Grit. Carlos Ramirez Sánchez-Maroto- Abogado - El Sol Digital
Grit. Carlos Ramirez Sánchez-Maroto- Abogado

Grit. Carlos Ramirez Sánchez-Maroto- Abogado

La perseverancia acompañada de esfuerzo, “grit”, ha sido estudiada por la científica Angela Lee Duckworoth, y nos indica que es un rasgo estable, que no necesita un feedback positivo para mantenerse.

Hace cien años a todo el mundo le hubiera parecido absurdo hablar de matrimonio homosexual, y desde hace algunos años aquel que se oponga a él queda “excomulgado socialmente”. Lo mismo se aplica al aborto y a “fabricar humanos en el laboratorio”.

Todo es aceptable en una sociedad banalizada que admite un relativismo en los valores. Existe una auténtica amenaza, actual, que proviene de la imposición de ideologías aparentemente humanistas, que estigmatizan a quienes defienden valores y creencias católicas contrarias a la ideología de género, por ejemplo.

Al parecer no hay tiempo para “escuchar el lenguaje de la creación», donde Dios creó al ser humano como «hombre» y «mujer». La ecología también afecta al ser humano, hay que defenderlo con una «ecología del ser humano».

Por ideologías imperantes desde grupos de poder con enorme poder económico se impulsa hace más de quince años a que el hombre se “auto-emancipe de la creación y del Creador».

Se pretende seducir con un pensamiento en que el hombre y la mujer se hagan a sí mismo y disponer siempre y exclusivamente de sólo aquello que le interesa.

La ideología de género es un conjunto de ideas que explican la sexualidad humana desde la cultura, sin ninguna referencia a la Naturaleza. Persigue establecer una igualdad total entre hombre y mujer, sin considerar las naturales diferencias entre ambos, y relativizan la noción de sexo de tal manera que no existirían dos sexos, sino más bien «orientaciones sexuales».

En la “tercera etapa del feminismo”, se desarrolla el llamado “feminismo de género” pretenden que la sociedad asuma que no existen diferencias entre un hombre y una mujer: no existen ni hombres ni mujeres, somos neutros. En el ámbito de lo social lo que se persigue es minimizar la familia y el matrimonio “tradicional”.

El matrimonio entre personas del mismo sexo solo está legalizado en 30 países del mundo, y de la Unión Europea Eslovaquia, Letonia, Lituania, Rumanía, Bulgaria y Polonia lo prohíben o no lo aceptan.

En palabras de la investigadora Dale OLeary, la teoría del «feminismo de género» se basa en una interpretación neo-marxista de la Historia. Los marxistas clásicos del siglo XIX creían que el sistema de clases desaparecería una vez que se eliminara la propiedad privada, se facilitara el divorcio, se forzara la entrada de la mujer al mercado laboral, y se eliminara la religión.

En 1844, Karl Marx escribió en su obra ·Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel una de las citas ateas más célebres:

La religión es el alivio de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas desalmado. Es el opio del pueblo.” ​Marx creía que la religión convertía a los creyentes en individuos dóciles al control social y la explotación en este mundo. Marx afirma:” El hombre crea la religión, la religión no crea al hombre”.

El marxista Engels afirmaba: «El primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino. La monogamia inaugura, juntamente con la esclavitud y con las riquezas privadas, aquella época que dura hasta nuestros días (…) y el desarrollo de unos verifícanse a expensas del dolor y de la represión de otros”.

Los ataques declarados contra la familia contrastan con la Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada, por la ONU en 1948, en su artículo 16.

En España, en el ámbito legal cabe destacar la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, regula el matrimonio entre personas del mismo sexo, con plenitud e igualdad de derechos y obligaciones que el celebrado entre personas de distinto sexo.

Ello supone una redefinición de la sexualidad en la incorrecta y moralmente discutible dirección del reconocimiento de múltiples sexualidades e identidades sexuales y de género.

Actualmente las normativas para este segmento tan reducido de la sociedad se recogen la inversión de la carga de la prueba en casos de violencia sexual o por delitos relacionados con la identidad sexual, y la obligación de charlas e inclusión de contenidos curriculares relacionados con el colectivo LGTBI en los colegios.

