Incoherencias políticas. Carlos Ramírez. Abogado - El Sol Digital
Incoherencias políticas. Carlos Ramírez. Abogado

Incoherencias políticas. Carlos Ramírez. Abogado

Estamos rodeados de incoherencias. La construcción de líneas de ferrocarril de gran velocidad avanza mal en Europa, según un informe especial publicado este martes por el Tribunal de Cuentas europeo. La falta de coordinación, según los auditores, ha derivado en un mosaico fragmentado e incoherente que no responde a las necesidades de integración de las redes de transporte en el continente sino a intereses políticos locales carentes del mínimo análisis de coste-beneficio.

Los auditores lamentan que la Comisión Europea haya destinado 23.700 millones de euros desde el año 2000 a la construcción de unas líneas que apenas tienen valor añadido europeo porque no han logrado conectar las redes ferroviarias nacionales entre sí. El 47 por ciento de ese presupuesto se ha invertido en España (11.232 millones), país que sigue sin conexión de alta velocidad con Portugal porque el Gobierno luso canceló las inversiones a raíz de la crisis del 2008. En la conexión del lado Atlántico Francia no pide financiación europea, lo que afecta negativamente a la conexión de España y Portugal con el resto de la red europea.

En el panorama nacional, la esperanza naranja, tras la brusca llegada del señor Sánchez, está missing de la primera línea de la actualidad política y con una nítida incoherencia se alían a nivel europeo con formaciones de socialdemócratas, más concretamente con Emmanuel Macron, y el partido democrático italiano de Matteo Renzi para ir juntos en las elecciones de 2019 a nivel europeo. El partido de Renzi es una coalición que integra distintas corrientes como el Partido Comunista Italiano y el Partido Socialista Italiano. Ciudadanos pertenece en el Parlamento Europeo a la Alianza Liberal y Demócrata Europea (ALDE). Tomen nota, eso es acrobacia. Mientras los socialistas solo pueden derogar leyes anteriores, aprobar la eutanasia y ceder ante una tropa de conseguidores y batirse con los suyos que no apoyaron a nivel interno a Sánchez.

Marzo, es la fecha prevista, pero Díaz puede adelantarla a este otoño. Sanidad, acceso a la vivienda y movilidad, servicios públicos, energía, universidad, dependencia o juventud volverán a ser temas centrales del debate político.

La presidenta andaluza gobierna gracias a un acuerdo de investidura con Ciudadanos, cuyo papel es casi imperceptible. Hasta hace semanas tenía todas las encuestas muy a su favor, (34 por ciento según última encuesta de enero) pero el desgaste es progresivo. Había conseguido unidad política e institucional en torno a sus reclamaciones de 4.000 millones para atender la sanidad y asuntos sociales. Ahora, la estrategia del victimismo se le ha esfumado, y el nuevo gobierno central “amigo” le pide dos años de paciencia. La presidenta aparece sin influencia en Madrid. Esa foto en blanco y negro le pasará factura, y sobre todo a los andaluces. Y con la imposición de nombramientos de ocho subdelegados “sanchistas” ha empezado la cuenta atrás de la vendetta del presidente del Gobierno. Es sólo el inicio. Necesita poder en Andalucía para la reelección de secretario general y volver a presentarse a las elecciones en 2020.

La necesidad de una nueva e inmediata financiación autonómica para temas tan sensibles a la opinión pública andaluza como salud y dependencia se empieza a volver como un boomberang contra el “susanismo”. Díaz tiene por delante el gran reto de reforzar la acción política de su Gobierno y de vender logros y no fracasos e ilusiones para mantener intactas sus opciones. Sumado al desplante del gobierno central, se acumulan los problemas a la presidenta. La macrocausa de los Eres sigue. El tribunal trata de determinar si se empleó un sistema delictivo para dar y pagar subvenciones que comprometieron 855 millones de euros entre 2000 y 2011. Para más bochorno de los ciudadanos, la Junta de Andalucía volverá a clausurar camas y quirófanos de cara al verano. ¿Y la presión ciudadana? ¿Y el PP? ¿Y Cs?

Con la gestión socialista realizada basada en el victimismo, y sin logros sociales o económicos conseguidos y una pésima relación con Pedro Sánchez, la situación para un alza del PP debería ser estimables. ¿Es así? No.

Mientras en Podemos Andalucía se lucha internamente tras la decisión de Teresa Rodríguez de presentar junto a su homólogo de Izquierda Unida la plataforma electoral Adelante Andalucía. Una candidatura para los comicios andaluces que busca superar la marca Podemos y contar así con unas siglas y un censo propios. Un modelo similar al de En Marea o En Comú, con la diferencia de contradecir la decisión de las bases de preservar la marca Podemos, ratificada en Andalucía por más de un 90 por ciento de los inscritos, y de hacerlo a espaldas tanto de la dirección autonómica como de la estatal. Eso es un golpe en toda regla. Los seguidores de Pablo Iglesias ya han lanzado la plataforma Defender Podemos contra Teresa Rodríguez. El escenario de la salida de Teresa Rodríguez y el sector crítico, que lidera junto al eurodiputado Miguel Urbán, para muchos comienza a tomar forma. La guerra sucia escribe el penúltimo capítulo.  Isabel Franco, la diputada de Unidos Podemos en el Congreso por Huelva, está impulsando una candidatura “Defiende Podemos Andalucía” a las primarias internas que va a celebrar el partido morado antes de las primarias que desarrollará de manera conjunta con IULV-CA y las fuerzas que se sumen a la confluencia con vistas a las próximas elecciones andaluzas. Según el calendario aprobado, entre el 28 y el 2 de julio podrán inscribirse candidaturas individuales y por equipos; entre el 6 y el 16 de julio habrá campaña electoral; la votación tendrá lugar entre el 10 y el 16 de julio, y finalmente se conocerán los resultados del proceso el 16 de julio.

En todo caso, los andaluces necesitamos proyectos ilusionantes, que planifiquen estrategias de desarrollo económico y social, que dinamicen la economía productiva, y atiendan más y mejor la sanidad pública, la dependencia, la calidad en el trabajo. Los temas son recurrentes cada cuatro años, pero con estadísticas que sonrojarían a ciudadanos de Cataluña, Navarra, o Castilla La Mancha, no hay una alternativa aún clara al PSOE y al apoyo que recibiría de los podemitas. Por la izquierda radical impulsan más gastos para políticas sociales, por el centro unas políticas de reformas, y por la derecha aún se les espera. Nos merecemos mucho más y mejor. Aún quedan nueve meses. Hay esperanza.

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