Feminismo radical, malo para tu salud y el entorno - El Sol Digital
Feminismo radical, malo para tu salud y el entorno

Feminismo radical, malo para tu salud y el entorno

Fernando Chapado de la Calle. Presidente de Custodia Compartida Málaga.  Asunción Vives. Secretaria General de la Asociación

Parece claro, al igual que ya ocurrió con la “canonización” de María Salmerón, que por su conducta ejemplar como madre, sufrió la inquina de un tribunal, no sometido a la ideología de género, que la condenó, siempre injustamente, por no permitir a sus hijos ver a su padre. Por lo que enseguida, todas las buenas madres, de golpe en pecho, al “grito de mi hijo es mío porque lo he parido yo” (y por tanto les justifica poder hacer con ellos lo que les venga en gana, esto incluye, por supuesto, borrar a su padre de en medio si no se comporta como ellas quieren) salieron a la calle para solicitar la beatificación de esta noble Sra. Por supuesto, PSOE y PODEMOS, creo que le facilitaron hasta un puesto de trabajo por ser icono de este “trending topic” y por ello la premiaron con el galardón de Clara Campoamor, sin duda un símbolo del verdadero feminismo. Sin duda, tan merecido como darle el Nobel Póstumo de la Paz a un fabricante de armas. Acontecimientos que provocaron tal presión social y política que llevaron a que el mismísimo presidente del Gobierno, D. Mariano Rajoy, le llegase a conceder un indulto parcial, y con ello pudiera evitar la cárcel.

Esta ideología, parece ser compartida ya no solo por la mayoría de medios de comunicación, sino, como vemos, por la mayoría de los políticos y partidos, e inclusive por el propio poder judicial, al que como afirma un buen amigo mío, “parece que a la Justicia se le está cayendo la venda de los ojos”.

Por supuesto, decir lo contrario es ser machista, y este mantra se propaga y extiende como un virus, de forma planificada, invirtiendo mucho dinero en formación, para que los niños y niñas, aprendan cosas super importantes como, por ejemplo, que los pasos de cebra son pasos para peatones y peatonas.

Este virus es todo un coche de lujo para vividores y vividoras que han aprendido la cultura del “mínimo esfuerzo”, véase “cultura del pelotazo y del todo vale”, recogida en programas de altísimo nivel cultural de todas las televisiones para fabricar famosos ya sea siendo cocinero, cantante, ligón, gran hermano, bailarín, naufrago, etc., el caso es tener minutos de gloria en la “tele”, que te permitan salir en programas de “cotilleo”, revistas con exclusivas, y estando en la “salsa rosa”, tener grandes privilegios como entrar gratis a garitos, ser reconocido y reconocida, y que se te presente una vida fácil, cómoda y solucionada.

El nuevo icono y hit del verano se llama “Juana”, se ha apuntado al carro de ser “madre coraje”, y negarse a que sus hijos puedan estar con su padre, en contra de lo que decía ya no solo la justicia española, sino incluso la italiana. De nuevo los partidos políticos se movilizan, justificando que como el padre es maltratador no puede ver a sus hijos. Decir lo contrario es machista, y estar dispuesto a que ese hombre pueda hacer algo horrible a sus hijos, buff, nadie se la juega.

Así que el colectivo “feminista” se vuelve a reivindicar con el lema de “Juana esta en mi casa”, es decir: comparto su decisión y comportamiento, e incluso doy cobijo a una fugitiva.

Presión social que agita el sillón de Moncloa y nuevamente empuja al presidente del Gobierno a decir en los medios que “habría que ponerse en la piel de esta mujer”. Eso si, nadie se molesta en ponerse en la piel del padre que, sin condena judicial, se le critica y sentencia a desproveerle de sus hijos porque su expareja y madre de los niños lo dice.

Fundamentos todos ellos que hacen replantearse seriamente a la Audiencia Provincial el alegato presentado por el abogado de la susodicha, para que le den la razón y por tanto, condenen a los niños y niñas a vivir siendo huérfanos de padre en vida.

Tras todo esto, seguir creyendo en que hay una Constitución, que dice que todos somos iguales ante la Ley, sinceramente cuesta mucho. Antes prefiero volver a creer en los y en las Reyes y Reinas Magos y Magas, en Papá Noel y Mamá Noela y en el ratoncito y la ratoncita Pérez. Que si bien también sabemos que son personajes ficticios, la mayoría consensuadamente, fingimos que se encuentran entre nosotros, como una mentira piadosa que contagia alegría y felicidad.

Por desgracia tales sentimientos distan bastante de la sensación de estas modas, provocando que algunas personas que todavía no han sido adoctrinados y adoctrinadas por estos cantos de sirenas y sirenos, les entren unas ganas irrefrenables de irse bien lejos de este país. Pues se encuentran absolutamente convencidos y convencidas de que más tarde o más temprano, este comportamiento deleznable sin duda acabará por reventar España, y entonces y sólo entonces, volver para tan siquiera recoger los pedacitos de lo que quede.

Eso si, muchos y muchas no tienen esa oportunidad, puesto que por determinados compromisos o situaciones se sienten como remeros y remeras encadenados y encadenadas a una galera en la cual entra el agua de la razón a borbotones, por grandes brechas en el casco provocadas a causa del atrevimiento de capataces ignorantes que se empeñan y esmeran en seguir embistiendo con el navío contra la solidez de la acerada cordura.

O quizás no sean tan ignorantes y tengan acciones en bolsa de los astilleros que reparan dichos navíos, y cuyos beneficios atesoran en paraísos fiscales de cuyos nombres no quieren acordarse, puesto que, al fin y al cabo, ellos solo se encargan de la política, no de gestiones y partidas presupuestarias que son exclusivas de la tesorería del partido político de turno.

P.D. “Luis. Lo entiendo. ¡Sé fuerte!”

 

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