Fernando del Alcázar, jefe del Departamento de Estudios Económicos del Colegio de Economistas de Málaga en la Tertulia del Congreso - El Sol Digital
Fernando del Alcázar, jefe del Departamento de Estudios Económicos del Colegio de Economistas de Málaga en la Tertulia del CongresoEl economista Fernando del Alcázar España

Fernando del Alcázar, jefe del Departamento de Estudios Económicos del Colegio de Economistas de Málaga en la Tertulia del Congreso

ESD.- El pasado día 14 de mayo, se celebró una nueva sesión de la Tertulia del Congreso de Málaga, en esta ocasión por videoconferencia, participando numerosos miembros de la misma. El ponente fue Fernando del Alcázar, economista y licenciado en Derecho, jefe del Departamento de Estudios Económicos desde 2011 del Colegio de Economistas de Málaga y encargado del Barómetro Económico de la provincia desde el año 2010 y su intervención trató de ”El paisaje económico nacional y de Málaga tras el confinamiento”.

Seguidamente, les ofrecemos un resumen de este interesante coloquio.

 

Fernando del Alcázar.- A efectos macro tendremos que ver cómo puede repercutir la pandemia no solamente en la economía malagueña o en la economía andaluza, sino a nivel español, a nivel Unión Europea, que en estos momentos va a ser determinante, y a nivel global. La crisis todavía no sabemos la duración que va a tener pese a lo importante que es conocer esa duración, y la repercusión y la profundidad de la misma. Hasta el momento, se están manejando varios escenarios: una crisis coyuntural, que sería lo más beneficioso y menos dañino para la economía, en la que la solución sanitaria y técnica estuviese al alcance de todos los países a partir de octubre o noviembre de este año, y eso nos permitiese recuperar la economía a partir de ese momento.

Una segunda situación con una crisis transitoria que, aunque hubiese recaídas, a partir del año que viene, estuviese completamente estabilizada la atención sanitaria y se pudiese organizar también la economía de forma global a partir del siguiente año. Y una crisis estructural, que nos arrastraría a una crisis de mucho más calado, puesto que esta crisis del Covid podría venir arrastrada de otra serie de crisis pandémicas que pudiesen llegar detrás o que, al menos, las sociedades captasen este riesgo como algo inherente ya a la sociedad y a todos los comportamientos de los consumidores y las empresas debiesen, a partir de este momento, adaptarse no a que sea solucionado este escenario, sino a que se pueda volver a producir.

A partir de eso, pues estamos en un escenario de una crisis coyuntural en la que la economía puede decrecer en nuestro país en torno a un 15 o 20 por ciento en este año y en la zona euro al 10 o 15 por ciento y en el resto del mundo se medirá entre el 8 y el 10 por ciento del PIB, esos serán los escenarios a corto plazo que se están midiendo. A partir del año 2021 se espera iniciar la recuperación, no sabemos si en España seremos capaces de recuperarnos con la serie de medidas que intentaremos analizar posteriormente. Respecto al próximo año, si todavía hubiese recaídas, se podría producir decrecimiento del PIB, situación que sería transitoria por esta crisis, y si la crisis fuese estructural las consecuencias son probablemente impredecibles, a saber si esto llega a generar una psicosis de reproducciones de la crisis sanitaria que se descontrola y que vuelve a salir en otros escenarios donde el virus mute. No sabemos las reacciones y cualquiera que se aventure pues sabrá mucho más que yo, porque yo no soy capaz.

El coronavirus está afectando a las empresas y a las personas, nos está cambiando y ya nos ha cambiado. En los hábitos de consumo, hay descenso de la demanda de una serie de productos y la reducción, sobre todo, de consumos asociados ya no solamente a las nuevas conductas de confinamiento, sino a la incertidumbre y al descenso de los niveles de renta y a la incertidumbre de la continuidad de generación de ingresos durante el tiempo futuro. Hasta que no haya una recuperación, el consumo seguirá muy afectado y éste será el factor que va a determinar, sobre todo a nivel español, la recuperación de la economía. Será en el momento en el que se recupere la demanda cuando podremos hablar de que se podrá empezar a recuperar la economía, antes no.

Respecto a las empresas, les están obligando a todas a una serie de adaptaciones, primero de forma coyuntural al estado de la pandemia teniendo que adaptar los productos que tenían a la realidad actual, y después también nos tendrán que ofrecer nuevas soluciones a los nuevos tiempos y ser muy dinámicos, cosa que nuestra legislación en muchos casos parece que lo tiene complicado y no sabemos si nos lo van a permitir o promover.

