Genovés, una vida dedicada al arte. Alfredo Viñas - El Sol Digital
Genovés, una vida dedicada al arte. Alfredo ViñasJuan Genovés ante El abrazo

Genovés, una vida dedicada al arte. Alfredo Viñas

El pasado 15 de mayo fallecía en Madrid Juan Genovés (Valencia, 1930) a la edad de 89 años cuando estaba preparando su próxima exposición en la galería Marlborough.

Conocido por un amplio público, su cuadro El abrazo (1976) es el paradigma simbólico de la transición democrática española, tal vez la obra por la que será recordado siempre Genovés. Un grupo de personas anónimas corren a abrazarse con otras en un ambiente de entusiasmo y alegría. Es una composición austera, sin referencias espaciales, sobre un fondo neutro, la paleta es de colores cálidos pero la fuerza del cuadro está en el movimiento y el encuentro de los personajes sin más detalle. Hoy el cuadro está depositado en el Palacio de las Cortes, cedido por el Museo Nacional Reina Sofía desde enero de 2016. El cuadro fue pintado en el contexto de la transición democrática y fue reproducido ampliamente en las campañas de amnistía y de la reconciliación nacional, tras la muerte de Franco.

Formado en la Escuela de Bellas Artes de Valencia, a partir de los años sesenta se decanta por una pintura neofigurativa como una alternativa a la pintura abstracta, informalista, que predominaba entre los artistas españoles de vanguardia (Grupo El Paso, Tapies, etc). Genovés fue un artista comprometido con la crítica social y política a través de su particular pintura figurativa, anónima, en la que se sirve de los recursos del Pop Art, tomando imágenes prestadas de la fotografía, el cine o la televisión.

Si a lo largo de la historia del arte se ha mantenido un criterio de que la virtud y la integridad artística son independientes de la virtud e integridad personal, Genovés pertenece a una generación de artistas de posguerra que aúna ambos criterios. Siempre consideraba el oficio de pintor como el de un trabajador privilegiado.

A lo largo de su trayectoria profesional, ha ido evolucionando desde un tratamiento de la figura aislada, en soledad, a la multitud que corre o huye hacia lugares desconocidos. Imágenes de fuerte impacto visual, con perspectivas infrecuentes, con una paleta cromática austera de grises, azules y ocres. En los últimos años de su trayectoria incorpora una amplia paleta de color e incluso de relieve en sus obras.

De amplia proyección internacional, la obra de Genovés está representada en importantes colecciones públicas y privadas: MOMA y Guggenheim Museum de Nueva York, Art Institute de Chicago, Galería Nacional de Roma, entre otros. Participó en la Bienal de Venecia de 1966 y fue reconocido con una Mención de Honor. En 1984 alcanzó el Premio Nacional de Artes Plásticas, así como la Gran Cruz de la Orden de Jaume I.

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