Ideología tergiversada y antinatural. Carlos Ramírez. Abogado - El Sol Digital
Ideología tergiversada y antinatural. Carlos Ramírez. Abogado

Ideología tergiversada y antinatural. Carlos Ramírez. Abogado

El término “ideología de género” fue acuñado por Christina Hoff Sommers, en su libro “Who Stole Feminism?” a finales de los años 60. El marco teórico del feminismo radical fue inspirado por dos obras fundamentales publicadas en 1970: “Política Sexual”, de Kate Millet y “La dialéctica del sexo”, de Sulamith Firestone, obras que acuñaron conceptos como patriarcado, género y casta sexual.

La ideología de género es un conjunto de ideas que explican la sexualidad humana desde la cultura, sin ninguna referencia a la naturaleza. Persigue establecer una igualdad total entre hombre y mujer, sin considerar las naturales diferencias entre ambos, y relativizan la noción de sexo de tal manera que no existirían dos sexos, sino más bien “orientaciones sexuales”.

Desde los años 90, está presente en todas las Agencias de la ONU, y en concreto, en el Fondo parala Población, UNICEF, UNESCO y OMS. Posteriormente, se ha introducido en los foros de la Unión Europea, en cuyo Parlamento se han elaborado documentos sobre la vida y la sexualidad, inspirándose en esquemas de esta peculiar ideología. Diversos medios de comunicación han difundido sus ideas creyendo erróneamente que solo es un impulso a la igualdad, sin tener en cuenta sus graves consecuencias.

En la “tercera etapa del feminismo”, se desarrolla el llamado “feminismo de género”. Propone que hay que acabar con el concepto mismo de feminidad pues, solo así, la mujer podrá obtener los mismos derechos que el hombre. El feminismo de las dos primeras etapas afirma que somos distintos, pero con los mismos derechos. En cambio, el feminismo de género establece que no existen diferencias entre un hombre y una mujer: no existen ni hombres ni mujeres, somos neutros. En el ámbito de lo social lo que se persigue es minimizar la familia y el matrimonio “tradicional”.

El sitio de rankings Insider Monkey publicó recientemente la lista de los países más gay del mundo, tomando en cuenta el porcentaje de su población que se identifica como parte de la comunidad LGBT+. España es considerada el mejor país de Europa para ser gay. El matrimonio entre personas del mismo sexo solo está legalizado en 30 países, y de la Unión Europea Eslovaquia, Letonia, Lituania, Rumanía, Bulgaria y Polonia lo prohíben o no lo aceptan.

En palabras de la investigadora Dale OLeary, la teoría del “feminismo de género” se basa en una interpretación neo-marxista de la historia. Comienza con la afirmación de Marx, de que “toda la historia es una lucha de clases, en una batalla que se resolverá solo cuando los oprimidos se percaten de su situación, se alcen en revolución e impongan una dictadura de los oprimidos. La sociedad será totalmente reconstruida y emergerá la sociedad sin clases, libre de conflictos, que asegurará la paz y prosperidad utópicas para todos.” Frederick Engels fue quien sentó las bases de la unión entre el marxismo y el feminismo. Para ello cita el libro “El Origen de la Familia, la Propiedad y el Estado“, escrito por el pensador alemán en 1884 en el que señala: “El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino por el masculino”.

Los marxistas clásicos creían que el sistema de clases desaparecería una vez que se eliminara la propiedad privada, se facilitara el divorcio, se forzara la entrada de la mujer al mercado laboral, y se eliminara la religión. Sin embargo, para las “feministas de género”, la clave es la lucha contra un modelo de familia tradicional.

Este feminismo reclama y obtiene apoyo económico oficial para el cuidado de niños y los derechos reproductivos; libertad sexual, que incluye el derecho a la preferencia sexual (derechos homosexuales/lesbianas); control feminista de la producción ideológica y cultural. La urgencia es “desconstruir” roles socialmente construidos, como son Masculinidad y Feminidad. Los ataques declarados contra la familia contrastan con la Declaración Universal de los Derechos Humanos promulgada     por la ONU en 1948, en su artículo 16. Es esencial de su agenda la promoción de la “libre elección” en asuntos de reproducción y de estilo de vida.