Si vemos por dónde puede ir y por dónde se pueden mover los efectos globales, en el ámbito territorial, nosotros vemos cómo va a modificar globalmente los hábitos de los consumidores, cómo se van a modificar los mercados de producción, cómo se van a modificar los mercados financieros y las comunicaciones del turismo, aquí será donde se va a definir el nuevo escenario estratégico del mundo. Mientras que la crisis se resuelva coyunturalmente habrá menos intereses, probablemente, en hacer más responsables a otros estados, pero la complicación que tenemos, conociendo el carácter del actual presidente de los Estados Unidos, hace que este año electoral en E.E.U.U si se produce un alargamiento de la crisis sanitaria más allá del periodo electoral va a endurecer seguramente mucho la política de E.E.U.U y a la mínima que haya cualquier tipo de evidencia de ocultación de información por el gobierno chino, supongo que se moverá a hacer movimientos electoralistas y de fondo sobre la culpabilidad del gobierno chino y de la sociedad china de este coste económico que ha generado en el resto del mundo y tendrá que tomar medidas al respecto. No creo que se quede solamente en las palabras, sino que habrá efectos económicos que impondrá sobre esta posición.

En un eje político, si esto tuviese un largo alcance, tenemos un grave problema. Uno va a ser la reducción de los mercados, y Europa se va a quedar diluida entre los grandes mercados asiáticos, el americano y Rusia. Desde el punto de vista europeo, lo primero será ver si va a resistir la Unión Europea el envite. Cuanto más dure la crisis más difícil será convencer a los disciplinados países de la Europa del Norte de que acarreen con los costes de recuperar a los indisciplinados e individualistas del sur de Europa. Y sin ese mercado, y cada vez siendo menos significativa en el mundo, la posición de cada país se puede ver muy repercutida. El coste de la recesión puede estar en torno al 15 o 20 por ciento en estos países, y requiere de una voluntad europeísta que cada vez está menos presente en la sociedad.

 El modelo europeo deberá readaptarse a medio plazo en busca de objetivos, uno el demográfico con el crecimiento de la población, otro el reforzamiento del sentimiento europeísta, que es fundamental para la motivación de los sacrificios personales y sociales, y por ultimo la reinserción del Estado social mediante el aumento de productividad ligada a los países a través del aumento de años trabajados por vida y al incremento del índice de actividad de la población, es decir, necesitamos que trabaje más población y que trabaje más años y, además, que sean muy eficientes, que se conseguirá reduciendo el gasto público donde actualmente estamos viendo que la participación del PIB público no se corresponde con los servicios que deberíamos tener dada la inversión que se realiza. Y eso asumiendo, como indispensables e irrenunciables, los gastos comunes de sanidad, educación, justicia y seguridad universales, gratuitas y públicas. El estado del bienestar social, de protección sobre los más favorecidos, debe tener una vocación transitoria porque si no sería insostenible económicamente y hasta el momento que la mayor parte de la sociedad pueda contribuir en la medida de sus posibilidades al sostenimiento del Estado para después volver a generar un fondo al que poder recurrir en caso de necesidad.

Europa debe encontrar el camino para poner a trabajar sus recursos si no quiere hundirse, especialmente sobre el factor humano. En este nuevo escenario, a medida que los movimientos migratorios se vayan produciendo serán muy mal recibidos y van a causar conflictos sociales si no son controlados, con tasas de paro muy elevadas entre los nacionales europeos. Por lo tanto, deben existir políticas homogeneizadoras fiscales y comerciales alcanzadas por Europa y el exterior para que la globalización no produzca como consecuencia la infravaloración del factor humano en la producción, es decir, que las clases medias no pierdan tanto poder adquisitivo y, a su vez, capacidad de gasto. En resumen, propongo: reforzar la Unión Europea, una homogenización fiscal, aumentar las medidas de transparencia y comunicación para evitar la confusión entre poderes económicos y políticos, y a cambio, reducir el sistema burocrático de la sociedad europea eliminando duplicidad de competencias, aumentar el control sobre la capacitación de los políticos a través del análisis de sus medidas objetivables, incrementar el porcentaje de población activa a través de la revisión de la edad de incorporación al primer trabajo, adecuación de la edad de jubilación a las capacidades de los trabajadores mediante el aumento progresivo de la edad de jubilación con reducción de las jornadas, fomentar el emprendimiento con medidas de ausencia de derivación y simplificación de trámites para los resultados económicamente menos significativos y permitir la compatibilización del trabajo con otras actividades (estudios, cuidado de niños,..) y flexibilizar el mercado laboral buscando una mayor retribución efectiva en los trabajadores a cambio de una reducción de los costes de despidos y poder ajustar la realidad de las empresas a la realidad económica, y por último, una revisión de tratados comerciales impidiendo la libre competencia de países donde no exista libertad de mercado, ni una legislación laboral, ni retribución salarial acorde al país con el que compitamos.

