Francisco Basagoiti, concejal de Ciudadanos en Alhaurín de la Torre, y otros afiliados abandonan el partido - El Sol Digital
Francisco Basagoiti, concejal de Ciudadanos en Alhaurín de la Torre, y otros afiliados abandonan el partidoFrancisco Basagoiti, ex-concejal de Ciudadanos en Alhaurín de la Torre

Francisco Basagoiti, concejal de Ciudadanos en Alhaurín de la Torre, y otros afiliados abandonan el partido

Vicente Almenara.- Francisco Basagoiti, ingeniero informático, abandonó hace dos semanas Ciudadanos, partido por el que fue concejal en Alhaurín de la Torre junto al médico Antonio Lara. Ambos entregaron el acta municipal en un gesto que les honra y ambos abandonan la vida pública después de esta experiencia en un partido en el que, según comenta Basagoiti a El Sol Digital, no han encontrado ni democracia interna ni proyecto municipalista. Cientos de afiliados de toda España hacían lo mismo, y antes los electores, que dejaron la representación reducida a una decena de diputados. Veremos cómo termina el partido, por utilizar el símil futbolístico.

¿Qué te motivó a entrar en su día en Ciudadanos y qué te ha motivado ahora para abandonar el partido?

Precisamente, una cosa lleva a la otra. Es decir, entré en Ciudadanos sin haber tenido alguna perspectiva de participar activamente en la política de partidos en España, sin embargo, tras la época del 15M, de la crisis, etc… la irrupción de Ciudadanos a nivel nacional, que ya los miraba desde que estaban en Cataluña con ojos de buen entendedor liberal y de un partido que ofrecía algo distinto en España, lo veía con buenos ojos y estando en Alhaurín una día paseando me encontré a la gente que estaban aquí en una carpa informativa hablando del tema y me despertó la curiosidad y fui mirando un poco qué ofrecían y qué proponían. Básicamente, lo que me animó del todo a involucrarme activamente en la política, aparte de lo ideológico fue el hecho de que propusieran una democracia real a nivel de partido. Unos partidos políticos que vinieran a regenerar lo que veíamos en estos años de democracia en España que, aunque ha funcionado muy bien, creo que los partidos particularmente han ofrecido algunas lagunas y oscuros en estos años…, pues que se cambiara, es decir que se fuera más transparente, que tuviéramos una participación más activa por parte de la ciudadanía, la sociedad civil, en la política y que fuera un poco más abierto a la hora de proponer ideas y cambiar un poco lo que es el día a día de la política, que al final siempre está en los mismos temas y no se avanza en muchísimos otros que yo creo que hacen falta en el país. ¿Qué me he encontrado? Pues me he encontrado un partido que, evidentemente, al tener una implantación territorial, que vi en primera persona cómo se fue haciendo, muy joven, muy difícil para la organización alcanzar todo el territorio nacional y participar en elecciones municipales, autonómicas y llegar a todas partes, eso es complicado, pero lo que no entendí, ya en 2017, en la primera asamblea a la que asistí, ni ahora, es que para conseguir controlar un partido que se viste liberal lo que haya que hacer es básicamente coartar todo tipo de debate y controlar absolutamente todo desde Madrid o Barcelona de manera que no se deje ni la participación del afiliado más allá de la campaña en la que haya que colaborar o del mitin al que haya que asistir y poco más. No hay una democracia real dentro del partido, ni en la organización, las listas electorales, las primarias… Todo acaba siendo una verdadera farsa. Y lo que es el día a día, básicamente, te lo puedo resumir en que en cinco años de concejal en la provincia de Málaga no he asistido a un solo debate sobre política con mis compañeros de la provincia. Después de ver eso lo que prima es otra cosa, una serie de intereses u ocupar cargos por encima de todo. Entiendo que hay que ocupar los cargos institucionales para poder aplicar las políticas, pero que eso sea la prioridad número uno… Y ya constatado por mi parte a nivel nacional, cuando participé de la asamblea, me dije que esto no era lo que pretendía, ni para lo que yo me sumé y, por tanto, es por lo que lo abandono.

Pero a la vez, otras personas hacen lo mismo…

En ese sentido, sí te tengo que decir que la organización a nivel territorial y el partido político al crecer es algo que deja un poco al azar las personas que vayan a coincidir en los diferentes territorios. Aquí, en Alhaurín de la Torre, que es donde vivo, tuve suerte porque me encontré con un grupo de gente que tenía las ideas muy claras en torno a lo que te estoy diciendo. De hecho, fui concejal precisamente por eso, porque el grupo de personas que estaba por aquí no permitió que el partido impusiera a determinados, como se suele decir en política, “paracaidistas” o personas de fuera, ajenas a la realidad local, para ir en unas listas municipales. Está muy bien que todos dependamos del mismo ideario, pero a nivel municipal habrá que tener a gente que se involucre y sepa de esto y no a quien quiera el uno o el otro, que se veía claramente que era impuesto para repartirse cuotas. El ver eso me animó mucho a pensar que estaba en el partido correcto, parece que la gente se moviliza por este tipo de cosas y no premiar solo al que pega más carteles sino al que de verdad le puede corresponder ejercer una función dentro de la representación institucional. Y ese grupo de personas, que ni conocía cuando entré, hemos ido evolucionando en todo este tiempo en esa misma idea. Empezamos con esas ideas muy claras y siempre las hemos defendido internamente en el partido, además siempre dentro del partido que también es difícil porque hay veces que puedes estar tentado de irte a la prensa y gritarlo de alguna manera, pero la mayoría siempre hemos estado en la línea de trabajar desde dentro para ver si de verdad que esta situación, que a nivel provincial, regional o nacional ya se daba, se podía cambiar. Al ir trabajando así, evidentemente ha habido gente en el camino que se ha hartado antes y se ha ido, lo cual es muy respetable, por supuesto, pero otros hemos llegado hasta aquí. Después de la asamblea, hice una pregunta a los compañeros durante el confinamiento para saber si alguien quería seguir en el partido una vez visto todo esto y la respuesta fue que nadie quería. En este caso que nadie quería, ¿vamos a estar representando y siendo representados por un partido en el que no creemos?

