Fue una revuelta estudiantil. Francisco Javier Carrillo Montesinos. Diplomático UNESCO - El Sol Digital
Fue una revuelta estudiantil. Francisco Javier Carrillo Montesinos. Diplomático UNESCO

Fue una revuelta estudiantil. Francisco Javier Carrillo Montesinos. Diplomático UNESCO

En el 50 aniversario del mayo del 68 en Francia

Es muy complejo referirse 50 años después al Mayo de 1968 en Francia por un estudiante extranjero de posgrado que se había matriculado en la Sorbona en septiembre de 1967, gracias a una beca de la cooperación francesa. La tentación de “narrar batallitas” es muy grande, tentación que intentaré evitar con la distancia de esos 50 años y con la ayuda de instrumentos de discernimiento. La complejidad del día a día del Mayo 68 en Francia debo de esquematizarla en lo que me parece fueron las grandes líneas y los hechos concluyentes.

Para mí, el Mayo 68 francés no fue una “revolución” sino una “revuelta”, una “rebeldía”, una “desobediencia civil” de naturaleza estudiantil que se fue generalizando con gran rapidez y que contaminó o condicionó a otros sectores de la sociedad. Esta “revuelta” surgió en un caldo de cultivo nacional e internacional.

En Francia comenzaban a declinar los gloriosos 20 años que siguieron el final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, en donde predominó una entente negociadora entre la patronal y los grandes sindicatos con importantes logros sociales (vacaciones pagadas, seguridad social, empleo, etc.) y económicas (salario mínimo interprofesional, asistencia médica generalizada y jubilación garantizada, entre otros). Tras 1945, Francia se dota de una economía potente, con una muy competitiva infraestructura industrial, para la que requiere una parte importante de mano de obra inmigrante (una parte de esa mano de obra estaba constituida por trabajadores emigrantes españoles). Una economía orientada fundamentalmente tras la II Gran Guerra a la reconstrucción del país (viviendas e infraestructuras) y ulteriormente a la exportación. Fueron los años de grandes inversiones, entre ellas los impresionantes bloques de viviendas protegidas en las periferias urbanas,  las grandes empresas del sector del automóvil y de la aviación en particular, del armamento, y del sector alimentario. Se dio el salto a una agricultura de gran escala coexistiendo con zonas agrícolas muy deprimidas.

A grandes rasgos, esta política fue el resultado de las alianzas y los apoyos que dieron los grandes partidos (el gaulista conservador, el Partido Radical y el Democristiano de centro derecha, así como el Partido Comunista y el Partido Socialista), y de los grandes sindicato (CGT, CFDT, FO, y CFTC). Estas grandes organizaciones constituían la “estructura de poder”, con unas fuerzas armadas reestructuradas por el General de Gaulle.

La Universidad y el sistema de enseñanza superior, muy exigentes -con unos antecedentes muy sólidos-, en cierta manera fueron los grandes olvidados de la modernización, sobre todo en reforma de sus estructuras y de sus métodos, con algunos destacados establecimientos de excelencia. Podría afirmarse que los únicos que mandaba en la universidad eran “los grandes profesores”, que la “revuelta estudiantil” los calificó de “mandarines”. (Este sería el título de uno de los libros, años más tarde, de la conocida psicoanalista Julia Kristeva).

El anquilosamiento burocrático de la Universidad y el deterioro progresivo de las condiciones de trabajo y de los salarios, fueron el caldo de cultivo de la “revuelta” de Mayo del 68. A ello habría que añadir otros elementos, entre los que destacaría la guerra de Argelia y su ulterior independencia con la luz verde del general de Gaulle. Este panorama muy sintetizado fue abordado en un libro, cinco años después del Mayo del 68, escrito por el sociólogo liberal Michel Crozier que tituló “La sociedad bloqueada”.

En el ámbito internacional pasaron y pasaban muchas cosas: la guerra del Vietnam con 500.000 soldados americanos que la perdieron a costa de muchísimas vidas cuyos ataúdes llegaban sin cesar a Estados Unidos. Este hecho influyó en  “revueltas estudiantiles” en Estados Unidos, en los países europeos, con el antecedente de la invasión de Hungría y ulteriormente Praga por la Unión Soviética, sin olvidar los asesinatos de Martín Luther King y del presidente Kennedy. Las sociedades estaban cambiando tanto al Oeste como al Este. Algunas voces alertaban  radicalmente los empleos masivos y la producción en cadena. Se podía vislumbrar la llegada de la globalización económica y financiera, porque ya se trabajaba intensamente en la perspectiva de una Comunidad Económica Europea y en las cesiones de soberanía que ello significaba.