Sobre el nivel nacional, la falta de liderazgo demostrado por el gobierno, sin patrón económico, nos lleva a un déficit sin precedente y una destrucción del tejido productivo mucho más complicado de regenerar que incluso el empleo. Y la clave de la crisis va a producirse en la recuperación de la demanda interna tras la desescalada. Auguro que el consumo se va a desplomar por la falta de horizonte claro, el efecto sobre la destrucción del número de empresas entrará en un círculo vicioso contaminado desde los sectores de la hostelería y el turismo, del consumo de bienes duraderos al resto de sectores. Tras la bajada de la actividad y el descenso de renta disponible en los hogares va a ser una pescadilla que se muerde la cola. Y, además, propiciará el descenso de los ingresos públicos y la casi segura intervención de la economía española, no exenta de tensiones nacionalistas antes de fin de año incluso.

El posicionamiento del Gobierno a nivel internacional debe ser reforzar la Unión Europea y el itinerario nacional conforme a un factor moral aglutinante, asunción del coste de las consecuencias del coronavirus entre todos los ciudadanos, y no aprovechar la crisis para hacer reformas de fondo por la coyuntura, y la suma de espacios comunes sociales para evitar la conflictividad social. En resumen, como medidas: mantener el nivel de renta de los ciudadanos mientras dura la aplicación del estado de alarma y sus consecuencias, asumir las pérdidas demostrables generadas por la pandemia, especialmente en pymes y autónomos, capitalizar el efecto de las medidas a través del incremento del déficit, solicitar a Europa la financiación del déficit generado a cambio de la opción de medidas de fomento que recuperen la senda de crecimiento económico. Una vez que se haya conseguido parar el efecto cuidando a las empresas y a los ciudadanos a la vez y sin descuidar a ninguno, debemos ser conscientes que necesitaremos a Europa para financiarnos, pero tendremos que ofrecer algo a cambio. Tendríamos que ofrecer: reorganización fiscal, medidas de implemento de la población activa y número de cotizantes y la reducción del gasto publico.

Respecto a la repercusión a nivel andaluz soy más optimista. Tenemos dos ejes en los cuales basarnos, primeramente, el turismo, en el que va a aumentar el número de turistas europeos, debido al miedo a salir fuera de las fronteras en las que no haya una política sanitaria clara respecto a los países del entorno del arco mediterráneo. Promovería a corto plazo el poder recuperar la oferta turística este mismo verano y utilizaría a los trabajadores en ERTE o en paro para poder controlar las medidas de acceso a las playas, desinfectación y acomodamiento, también trataría de potenciar la información a los mercados exteriores sobre las ventajas de nuestra situación geográfica y política para que vengan empresas que utilicen la fórmula del teletrabajo, donde los trabajadores van a vivir mucho mejor y donde la calidad de vida será muy importante. No olvidemos que, probablemente, una de las mayores transformaciones que veamos será en la demanda de la propia vivienda. Esta puede sufrir una revolución, si se convierte en una crisis a largo plazo, donde las personas buscarán más la vivienda unifamiliar (menos metros cuadrados) y menos la plurifamiliar (más metros cuadrados), y eso revolucionará probablemente el sector de la construcción, que es también de los más importantes de nuestra provincia.

Tertuliano.- Los economistas estamos manejando tres datos que son: la bajada del PIB entre el 15-20 por ciento, la deuda sube al 120 por ciento del PIB, y el déficit va a superar el 10 por ciento. Con estos valores pienso que va a obligar a que nos intervengan. Una intervención de la Unión Europea va a significar un ajuste presupuestario. Y este ajuste se puede dar de dos formas: con más impuestos, o con un decremento de gastos donde se puede romper el Gobierno al no haber consenso en el nivel de gastos. ¿Nos dirigimos ciertamente a esa intervención?, ¿es preocupante?