¿Crees que hay algún partido democrático en cuanto a su funcionamiento interno?

Hay mucha gente que me ha dicho que, a lo mejor, hay un poco de bisoñez por mi parte, o soy un poco iluso. Si me hubiera apuntado a otro partido yo sabía a qué me atendría, pero en este caso me apunté a un partido que, al menos, sobre sus estatutos o su forma de trabajar prometía otra cosa y me puedo permitir el lujo de si no lo está haciendo, estar en desacuerdo y, en último caso, viendo que no va a cambiar, dejar de engañarme en ese sentido y abandonarlo. La realidad con la que yo he convivido de otros partidos no es demasiado diferente, quizás en el caso de los nuevos (Podemos, Vox, Ciudadanos), sí queda demasiado evidenciada la presidencia. Es decir, hay un presidencialismo, se le llamaba también cesarismo, con una necesidad de controlar desde un solo estamento a todo el partido y no tanto en los otros partidos de más arraigo anteriores, lo que territorialmente se ha venido a llamar contrapeso, que hace que no sea tan fácil que una persona pueda tirar un partido hacia acá o hacia allá o ejercer el control autoritario que, en este caso, se puede llegar a ver en estos nuevos partidos.

¿Cuál crees que será a partir de ahora la deriva de Ciudadanos con diez diputados en el Congreso y prácticamente desaparecido en las elecciones gallegas y vascas?

Es difícil aventurarse, y más en política porque cuando uno se tira al charco es fácil que no haya agua. Pero, evidentemente, lo que se había planteado desde la última ejecutiva por parte de Albert Rivera de mimetizarse, porque al final fue un intento de ser la referencia del centro-derecha en España, tenía también sus consecuencias y es que llega un punto en que para el votante era difícil el distinguir Ciudadanos respecto al PP, al menos en cuanto a los posicionamientos que se iban dando porque eran prácticamente iguales. Si me hubieras preguntado por entonces, te diría que el futuro posiblemente era desaparecer o integrarse en el PP. Ahora, visto el cambio que se ha dado durante esta época de estado de alarma, yo creo que la ejecutiva sí ha visto que volviendo a recentrarse de alguna manera, ya veremos si no se pasa de frenada hacia el otro lado, pero buscando otra vez el centro del que seguramente nunca debimos salir, asumiendo que ser partido mayoritario en España desde el centro liberal es complicado. Pero esa oportunidad es la que hay que luchar, no hay que luchar por ser otros. Creo que sí le queda esa esperanza de recuperar un poco de espacio, aunque no sea esa gran oportunidad que algunos creyeron que se iba a dar cuando la moción de censura de Mariano Rajoy, que con las encuestas que había en ese momento parecía que Ciudadanos podía hasta ganar en España.

“No hay una democracia real dentro del partido, ni en la organización, las listas electorales, las primarias… Todo acaba siendo una verdadera farsa”

¿Y tu salida del partido implica también que tu voto se encontrará huérfano?

Si me preguntaras qué votaría hoy, pues me costaría mucho la verdad porque precisamente lo que iba viendo es que mucha gente se iba a la orfandad política, y en este caso, conociendo como conozco la organización me costaría mucho dar mi apoyo. Ideológicamente sin duda, en ese sentido nunca he tenido duda, pero conociendo el funcionamiento me costaría más evidentemente.

¿El Partido Popular no representaría esa opción a la que te refieres del centro liberal?

Ahí habría que preguntar qué Partido Popular. Porque el Partido Popular parece que tiene diferentes facetas, territorios, etc… Para mí, el Partido Popular tiene un liberalismo bastante mal entendido, y ahí sí coincidía mucho con Albert Rivera cuando hablaba del “capitalismo de amiguetes”. El liberalismo no es privatizar sin más y que otros se lleven lo que antes se hacía desde lo público, eso desde luego no es liberalismo. También no es lo mismo votar a nivel local, regional o nacional, pero me costaría ahora mismo identificarme también por ahí.

¿Ahora cómo queda Alhaurín de la Torre?

Mi compañero Antonio y yo ya comunicamos formalmente al Pleno nuestra renuncia y eso ahora se tramita a la Junta Electoral de zona que será la que tenga que llamar a los siguientes de la lista, que ya veremos si quieren aventurarse a entrar o no, a defender al menos este programa electoral con el que nos presentamos. Como te decía, este grupo con el que me encontré trabajó mucho y coincidió en muchas de las ideas, por lo tanto, pudimos hacer un proyecto local para el municipio y un programa electoral muy bonito que merece la pena defender. En ese sentido, también era un ejemplo. Pero el municipalismo a nivel de partido en Ciudadanos no existe, es decir, no hay referencia de trabajo dentro de lo que es el municipalismo. Hay representación, pero luego no hay realmente acción, hay un poco de control de posicionamientos para que uno no diga lo contrario que los otros y cosas por el estilo, pero lo que es acción política no la encuentras. De hecho, puedes mirar en el programa electoral de Ciudadanos de Málaga verás que, de existir, es un enumerado de cuatro cosas y poco más. Aquí, en Alhaurín, sí que lo hicimos y trabajamos en muchos proyectos e ideas.

Deja un comentario

El email no será público.