Inundabilidad de la Junta de Andalucía: conocemos el problema, necesitamos la solución

Inundabilidad de la Junta de Andalucía: conocemos el problema, necesitamos la solución

Manuel Navarro. Arquitecto

Desde hace años el problema de la inundabilidad viene afectando a nuestra provincia, pero hasta ahora no le habíamos visto las orejas al lobo. Ya había malagueños que habían sufrido este problema hace mucho, no en silencio, pero desde luego sin apoyos.

Hay dos grandes ríos en la provincia que tienen problemas de inundabilidad, el río Vélez y el río Fuengirola. El primero se relaciona con las zonas de Vélez-Málaga en la que la zona de mayor influencia es el núcleo de Triana, Mezquitilla y Torre del Mar, afectados por las avenidas planteadas a 100 y 500 años, según el estudio de la Consejería de Medio Ambiente en el año 2005. Y ya la antigua Agencia Andaluza del Agua efectuó algunas actuaciones en el arroyo Romero que cruza el núcleo urbano de Vélez, pero la problemática sigue vigente en esta zona. Y el segundo afecta fundamentalmente al término municipal de Mijas, en el que todo el desarrollo industrial colindante al margen de dicho río se ve imposibilitado por dicha inundabilidad, desarrollo industrial hoy en día ejecutado desde hace más de veinte años y al que hay que darle una solución. Inundabilidad del río Fuengirola que también llego a afectar al desarrollo de la obtención del suelo para una zona escolar muy demandada en la zona, y al frustrado desarrollo del sector Hospital Fuengirola-Mijas, donde las condiciones para evitar la inundabilidad conllevaban una inversión importante, ahora ya en el olvido.

En Málaga capital también hay zonas que se ven afectadas por la potencialidad de arroyos, que en sus posibles inundaciones en periodos de retorno a 100 y 500 años afectarían a gran parte de la población, sobre todo las colindantes al litoral en la zona del Limonar y El Palo. El arroyo Toquero se está urbanizando en este momento, y conjuntamente con el arroyo Mayorazgo se unen en su tramo final en el arroyo La Caleta, que ya causó grandes estragos en el año 2006 llevándose por delante una docena de vehículos que estaban aparcados en su cauce y produce afección a todo el entorno inmediato, incluyendo el Parque San Antonio y la sede de la Subdelegación del Gobierno de España en Málaga. Por su parte, el arroyo Jaboneros, según la Junta de Andalucía, tiene posibilidades de desbordamiento en dos sectores, uno correspondiente a la calle Marcos Zapata, y el otro correspondiente a los bloques de Echeverría, ambas zonas inundables de este arroyo. Pero El Palo es atacado por dos flancos, ya que el arroyo Gálico hace inundables los sectores de playa Virginia y el del centro de salud.

Y ahora lo último que nos desvelan es la inundabilidad del río Guadalhorce, que afecta de forma directa al desarrollo urbanístico de municipios como Torremolinos, que está retrasando la aprobación del Plan General para adaptarse a esta nueva directriz; y a municipios como Alhaurín de la Torre, al que impide el desarrollo de la ciudad aeroportuaria tal y como la tienen concebida en este momento; y al municipio de Málaga, donde una decena de proyectos empresariales, comerciales, residenciales y de equipamiento del Plan General de Ordenación Urbana para las zonas de Campanillas, el Guadalhorce y San Julián ven frustradas sus posibilidades de desarrollo por la afección del crecimiento previsto en el periodo de retorno de 100 y 500 años.

Todo esto es un problema, que por supuesto se podría matizar y extender de manera interminable en cada río y arroyo que tiene nuestra provincia, destacando los problemas que tiene la comarca de Ronda con el río Guadiaro y el río Guadalcobacín, o Cártama, Estación de Cártama y Pizarra, que también se ven muy afectados en determinadas barriadas por estos crecimientos planteados del río Guadalhorce; o en Marbella, donde el ahora defenestrado Plan General consolidaba zonas de defensa para evitar las futuras inundaciones a 50, 100 y 500 años vista, pero sin dar respuesta a sectores como Coto Correa en el arroyo de La Víbora, o a la zona de La Pepina en la desembocadura del río Guadaiza.

Y es el momento de hablar de soluciones, porque el problema está perfectamente identificado por parte de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía. Y, evidentemente, esta solución, compleja como ninguna, es una cuestión de dinero. Es cierto que el urbanismo ha sido duro e invasivo, pero también ha sido permitido y consentido, tanto por la ciudadanía como por las Administraciones, y no es el único responsable, ni el único que debe de pagar. Los medios actuales para determinar estas zonas inundables eran absolutamente insospechados hace diez años, y hoy son una garantía. Pero esta solución, que pasa por actuaciones en los cauces para controlar estas posibles inundaciones donde sea necesario, tiene que venir de las manos públicas y privadas, y debe materializarse como inversión de la Junta de Andalucía en aquellos sectores consolidados de nuestras ciudades, donde vecinos de buena fe compraron sus viviendas o negocios, y ahora tienen un problema sobrevenido del que no tienen la culpa; y como inversión conjunta público/privada en las zonas de desarrollo, donde el beneficio del sector privado tiene que repercutir en este tipo de actuaciones.
Pero otra característica de estas actuaciones es que no pueden ser aisladas, es decir, tienen un sistema de ejecución y sobre todo una simultaneidad implícita que hace que cada actuación tenga que realizarse de forma única, independientemente de los sectores que pueda afectar y de quién tenga que aportar el dinero para realizarla. Así que esta solución tendrá que buscar fórmulas de financiación para ejecutar estas obras de control hidráulico y luego repartir las cargas entre los responsables. Y para empezar les sugiero el río Fuengirola, cuyo proyecto de encauzamiento esta publicado en la web del Ayuntamiento de Mijas desde hace cuatro años.

2 thoughts on “Inundabilidad de la Junta de Andalucía: conocemos el problema, necesitamos la solución”

Antonio

13 Enero , 2016

Hace ya años que comprendimos que las obras hidráulicas no son la solución, sino parte del problema. Vivimos en el siglo XXI y hemos de optar por opciones contemporáneas, y no propias del franquismo.

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Juan Goñi

5 Enero , 2016

Enhorabuena por tu artículo Manolo, Nos encontramos ante un problema con una vertiente técnica y otra de gestión. Parece claro que hay que conciliar intereses tan importantes como la seguridad de las personas, el medio ambiente, el desarrollo urbanístico y sus repercusiones económicas, y que al final las soluciones, como tu bien recalcas, pasan por obras de control hidráulico. El problema es que dichas obras son extremadamente caras, y su realización requiere de la coordinación de varias administraciones, y del aporte de todos los que van a beneficiarse de las mismas. Aquí no valen soluciones torticeras como las que nos imponen habitualmente a los privados las compañías suministradoras, esos monopolios que muchas veces, ignorando lo que marca la ley, y utilizando la máxima del entorpezco luego mando como su aliado, hacen que el que tenga la urgencia de un litro allí o un watio allá asuma todas las cargas de ampliación o renovación de la red pública. Aquí hay que hacer una evaluación técnica, seguida de otra económica, y realizar en función de ambas un reparto de cargas y beneficios a lo largo del tiempo, puesto que la magnitud del problema así lo requiere.

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