Fernando del Alcázar.- Hace poco publiqué un artículo en el que mi previsión de déficit público era entre 240 mil a 300 mil millones. Ese déficit puede alcanzarse igualmente adoptando dos tipos de medidas: un tipo de medida que ayude a la no destrucción de empresas y a que se sostenga el empleo con una recuperación de la demanda en forma de V; y una segunda forma que será, como hasta ahora, a trompicones y permitiendo que todas las empresas caigan, estando al final en la misma situación, pero mucho más endeudados. Por lo tanto, como se está llevando la economía del Gobierno hoy por hoy, creo que la intervención sería beneficiosa para España porque no hay liderazgo en ninguno de los partidos principales del país para poner en claro cuáles son las grandes dificultades de España, que actualmente son el envejecimiento de la población, bajada de la productividad, tasas de actividad muy bajas, y si no se le pone remedio el sistema de Seguridad Social va a ser más deficitario cada día. La única fórmula que se puede ofrecer a la Unión Europea para no tener que recortar tan profundamente el gasto social es un sistema de Seguridad Social completamente distinto. Somos un país en el que vivimos 95 años y que nos incorporamos con 24,6 años al mercado laboral y que la jubilación efectiva es a los 63,1 años, con esos años no alcanzamos para pagar todas las pensiones. Eso hay que arreglarlo, y hoy por hoy no veo fuerza en los partidos políticos para arreglarlo. Y se va a tener que hacer porque si no la economía va a ser inviable y, lo que es peor, que la Unión Europea se canse y nos deje fuera, nos deje solos.

Vicente Almenara.- La Unión Europea en esta crisis lo ha vuelto a hacer mal y tarde. Se han dado comportamientos durante esta crisis, por ejemplo, de Alemania y de Francia, respecto a Italia cuando estaba en la cumbre de la pandemia, que son absolutamente insolidarios hacia un socio comunitario. Bélgica, también ha vuelto la espalda a los países del Sur cuando varios países pidieron la mutualización de la deuda mediante bonos y quedó clara la división entre el Norte, productivo y trabajador, y el Sur que no hace sus deberes económicos. Este es un grave lastre que tiene Europa. No podemos contar con ella fiablemente en los momentos de crisis, tampoco en 2015 cuando la crisis de los refugiados.

Fernando del Alcázar.- Mucho menos podremos fiarnos de que Europa quiera contar con nosotros si las políticas desarrolladas son el aumento de gasto público de forma desenfrenada y descontrolada, y la falta de rigor en las cuentas públicas, eso nos perjudicará todavía más. El tener un Gobierno serio que haga bien su trabajo permitiría probablemente ver con otros ojos los ajustes que se vayan realizando, pero si lo que están viendo es que en el fondo se van a incrementar los déficits, el gasto público, y no se están poniendo soluciones de continuidad, pues es difícil pedirle ayuda a la Unión Europea, cuando ni siquiera le estás ayudando a tus propias empresas.

Tertuliano.- Hay un número importante de personas que siguen en la economía sumergida y que voluntaria o involuntariamente no van a estar dentro del circuito de subvenciones, como los ERTE. ¿Cómo ves el futuro respecto a la economía sumergida?, ¿crees que lo ocurrido va a potenciar más la economía sumergida o por el contrario se va a entender que si se está en el circuito legal se podría tener acceso a subvenciones o ayudas?

Fernando del Alcázar.-  Se está perdiendo una oportunidad de oro para normalizar y regularizar esta economía sumergida de aquellos que estén realizando una mala gestión en su empresa o actividades. Además, eso nos evitará el tener que legislar siempre para evitar el fraude y no para realizar una acción justa. En España no se legisla lo que había que legislar, sino en previsión de lo que se va a defraudar y lo que no se va a defraudar, es algo que a nivel europeo no se hace. Si se hubiese intentado desde el principio dar un abrazo y un aliento a todas las empresas y autónomos de que van a salir de ésta, habría sido el momento de adecuar y fiscalizar bien esas actividades de autónomos y esas pequeñas empresas, porque a lo mejor resulta que las tributaciones que tienen son excesivas y eso incentiva mucho la economía sumergida. Al final, los impuestos tienen que ser justos porque si no son difícilmente aplicables, y si se gestionase bien podría ser una buena oportunidad.

