Jorge García López, especialista en el autor del Quijote

Jorge García López, especialista en el autor del Quijote

“Nunca sabes exactamente cuál es el posicionamiento de Cervantes”

Jorge García López es profesor de la Universidad de Gerona y ha estado hace unos días en Málaga para dar una conferencia sobre la vida de Miguel de Cervantes, tras la publicación de su libro Cervantes. La figura en el tapiz. Con él hemos conversado sobre aspectos poco conocidos del escritor más genial de la literatura española de todos los tiempos.

Vicente Almenara

-La documentación escrita que existe sobre Cervantes, las actas, ¿es la misma en los últimos años o habido nuevos descubrimientos?
-Sí, efectivamente, se han estudiado mucho las ramas laterales de la familia Cervantes y se han incorporado a los documentos que ya conociamos.
-¿Podremos encontrar más información?
-Posiblemente. Lo que pasa es que, en principio, la documentación ha crecido hacia las ramas laterales de la familia Cervantes no aportando datos, digamos, que sean espectaculares de lo que ya se conocía de Cervantes.
-¿Y la autoría de alguna obra que hoy es discutida podrá confirmarse?
-Sí, va a estar en esta situación. Muchas veces el hecho de que, por ejemplo, La tía fingida, se la considera una obra suya se basa más en cánones ideológicos que no estrictamente científicos o técnicos. Esta obra, por ejemplo, que apareció en el códice Porras de la Cámara, en principio debería haberse considerado ya descendiente de una obra de Cervantes. Pero debido al hecho de que es una obra de carácter prostibular y muy dura en el desarrollo del argumento pues simplemente se eliminó del canon “sagrado” de Cervantes. Pero, claro, eso actualmente no lo podemos saber.
bY el descubrimiento de los restos de Cervantes en Madrid, ¿añadirían algo sobre su vida? Porque hoy mediante el ADN, las piezas dentales, los huesos… podemos saber más circunstancias de su azarosa existencia.
– Hombre, si se encontraran realmente los restos de Cervantes, que no se han encontrado… Es decir, se sabe lo que ya se sabía. La búsqueda del esqueleto de Cervantes fue una operación de imagen más que otra cosa, imagen política. Si se encontraran realmente los restos y se hiciera un análisis, evidentemente a lo mejor saldría algo ¿no? Pero no se ha encontrado nada en realidad. Es lo que ya se sabía, que estaban allí con restos de diferentes personas.
– ¿Los huesos no estaban con los de otros familiares?
-Se han encontrado restos que se suponen que son de Cervantes junto con restos de varias personas. Eso no añade nada a lo que ya se sabía.
– ¿Por qué se han transmitido muchos tópicos?, ayer hablaba usted de eso en la conferencia. Esto es porque alguien empieza y después continúa vivo el tópico.
-Si, efectivamente. Por ejemplo, la pobreza de Cervantes es un invento de Gregorio Ballán. Eso está muy bien estudiado. Entonces los diferentes biógrafos lo van repitiendo. Sucede también que cuando nos encontramos que una obra de grandeza extraordinaria, como la de Cervantes con El Quijote, los estudiosos tienen como una especie de complejo de inferioridad al encontrarse una obra de ese carácter. Entonces se crea un desequilibrio. Un desequilibrio que nos gusta porque crea una simetría, o a veces una asimetría. Una persona pobre, porque al parecer escribía con dificultades, y resulta que escribe El Quijote, ¡caramba! Cosas así. Es decir, son o bien simetrías o disimetrías que nos causan placer, por así decirlo. Esto pasa con otros muchos escritores. Por ejemplo, de Maquiavelo se decía que no sabía leer latín, lo cual es absurdo para una persona que ha sido secretario de la Señoría.
-¿En el caso de Cervantes se pueden distinguir distintos momentos respecto a su gloria ante la opinión pública?, ¿ha sido un maldito alguna vez?, ¿hay un punto de inflexión a partir del cual se le acepta como figura señera de la literatura?
– Cervantes en vida y años después de su muerte era considerado una persona problemática como escritor. Primero, porque quizá no era un escritor tan brillante como un Góngora, un Lope o un Quevedo. Y después, porque su obra era de carácter cómico. A partir del siglo XVIII, sin embargo, finales del XVII ya, su obra va creciendo y se convierte en un “motore” de literatura occidental europea.
-La posición en vida de Cervantes era crítica ante el sistema de aquel entonces, ¿no?