Estamos en una Unión Europea donde se está promoviendo e implantando que la identidad sexual de los niños se explica en las escuelas, que el “género” se elige y que no se nace con él. Amparados en normativas comunitarias, los matrimonios homosexuales tienen los mismos derechos de residencia en la UE que los heterosexuales, incluso en los países donde este tipo de uniones no sean legales. Así, aunque los Estados miembros tienen libertad para autorizar o no el matrimonio homosexual, no pueden obstaculizar la libertad de residencia de un ciudadano de la Unión denegando a su cónyuge del mismo sexo, extracomunitario, la concesión de un derecho de residencia. Es un varapalo para todos aquellos países comunitarios en los que el matrimonio homosexual no es legal, y provoca mayores resistencias en amplios sectores sociales de estos países.

En España, el ámbito legal cabe destacar, la Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, regula el matrimonio entre personas del mismo sexo, con plenitud e igualdad de derechos y obligaciones que el celebrado entre personas de distinto sexo, y la aprobación en 2007 de la Ley de Identidad de Género, que ha venido a fijar legalmente el derecho de las mujeres y hombres transexuales a ser reconocidos y atendidos por las instituciones del Estado. Ello supone una redefinición de la sexualidad en la incorrecta y moralmente discutible dirección del reconocimiento de múltiples sexualidades e identidades sexuales y de género. ¿Quiénes se oponen a esta inercia que pretende que se asumamos como normal tres géneros sexuales y la igualdad de sus derechos en todos los ámbitos de la sociedad para ese nuevo tercero? Millones de españoles.

Actualmente las normativas para este segmente tan reducido de la sociedad recogen la inversión de la carga de la prueba en casos de violencia sexual o por delitos relacionados con la identidad sexual, y la obligación de charlas e inclusión de contenidos curriculares relacionados con el colectivo LGTBI en los colegios. Un error. Impulsada por diferentes y poderosos medios de comunicación y de potentes lobbys que impulsan la “ideología de género” la clase política española ha sido seducida para elevar a categoría de derechos inexcusables y a proteger que un comportamiento diferenciado en masculino y femenino es producto de la influencia cultural y social del entorno, y la propia sexualidad depende más de los acontecimientos biográficos y sociales que de las características naturales fisiológicas, en una “sociedad patriarcal”. Un error.

El colectivo LGTB defiende que hay comprender la homosexualidad y la transexualidad como prácticas sociales implican una forma de existencia social de los procesos de desigualdad social. Así, la compleja relación de la discriminación por razón de orientación sexual estaría ligada, según este colectivo, a un conjunto de factores y procesos estructurales (clase, género, procedencia étnica, medio social rural/urbano).

Sin embargo, de un razonamiento pausado se deduce que no existe ninguna diferencia en cuanto a la dignidad y a los derechos fundamentales entre hombre y mujer, hay diferencias entre sexo masculino y el sexo femenino. La lucha constante e implacable contra el machismo que sigue en la sociedad debe mantenerse para acabar con la desigualdad por la que la mujer sufre en muchos campos El feminismo liberal y reformista de avanzar en los campos de igualdad con el hombre es más seguro y dinámico que un radicalismo anti-cristiano exasperante y trasnochado.

El cristianismo, ha sido la primera fe que encumbró a la mujer a una posición de dignidad igual a la del hombre, Cor 11:11-12 y Gén 1:26-27. La Iglesia Católica indica un camino hace 20 siglos. Al respecto, el filósofo británico Gilbert Keith Chesterton, opinaba que “Quienes hablan contra la familia no saben lo que hacen, porque no saben lo que deshacen, “Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa”. “El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia.” El filósofo francés André Comte-Sponville que se define como “ateo no dogmático” declaraba recientemente: “El origen cristiano de Europa es una evidencia histórica. Si Europa ignora sus raíces cristianas dejará de ser una civilización para ser sólo un mercado”.

Proponer caminos educativos que transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, son un reflejo de una antropología contraria a la justa razón y la lógica. Hay una desorientación antropológica y cultural en los últimos años que contribuye a impulsar que se cuestione el valor de la familia heterosexual con hijos. Los puntos de encuentro son la educación de niños y jóvenes a respetar a cada persona en su particular y diferente condición, de modo que nadie, debido a sus condiciones personales pueda convertirse en objeto de acoso, violencia, insultos y discriminación injusta.

La tibieza en la defensa de valores familiares justos y solidarios no es aceptable. No vivimos en una sociedad agotada sino banalizada que inocentemente asume que la permisividad y subvenciones millonarias a ideas radicales en el ámbito familiar son expresión de libertad para mejorar la sociedad. Con ilusión, ejemplo y participando en foros de las ideas se puede ganar esta batalla. Ya no es admisible la incomparecencia.

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