El detonador estudiantil del Mayo de 1968 fue posible por la increíble ausencia de visión analítica de los poderes establecidos, bloqueados por una burocratización de las estructuras de poder y de los agentes sociales y políticos, que impidieron constatar que la sociedad requería cambios profundos y una mejor distribución de la riqueza para mejorar el nivel de vida.

 

Testimonio personal

Inscrito en la Sorbona (Escuela Práctica de Altos Estudios en Ciencias Sociales) para trabajar un “Master” (que en España equivalía a un Doctorado de III Grado) que defendí en la Universidad de Nanterre/Sorbona ya que mi directora de Master era catedrática en ese centro. Precisamente, en Nanterre se activó  el detonador de la “revuelta estudiantil” en Marzo de 1968. La protesta era de una aparente simplicidad: exigir de las autoridades acceso libre de visitas de chicos o chicas a las habitaciones de las residencias universitarias, con derogación del Reglamento de Régimen Interior de las Ciudades Universitarias. Exactamente, el 22 de Marzo se detiene a un estudiante. Y un grupo de unos 250 estudiantes ocupan un local. Ese día se crea el Movimiento 22 de Marzo que fue el comienzo del Mayo 1968. Se abre la vía a un “asambleísmo” permanente en donde se van discutiendo todo tipo de problemas, desde los exámenes parciales, el papel de los profesores asistentes, la formación y los empleos, los factores estructurales, la acción directa en una universidad crítica, la acción política y radical permanente (al ser estudiante extranjero, becario del gobierno francés, asistía regularmente a los cursos pero no dejé de “observar” la evolución de los acontecimientos).

Este fue el verdadero origen del Mayo de 1968. El resto, es decir su expansión, fue muy veloz: ocupación de la sede central de La Sorbona, ocupación o cierre progresivo de todas las universidades, creación de Comités de Acción en los colegios de segunda enseñanza, el asambleísmo en cada centro ocupado y el paso a las manifestaciones diarias de estudiantes en casi todas las ciudades de Francia.  A estos movimientos estudiantiles se incorporan algunos escritores, algunos profesores, algunos artistas, algunos actores de teatro, etc. Se ocupó la Escuela de Arquitectura y en ella se instaló el “Taller Popular” para la concepción y reproducción de carteles. Se lanzó la “Poesía en los Muros”, que nadie firmaba pues se decía era expresión del sentimiento de autores colectivos. Se difundió el “Prohibido Prohibir”… En las calles tuvieron lugar grandes enfrentamientos con las fuerzas del orden, barricadas y unos 250 coches incendiados.

La “revuelta” estudiante fue dirigida en sus comienzos por tres personas: Daniel Cohn-Bendit, estudiante de Sociología en Nanterre y animador del Movimiento 22 de Marzo. Inspirado en la tradición de la acracia rusa. Años después, fue eurodiputado del grupo de los Verdes.  Jacques Sauvageot, de tendencia socialista, profesor, dirigente del sindicato estudiantil. Años después, fue alto funcionario del Ministerio de Educación. Y Alain Geismar, de tendencia maoísta, fue número uno de la famosa Escuela Politécnica de París; era dirigente del Sindicato de la Enseñanza Superior. Años después, el Presidente de Francia lo nombraría Presidente de la Agencia Nacional de Informática.

Los grandes partidos y sindicatos fueron considerados por Cohn-Bendit como organizaciones burocráticas, obsoletas, que instrumentalizaban “al pueblo” y a los “trabajadores”. Mayo de 1968 fue sustancialmente acusador de todo poder instituido y, en particular, fue anticomunista. Mayo de 1968 nunca tuvo un “programa” para conquistar el poder. Ni para entrar en el Parlamento a través de elecciones. A mi entender, fue un movimiento de cariz “libertario”. Sus dirigentes fueron arrastrados por las ideas libertarias, ácratas, considerando que solamente a través de las numerosas asambleas el “pueblo” podría expresar su libertad pura y sus sentimientos más profundos. Cierto es que una gama de grupos o grupúsculos extraparlamentarios de extracción maoísta y troskysta de diversas tendencias (no el Partido Comunista Francés) se incorporaron a la “revuelta”, así como los situacionistas, los anacionalistas, los maoespontaneístas, etc.