“El coronavirus está afectando a las empresas y a las personas, nos está cambiando y ya nos ha cambiado”

Vicente Almenara. Hay un dato que es importante. Después de los ERTEs, la mayor parte de la economía nacional está soportada por el sector público. El sector privado soporta ahora mismo 15 millones de trabajadores, 17,2 millones están soportados por el sector público. Si cabía alguna duda acerca del carácter económico-político de España, este dato económico creo que es concluyente.

Fernando del Alcázar.-  Eso se suma a la actitud de control que está teniendo el Gobierno precisamente de los medios de comunicación y de control de toda la información para transmitir la idea de que de esta crisis no pueden salir tan perjudicados los mismos, en vez de transmitir de que de la crisis hay que salir lo más rápido posible. Lo importante es recuperar el punto anterior de la crisis, y a partir de ese punto de estabilidad pues aplique las políticas económicas y sociales poco a poco hacia donde quiera usted transformar la sociedad, pero no intente aprovechar este momento para hacer una ruptura total con nuestro sistema económico, porque estos experimentos saldrán mal.

Tertuliano.- El tema de las pensiones veo que ni siquiera se menciona en ningún foro ni en ningún partido. En algún momento habrá que recortar las pensiones, porque no se podrán pagar.

Fernando del Alcázar.-  Evidentemente, esto no se va a arreglar sin darle una solución, sobre todo, al tema de las pensiones. Yo no creo que se cobren unas pensiones altas, lo que creo es que se cobran muchos años. Pienso que habría que ajustar el tiempo de trabajo efectivo al cobro de la pensión, a lo mejor incluso cobrando pensiones superiores, porque lo importante es que la persona que se vaya a jubilar tenga una capacidad de autosuficiencia, es decir, debe haber generado tanta riqueza como para mantenerse a sí mismo y a todos los miembros de su familia que no sean productivos. Este valor de la autosuficiencia se ha perdido y no es un valor que se transmita en la educación.

Tertuliano.- Quisiera conocer su valoración sobre una corriente de opinión en torno a que la crisis es culpa del capitalismo y que deberíamos repensar el sistema económico capitalista.

Fernando del Alcázar.- No estoy de acuerdo con esa opinión. Tenemos que pensar que la crisis es ciertamente fruto de la globalización, pero la globalización nos ha traído unas comunicaciones globales, un mercado universal y una serie de ajustes para los cuales muchas veces no estábamos preparados. Donde sí creo que el capitalismo ha sido más rápido que la política es en asumir la dirección global de la estrategia, es decir, el capitalismo financiero, sobre todo, se maneja como uno y trino en el mundo entero, mientras que las políticas de cada país siguen siendo por intereses nacionales. Eso está produciendo que haya intereses supranacionales muy potentes que dan por sentadas verdades como absolutas, es decir, todos los beneficios de la globalización son todos parabienes y no se están intentando corregir las posibles desviaciones porque parece que decir cualquier cosa frente a la globalización es ser un retrogrado y es políticamente incorrecto. Entonces, cuando se quiere hablar de la limitación del mercado libre para que existan parámetros homogéneos contra quienes tú estás compitiendo pues es fruto de la globalización, no del capitalismo. No olvidemos que el capitalismo es el sistema que está dando de comer a más personas en el mundo, en el que  cada vez se producen más bienes para todos. No ha habido ningún otro sistema alternativo que parezca que funcione mejor. Hay que basarse en una economía de mercado con propiedad privada, pero también con una fuerza política seria. Yo sí creo que el poder político debe estar muy separado del poder económico y últimamente ha sido muy difícil dibujar separaciones entre estos dos poderes a nivel global. Ha sido muy importante el poder económico para determinar quien sale elegido en el poder político condicionando mucho las tendencias a la globalización. Desde los años en que se admite a China como parte de la Organización Mundial del Comercio, las clases medias occidentales han perdido prácticamente un 20 por ciento de poder medio adquisitivo, por lo tanto, las clases medias son las que están pagando el fruto de esta globalización, y eso no es fruto del mercado, es fruto de la falta de regulación política y falta de poder en la política, pero sin tener que irse al comunismo ni mucho menos.