El colectivo LGTB defiende que hay que comprender la homosexualidad y la transexualidad, como prácticas sociales implican una forma de existencia social de los procesos de desigualdad social, lo que es un error, pero no hay suficiente interés en rebatirlo.

Sin embargo, de un razonamiento pausado se deduce que no existe ninguna diferencia en cuanto a la dignidad y a los derechos fundamentales entre hombre y mujer, hay diferencias entre sexo masculino y el sexo femenino.

El cristianismo, ha sido la primera fe que encumbró a la mujer a una posición de dignidad igual a la del hombre, Cor 11:11-12 y Gén 1:26-27. La Iglesia Católica indica un camino hace 20 siglos.

Al respecto, el filósofo británico Gilbert Keith Chesterton, opinaba que “Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen (…). El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.”

El filósofo francés André Comte-Sponville que se define como “ateo no dogmático” declaraba recientemente: “el origen cristiano de Europa es una evidencia histórica. Si Europa ignora sus raíces cristianas dejará de ser una civilización para ser sólo un mercado”.

Proponer caminos educativos que transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, son un reflejo de una antropología contraria a la justa razón y la lógica.

En Francia es donde la masonería ha llevado más lejos. La ley que permite la píldora anticonceptiva (1967) fue iniciada por Lucien Neuwirth, que era masón. La ley francesa sobre el aborto (1975) fue promovida por Simone Veil, que recibió vibrantes tributos de las más grandes logias masónicas francesas a su muerte en 2017.

Abad comenta que la ley del “matrimonio” entre personas del mismo sexo (2013) fue promovida por la política francesa Christiane Taubira, que es francmasona. En su último libro publicado en 2019, “Secret maçonnique ou verité catholique”, da cifras de la cantidad de masones que integran el Senado y la Asamblea Nacional de Francia. Los masones representan el 35 por ciento de los diputados y senadores de Francia.

La masonería en general considera que las religiones, y el catolicismo en particular, ocultan la verdad a los creyentes y se la guardan para sí mismos, mientras que la masonería proporciona claves a los seres humanos para que puedan liberarse por completo.

Europa es el continente con el mayor número de Estados que permiten el matrimonio homosexual, en total son 16. De ellos, en Suecia Austria y Dinamarca, también está “reconocido el matrimonio religioso entre parejas del mismo sexo”. En cuanto a África, sólo Sudáfrica reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Es necesario propiciar un cambio moral en la sociedad española. Para liberalistas y socialistas la ampliación de derechos individuales no tiene límites, bajo el paraguas falso de “no estigmatizar a parte de la sociedad”. La autonomía de la voluntad tiene barra libre.

Bajo un mantra inverosímil se han aprobado normas autonómicas incluido régimen de sanciones administrativas “contra prácticas discriminatorias y de odio contra el colectivo LGTBI”. Sin embargo, la sociedad no pretende excluir a personas denominadas gays.

Es necesario un impulso cultural católico en proporción numérica a la sociedad en la que vivimos.  Nuestra sociedad banalizada inocentemente asume que la permisividad y subvenciones millonarias a ideas radicales en el ámbito familiar son expresión de libertad para mejorar la sociedad.

Con ilusión, ejemplo y participando en foros sociales, económicos, culturales, ambientales, políticos, se puede convencer para ganar esta batalla. Los católicos debemos defender nuestros valores sin alzar la voz, con amabilidad y empatía, pero con una convicción firme

San Juan de la Cruz, en su Cántico Espiritual, expresaba:

Grande es el poder y la porfía del amor, pues al mismo Dios prenda y liga. Dichosa el alma que ama, pues a Dios tiene por prisionero rendido a todo lo que a ella quisiere, porque tiene las condiciones que, si le llevan por amor y por bien, le harán hacer cuanto quisiere.” Y añadía: “(…) Se agrada tanto el Amado del alma, que es verdad decir que tanto alcanza dél cuando ella del espera”.

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