 

Los sindicatos

Siendo fiel a los hechos que pude vivir y observar, no se dio ninguna unión o alianza entre los estudiantes de Mayo de 1968 y los trabajadores. Y ninguna manifestación conjunta por las calles. Fui testigo de cómo una manifestación estudiantil se dirigió a una de las grandes fábricas de la Renault en la ciudad de Flin, periférica de París. Las verjas de entrada de la fábrica estaban cerradas. Los trabajadores dentro del recinto y los estudiantes fuera. Las puertas nunca se abrieron. Es cierto que los grandes sindicatos, ante el temor de verse desbordados por el movimiento estudiantil, llamaron a la huelga general y a la ocupación de fábricas. Fue una acción estrictamente sindical. Esta acción sindical fue la que paralizó al país y no el movimiento estudiantil. No se dio la contaminación entre estudiantes y trabajadores. Los objetivos de los trabajadores eran muy distintos de los del movimiento estudiantil.

Fue la huelga general a la llamada de los sindicatos para “proteger” los derechos adquiridos de los trabajadores ante un movimiento estudiantil sin programa político ni económico, la que hizo posible los cambios ulteriores en la sociedad francesa. Los grandes sindicatos, en pleno Mayo del 68, no negociaron con los estudiantes, sino con la patronal y con los partidos políticos para contener la “revuelta”.

El 25 y 26 de Mayo de 1968 los sindicatos, la patronal y el gobierno se sientan a una mesa de negociación. Se llegó a un acuerdo, los llamados “Acuerdos de Grenelle” concluidos el 27 de Mayo de 1968 (en plena “revuelta” estudiantil, cuyos dirigentes no fueron invitados a estas negociaciones),  que consistían en: un aumento del 35 por ciento del salario mínimo interprofesional (SMIG); un aumento medio del 10 por ciento para los otros salarios y la creación de la sección sindical de empresa.

El 30 de mayo, el general De Gaulle, presidente de la República,  disuelve el Parlamento y convoca elecciones, que ganaría el 30 de junio de 1968, fecha en que finaliza la “crisis política”. El 31 de Mayo 1968 se firman los “Acuerdos de Varenne”, aplicados a los trabajadores agrícolas: “El salario mínimo agrícola garantizado” (SMAG) es aumentado en un 35 por ciento.

 

Universidad

Cierto es que el Mayo de 1968, además de los efectos inmediatos en favor de los trabajadores sin presencia estudiantil en las negociaciones, también generó efectos inducidos en la modernización del sistema de enseñanza superior en Francia y en el sistema educativo en su conjunto. El más reciente efecto político inducido por Mayo del 68 podría ser la alternativa que diseñó el presidente Macron que accedió a la Presidencia de la República y reorganizó la representación parlamentaria.

 

¿El origen próximo del populismo europeo?

En algunos aspectos de forma, podría decirse que la “revuelta estudiantil” de 1968 fue extraparlamentario y no arrastró a la ciudadanía trabajadora. Mayo del 68 fue un “detonador estudiantil”, un laboratorio de estudiantes instalado en las calles y en las universidades. No tenía programa político. Ni objetivos para acceder al poder. Su heterogeneidad se lo impedía. Y la gran mayoría de la ciudadanía francesa acogió con adhesión los resultados de los acuerdos entre gobierno, patronal y sindicatos, así como el resultado electoral de Junio de 1968.

Los populismo del siglo XXI, tanto de derechas como de izquierdas, se diferencian fundamentalmente de los del Mayo del 68 en Francia por la aceptación del juego electoral y parlamentario y por sus objetivos de acceso al poder y al gobierno a través de los vías disponibles gracias al funcionamiento de las democracias contemporáneas, aunque compartan algunas modalidades de acción.

 

Una apostilla

Durante más de un mes con Francia paralizada y las calles tomadas por el movimiento estudiantil con fuertes enfrentamientos con las fuerzas de orden público, no hubo un solo muerto. Los analistas dijeron que se debió a la inteligencia política del señor Grimaud, gobernador (préfet) de París y del General de Gaulle, que optó por la solución política aunque tuviera dispuestas a las fuerzas armadas como último recurso. No fue necesario. Los sindicatos y los grandes partidos del arco parlamentario,  con los Acuerdos de Grenelle, Varenne y las elecciones, fueron el punto de inflexión para cambiar el rumbo libertario del Mayo de 1968. Es constatable que el Mayo sdel 68 generó una serie de efectos inducidos en el tiempo tanto en las relaciones políticas como también en los sustratos culturales. Ello merecería un análisis específico y detallado para el que no dispongo de espacio. El Mayo del 68 agitó mentalidades pero no llegó a tomar de nuevo La Bastilla porque, quizá, no era su objetivo ni la sociedad francesa lo deseaba.

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