José María Sánchez-Laulhé Ollero, director del Centro Meteorológico de Málaga - El Sol Digital
José María Sánchez-Laulhé Ollero, director del Centro Meteorológico de MálagaJosé María Sánchez-Laulhé

José María Sánchez-Laulhé Ollero, director del Centro Meteorológico de Málaga

“No es que no llueva, es que hay mucha evaporación”

 

Sergio Rodríguez.- La predicción y estudio del clima, en ocasiones, es un misterio para buena parte de la población que solo conoce lo que se emite en los informativos de televisión. El director del Centro Meteorológico de Málaga, José María Sánchez-Laulhé Ollero, describe la actividad del Centro y sus observaciones sobre el futuro climático de la Tierra.

¿Cómo se desarrolla la actividad diaria en un centro meteorológico?

Aquí tenemos varias secciones. La más importante y llamativa es la de predicción, que funciona todo el año para toda Andalucía, Ceuta, Melilla y Murcia. Aparte de eso, mantenemos una red de colaboradores y estaciones automáticas en Andalucía oriental y Melilla a través de una serie de técnicos que están continuamente calibrando. Somos el único centro que controla dos radares, el de Almería y el de Málaga. Tenemos unas 75 estaciones automáticas y 200 colaboradores convencionales de estaciones pluviométricas y termo pluviométricas. Hacemos una labor de climatología que verifica, valora y corrige los datos que recibimos para, posteriormente, incluirlos en una base de datos y realizar estudios climáticos al respecto. Tenemos también gente trabajando en estudio y desarrollo, creando aplicaciones informáticas para el nivel nacional de predicción y vigilancia atmosférica. Hay una sección de usuarios, las peticiones que llegan aquí de juzgados se dan cuando los vientos superan los 75 kilómetros por hora, pues consultan si puede haber daños. Hay situaciones especiales, como un tornado, y hay que hacer estudios especiales.

¿Qué destaca del trabajo de Aemet?

Aemet, entre otras cosas, es quien tiene el monopolio de la meteorología estatal, pues tiene que velar por la protección de las personas y sus propiedades. Mantenemos representantes en Unesat para el mantenimiento de los satélites. Es cosa nuestra hacer ese aporte anual, que es de los más elevados de Europa. También trabajamos con otros países en otras organizaciones, como el Centro Europeo de Predicción, que también está financiado por España. La predicción se realiza aquí en equipo. No coinciden los centros meteorológicos en España con los sitios de predicción, ya que hay una labor funcional que no se circunscribe al ámbito de este centro, sino que es superior. Esto se realiza manteniendo una relación funcional con el centro nacional de Madrid. Es una colaboración entre todos los centros operativos en los que resulta fundamental los datos de observación, satélite, radar y modelos numéricos que son absorbidos por el predictor para ver qué modelo es el que va mejor para el tiempo en cuestión. A partir de ahí, se realiza una predicción y se dan los avisos meteorológicos pertinentes habituales y los especiales, como los de montaña o marítimos.

¿Cuál es la apuesta tecnológica del Centro hoy en día?

Hay una apuesta desde hace tiempo por la tecnología. En los años 90 hubo un plan de gran modernización de Aemet que nos llevó a plantar radares por todo el territorio, participación en los satélites, detección de rayos… En cuanto a predicción, el esfuerzo que se hace es normalmente europeo, pero también en España, en Madrid, tenemos nuestros propios modelos desarrollados. Hay estudios de correlaciones en programas de ordenador que modelizan la atmósfera, aunque no puedan tener la misma resolución. Se desarrollas correlaciones entre lo que ha ocurrido y se obtienen una serie de programas y relaciones que facilitan la labor del predictor, que necesita información y, posteriormente, se canaliza para aceptar o rechazar según la ‘sinfonía’ que aparezca en el radar.

¿Por qué, en ocasiones, no coinciden los datos de las incontables apps del tiempo existentes?

Esto cada vez ocurre con menos frecuencia. Pasa algunos días. Cuando el tiempo es bueno todo funciona bien, pues los modelos son principalmente de buen tiempo. El modelo informático tiene que alimentarse con datos y no tenemos datos de todos los sitios. Pequeñas perturbaciones pueden afectar mucho a las circulaciones atmosféricas. Lo que se hace ahora es utilizar modelos estadísticos y evolucionados para cada momento, así se tiene un abanico de posibilidades y más confianza. Primero, te da la calidad de la predicción y el predictor tiene que asomarse a la ventana, que sería el satélite o el radar. El predictor tiene que jugársela un poco, claro. Hay apps que tienen salidas automáticas, se fían de un modelo sin contrastar y punto. Nuestro aporte consulta datos, todos los modelos a su disposición y toma una decisión.

¿Qué nivel de preocupación existe por la falta de lluvias actual?

Ahora mismo, los datos no son distintos comparados con otros. La sequía siempre ha sido recurrente en el Mediterráneo, lo que pasa es que ahora tenemos la realidad del cambio climático. No es que no llueva, es que hay mucha evaporación. La precipitación se mantiene más o menos igual, pero la evaporación ha aumentado. Además, somos más gente consumiendo agua. Hay predicciones que auguran que, quizás a mediados de este siglo, las precipitaciones disminuyan. Hay que tener cuidado con los modelos climáticos, pues todavía existe la opción de intentar disminuir los efectos del cambio climático, que prevén esa subida de un grado y medio.

¿Están llegando tarde las medidas contra el cambio climático?

Yo no soy quien para estas noticias, pero parece ser que sí. La economía y otros factores intervienen, pero las medidas son inevitables.

¿Qué otras preocupaciones tiene respecto a la meteorología?

El clima siempre ha sufrido variaciones, eso es evidente. Otra cuestión es el cambio de fondo que hay ahora con el cambio climático. Yo he vivido muchos años y en España, por ejemplo, llovía más que ahora en los años 60, pero eso puede ser un ciclo natural. Las temperaturas están subiendo en el Mediterráneo a un ritmo superior a lo que es el cambio climático, que pueden ser variaciones naturales que no se pueden achacar al cambio climático, pero éste acabará marcando el paso si no cambiamos. Hace falta más conocimiento del clima en general. No hay tantos datos como debería haber. No es lo mismo predecir a dos semanas que el próximo decenio o a largo plazo. Si la gente no tiene confianza faltará cierta creencia, especialmente si ve que le van a tocar el bolsillo. Para mí, vamos retrasados en cuanto al conocimiento que se le debería dar a la sociedad, a pesar de que hay mucha gente en las universidades estudiando con trabajos muy notables en relación al clima. Es algo que ha evolucionado mucho respecto a cuando yo empecé. Ha habido una explosión de trabajos muy interesante en relación a la universidad, que es la que debe dedicarse a ello, pues nuestra función no es la de un instituto de investigación. En otros países, como Inglaterra o Estados Unidos, ese papel lo ha asumido la universidad y de hecho aquí lo ha hecho ya.

 

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