-Bueno, su posición era compleja. No es que fuera una persona antisistema, como ahora se dice, pero su pensamiento era complejo respecto a las realidades de la sociedad española de la época. Da la impresión de que se anda con cuidado y, por ejemplo, cuando critica la caza de brujas lo hace porque ya sabe que las cazas de brujas son rechazadas por la Suprema de la Inquisición en 1611, cuando ya hay toda una polémica contra la quema de brujas en Logroño porque varias personas pasan por el patíbulo en el verano de 1610. Yo creo que era un conservador. Cervantes era una persona muy religiosa que aceptaba las convenciones más o menos de su tiempo pero tenía un pensamiento complejo respecto a la vida moral, porque es a eso a lo que llega su pensamiento porque las categorías morales se realizan en la vida cotidiana de una forma compleja, que hay que analizar, que no es evidente, unívoca, simple. Y eso es lo que lo hace interesante.
– Con independencia de que el personaje del El Quijote sea una creación suya, una creación literaria, ¿no es posible que en aquellos años en los que los libros de caballerías probablemente habían trastornado algo el pensamiento de algunas mentes, también hubiera orates o locos como hoy los tenemos y los ha habido en todas las épocas que pudieran estar influidos por la época, el ambiente, la presión cultural, etc… y también hubiera caballeros andantes?
-No. Lo que pasa es que se dice tradicionalmente que un antepasado de la familia de su mujer, o de unos vecinos de su mujer, había sido un gran lector de caballerías y había tenido una veleidad de este tipo. Pero la creación del personaje de Cervantes es exclusivamente cervantina.
– ¿Y la de Sancho también?, ¿o es más común Sancho y sí se pueden encontrar más Sanchos en la tierra?
-Eso es seguro. Más Sanchos que Quijotes hay.
– ¿Cervantes no los propone como modelos de nada, ni a Sancho ni a Quijote?
-No, yo creo que no. Son personajes cómicos que constituyen una crítica, en el caso de don Quijote de la cultura humanística.
– ¿Cervantes tenía una tertulia, amigos con los que departía a diario y que le gustaba frecuentar?
-Sí. Es lo que en la época se llaman las academias. En la época una academia no es como ahora, una institución establecida legalmente etc. sino que una academia es un grupo de amigos que les gusta la literatura, se reúnen para charlar, leer poemas, representar alguna obra de teatro. Cervantes normalmente, se supone, porque además hay documentación sobre esto, acudía a las academias de Sevilla o Madrid. Hay un momento en que Lope dice “el otro día me encontré con Cervantes y tenía unas lentes que estaban medio rotas que parecían huevos estrellados”.
– ¿Y Quevedo también?
-Sí, seguro. Es la costumbre de la época. Eran generalmente grupos de discusión, de tertulias literarias, muchas veces patrocinadas, por ejemplo, por un noble.
– ¿El hecho de su cautiverio le puede dar cierta amargura interior que traslada después como un descreimiento de una monarquía que ya estaba herida?
-Personalmente, creo que no
– ¿No le afecta?
-Es el tema de la libertad, la libertad personal, que aparece en sus personajes. Esto siempre se ha relacionado con el hecho de que, efectivamente, fue detenido durante unos años. Pero no le lleva a poner en duda la monarquía. No, porque él después vuelve, es recibido en la corte, creo que es aceptado en la Corte. Y recibe encargos muy delicados.
– ¿Eso se compensaba, el que hubiera estado prisionero?
-No necesariamente. Si podías le sacabas provecho por así decirlo y sino pues no. Él al final sí, pero no por haber estado cinco años en Argel. Creo que cuando vuelve de Italia trae una carta de don Juan de Austria pidiéndole a su hermano Felipe II que lo nombre Capitán de los Tercios. Él se siente oficial del Ejército, por así decirlo. Y cuando llega a la Corte, creo que no es mal recibido, porque recibe encargos delicados, y finalmente consigue un empleo legal que era lo que quería. Era una forma de conseguir una salida profesional después de haber estado unos años en los tercios. Algo muy típico de la época.
– Su centenario es paralelo al de Shakespeare, del que también hay grandes lagunas sobre su vida, ¿hay algún paralelismo más?, son personajes, uno de las Islas y otro de aquí, claro, con culturas distintas, pero…
-Bueno, como creadores de literatura, por supuesto. Shakespeare se dedica al teatro, Cervantes también o intenta hacerlo. En ese aspecto sí. Vivian universos culturales distintos, diferentes, paralelos en su momento. Parece ser que Shakespeare conoció algunas obras de Cervantes.

La Deriva

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