Tertuliano.- Lo que ha pasado en esta crisis es la globalización del pánico. Y a raíz de eso, una pérdida de confianza, no solamente en el gobierno, sino en todos los actores que debían intervenir en preverlo y en solucionarlo. España es el segundo país con más fallecidos por millón de habitantes después de Bélgica, y tenemos un gobierno y una oposición sin credibilidad. Para salir de una situación de crisis profunda lo fundamental es tener confianza, confianza en el sistema, en las instituciones, en el gobierno, etc…

Vicente Almenara.- Además del gobierno y de la oposición, en el caso de que exista, hay otros protagonistas de la sociedad española que los estamos descubriendo en este momento difícil. El primero es el de los medios de comunicación, en los que hay importantes ayudas económicas del Gobierno, sobre todo, a los dos grandes grupos (Atresmedia y Mediaset) para tener ese escudo mediático. El segundo es la Iglesia, y apenas se ha escuchado un pronunciamiento claro, contundente por parte de la Conferencia Episcopal respecto a la gravedad de la situación. Otro es la Guardia Civil y la Policía Nacional, que ya dijo un general de la Benemérita que también estaba para contrarrestar las críticas a la gestión del Gobierno de esta crisis. Y, por último, los jueces, cuando empiece a llegar este aluvión de denuncias de la Policía y la Guardia Civil y empiecen a tramitarse recursos por lo contencioso administrativo veremos qué posición se adopta.

Fernando del Alcázar.-  Si nos damos cuenta aquí hay dos problemas. Uno a nivel global, ¿es posible gobernar un mercado global sin un gobierno global ni medidas globales de control? Otro problema es la poca capacidad y liderazgo que tienen ahora mismo los políticos en la vida pública realmente. Probablemente, por esa incapacidad, la mayoría de los países están tomando medidas muy desacertadas ante una situación tan mediática como es la crisis global de esta pandemia. Parece que hay pocos gobiernos que hayan actuado de forma prudente, sensata, razonada, y atendiendo a sus comités de verdaderos expertos. Ahí pongo el ejemplo de Alemania, Suecia, Austria y Corea que tomando decisiones completamente distintas son países donde no se cuestiona tanto a sus gobiernos, están más consolidados y por ello actúan de forma mucho más conjunta. Aunque existan críticas, todo el mundo sabe que han tomado las decisiones pensando que eso era lo que había que hacer, sin embargo, cuando los políticos toman esas decisiones no en función de los datos de los expertos, sin ser expertos buenos porque ponen a alguien controlable políticamente, hace que la gente desconfíe, como está ocurriendo en la desescalada porque no hay transparencia en la información, no se informa de los criterios que se toman, etc…

Vicente Almenara.- Estamos hablando de la economía y de los políticos, ¿pero qué piensan de los ciudadanos? ¿Es ejemplar el comportamiento de los ciudadanos que se aglomeran en cuanto se les deja salir a la calle?

Fernando del Alcázar.-  En términos generales, se están portando muy bien, pero no se puede culpabilizar a los ciudadanos cuando el ejemplo que se les está dando no es modélico, es decir, cuando el lenguaje corporal que se está transmitiendo desde el gobierno no se corresponde con los mensajes hablados. Eso de no mostrar los muertos para quitarle importancia a la situación, no transmitir el drama de las personas, no informar de la debacle económica, comportarse de forma “distraída” sin cumplir las cuarentenas, etc… Todo eso es lo que ve la ciudadanía que lleva 60 días perfectamente confinados. No se le puede pedir ejemplaridad a alguien que está recibiendo instrucciones de esta forma.

Tertuliano.- En esta crisis se ha descubierto de verdad el teletrabajo con un rendimiento mucho mayor que el trabajo presencial, se ahorra tiempo y dinero en transportes, se produce menos contaminación, etc… ¿cree que esto se puede extender?, ¿podemos globalizar el trabajo a base del teletrabajo? Y si se consolida el teletrabajo, ¿podría Málaga convertirse en el centro de atracción de decenas de miles de teletrabajadores por lo bien que se vive aquí?

Fernando del Alcázar.- Málaga ya está llena de teletrabajadores de Europa, tiene tantos vuelos porque la gente va un día a la semana a Suecia, a Noruega o a Inglaterra. Los directivos de empresas del Parque Tecnológico como Fujitsu o Nokia trabajan en cualquier parte del mundo y a la vez son las sedes más demandadas porque el estar desplazados en Málaga no les priva para nada las posibilidades de ascenso. Málaga tiene un atractivo para los nómadas digitales muy importante por la alta calidad de vida y bajo coste de vida.

 

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