Ineptitud patológica. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado - El Sol Digital
Ineptitud patológica. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

Ineptitud patológica. Justo Rodríguez Sánchez. Abogado

Hay diferentes figuras jurídicas en las que, por estar el trabajador o la trabajadora en situación de Incapacidad Temporal, conllevan ciertas garantías a fin de que el empresario no pueda extinguir el contrato de trabajo, sin embargo, hoy vamos a contemplar una situación en la que habiéndose encontrando el trabajador en baja por IT y que una vez causó alta, la empresa, procedió a extinguir el contrato por ineptitud sobrevenida. Para ello, el art. 52.a del E.T. contempla  una inhabilidad o carencia de facultades profesionales que tiene su origen en la persona del trabajador, bien por falta de preparación o de actualización de sus conocimientos, bien por deterioro o pérdida de sus recursos de trabajo, percepción, destreza, falta de capacidad de concentración, rapidez, etc., constituyendo así un concepto diferente al de invalidez permanente que permitiría la extinción del vínculo laboral ex artículo 49.e E.T., de forma que puede declararse procedente la resolución del contrato por esta causa aun cuando el trabajador no alcance ninguno de los grados de invalidez permanente prevenidos en la Ley General de la Seguridad Social

 En efecto, en el caso en cuestión, nuestro protagonista, prestó servicios por cuenta de la empresa  «EL CORTE INGLÉS- Hipercor-«, ocupando un puesto de Charcutero, dentro del Área de productos frescos, causando baja por IT durante doce meses por el  diagnostico  de  » Lumbago por estenosis L4-L5″ y que una vez incorporado a la actividad laboral fue sometido a reconocimiento médico profesional  por  el Servicio de Prevención y Vigilancia de  Salud de la Empresa,  procediéndose  a emitir un  documento en el que se reflejaban como limitaciones del trabajador: «Movimientos o posturas forzadas de flexión de columna lumbar de manera mantenida en el tiempo. Manipulación manual de cargas con esfuerzos de empuje o tracción y/o manipulación superior a 10 Kg. de manera mantenida en el tiempo”, “Deshuese de jamones, organización y distribución de la mercancía».

Ante tal valoración  médica, la  empresa entregó al trabajador una comunicación notificándole la extinción del contrato de trabajo, por causas objetivas (ineptitud sobrevenida),  poniendo a su disposición la indemnización correspondiente, procediendo el trabajador a demandar a la empresa por no estar de acuerdo con tal extinción, alegando no quedar  acreditada la ineptitud sobrevenida, pues no sólo consta que el INSS lo dio de alta sin valoración alguna de invalidez permanente, sino que, además, los servicios médicos de empresa lo declararon apto con limitaciones para parte de su trabajo, por lo que entiende que podría considerarse que el cuadro clínico que presenta resulta incompatible con el desempeño de las tareas que venía desarrollando como carnicero charcutero, pero que al  ostentar la categoría de «profesionales» dentro de la profesión de dependiente, el trabajador considera que en una empresa incardinada en el sector de grandes almacenes, como es el caso que nos ocupa, existe un amplio abanico de puestos de trabajo incardinados también dentro de la profesión de dependiente, dentro de la categoría de profesionales, en otras secciones y con otros requerimientos profesionales mucho más livianos que en la de carnicería.

No obstante lo anterior, el Equipo de Valoración e Incapacidades (EVI) tuvo al trabajador en IT 12 meses, y si bien es cierto que en dicha fecha lo da de alta para trabajar, no lo es menos que el propio trabajador recurrió contra la decisión del EVI. Es decir, el propio trabajador manifiesta que no está en condiciones de trabajar estando prestando sus servicios desde entonces con limitaciones importantes que se fueron acentuando hasta llegar a impedirle realizar las tareas fundamentales tanto de su puesto de trabajo como de otros. Por tanto, al ser la actividad de la empresa la de Grandes Almacenes y al ser la actividad principal de ésta  la venta al público,  significa que en cualquier momento podría ser necesario colocar y arrastrar mercancía, flexión de la columna lumbar, etc.

El criterio interpretativo llevado a cabo por nuestro Alto Tribunal en este tipo de situaciones es que la causa de ineptitud del trabajador  para poder seguir desarrollando las tareas propias de su puesto de trabajo, debe manifestarse como verdadera y no disimulada, general, de grado altamente significativo, referida plenamente al operario y no meramente circunstancial; y, finalmente, afectante de forma directa e inequívoca a las tareas propias de la prestación laboral contratada. En todo caso, y para que la extinción del contrato de trabajo se ajuste a lo así prevenido en el precepto legal en cuestión, se exigirá, que el trabajador efectivamente haya perdido, cualquiera que sea la causa, las condiciones de idoneidad mínimamente exigibles para el adecuado desempeño de las principales tareas de su puesto de trabajo. Causa de ineptitud referida al trabajador y no debida a los medios materiales o el medio de trabajo, permanente y no meramente circunstancial, y que afecte a las tareas propias de la prestación laboral contratada y no a la realización de trabajos distintos.

Conviene igualmente indicar que puede revelarse insuficiente el diagnóstico de la entidad aseguradora de tal manera que la declaración de no apto de un trabajador efectuada por un servicio de prevención como consecuencia de la revisión médica a la que puede ser sometido no es causa automática para que opere el art.52.a del Estatuto de los Trabajadores, si bien en la casuística que nos ocupa y una vez valorada la argumentación de los servicios de prevención y  el entorno laboral y de formación del trabajador, la interpretación llevada a cabo por el juzgador , llevó consigo que habían quedado agotadas todas las posibilidades de recolocación y de idoneidad acorde con las características personales y de formación del trabajador.

En resumen, en este caso el Tribunal Superior de Justicia en cuestión, consideró  que la ineptitud sobrevenida apreciada por la empresa en la persona de su operario, fue acorde a derecho, ya que el empresario acreditó que se habían perdido las condiciones de idoneidad mínimamente exigibles para el adecuado desempeño de las principales tareas que desarrollaba y que había intentado adaptar tal puesto de trabajo, con alternativa de recolocación  antes de proceder al despido.

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