cénit productivo con una facturación que ronda los 80 millones de euros y una plantilla que alcanza los 315 empleos directos y casi el doble de indirectos, considerando proveedores y logistas. Euralex dispone en Antequera de una nave de 12.000 metros de superficie industrial.

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