Justo Rodríguez Sánchez: “Los Juzgados de lo Social son los que mejor funcionan a escala judicial” - El Sol Digital
Justo Rodríguez Sánchez: “Los Juzgados de lo Social son los que mejor funcionan a escala judicial”

Justo Rodríguez Sánchez: “Los Juzgados de lo Social son los que mejor funcionan a escala judicial”

Justo Rodríguez, un abogado de Málaga en Etiopía

Vicente Almenara.- Justo Rodríguez, abogado especialista en el mundo laboral, acaba de publicar un libro centrado en los casos más sobresalientes que han pasado por su despacho. Los beneficios de la venta del texto irán a parar a una Fundación que acaba de conocer gracias a un viaje que ha realizado como voluntario a Etiopía. Esta es la historia de un profesional que ha tenido tiempo de acercarse a una realidad desconocida para la mayoría.

¿Cómo surge la idea del libro?

Con todos los temas que veo en el despacho me gusta reflexionar sobre una parte de ellos. Es a partir de aquí que hago una recopilación de los más importante. Son los que he querido destacar, teniendo siempre relación con lo que ha vivido el país, la situación de crisis en materia de empleo… En resumen, el libro es un filtro de todo lo que ha pasado por mi despacho y que he decidido utilizar profesionalmente para darlo a conocer tanto a la ciudadanía como a los compañeros.

¿Cuáles son los casos más abundantes que se recogen en esta colección?

He tratado de dividirlo en dos partes, una sobre Seguridad Social, la otra sobre Derecho del Trabajo.

¿Cómo accede un cliente, generalmente, a su despacho?

En Málaga, las empresas son las más interesadas, en este caso me van recomendando a otras empresas u otros clientes entre ellos. En realidad, todo es el boca a boca, en el mundo de la empresa es así en el momento en el que te ven interactuar en algún congreso o conferencia o te ven trabajar. A raíz de aquí, aunque haya de todo un poco, te ven actuar. El ‘quién es’, ‘cómo es’, ‘cómo te lo lleva’… Así es como empecé y he seguido relacionándome en el mundo de la empresa.

Una de las reivindicaciones de los sindicatos es abolir la reforma laboral, ¿la ves necesaria?

En el marco de las relaciones laborales y lo que está haciendo el Estado, se debería hacer muchísimo más. Pero dentro del paquete de medidas que se han impulsado considero que era lo más razonable para que pudiese proyectar el mundo económico en las empresas. Hay que darles un poquito de oxígeno, es más, creo que se lo han dado y que estamos saliendo de manera progresiva. Las empresas están comenzando de nuevo a tomar aire, y creo que es el momento para tratar de liberar la cuerda que han tenido los trabajadores. Sería el momento para abrir un paquete de medidas que pudiesen favorecer a los trabajadores. En el despacho se nota que vamos saliendo de la crisis de una manera progresiva e incluso se acercan empresarios emprendedores. Cuando se comienza a emprender no se puede recortar, no le puedes cortar el fuelle al arranque de esa empresa. Pero, reitero, que hay que comenzar a tomar medidas e iniciativas que competan a todas las partes implicadas.

En Málaga los juzgados de lo Social están muy atascados, ¿qué falla?

Considero que los Juzgados de lo Social son los que mejor funcionan a escala judicial. Hay otros tipos de juzgados que van mucho más lentos, y el dinamismo que tienen los procedimientos laborales por su carácter de inmediatez o el cumplimiento de plazos funcionan bastante bien en Málaga.

De los casos que recoge el libro, ¿hay alguno que especialmente le llamase la atención o fuese un caso singular?

Sí, fue el caso de una señora, el primer asunto que se podía considerar accidente no laboral. Fue una confusión en un mes de agosto en un hospital de Córdoba entre dos señoras, una de 70 años y una chica de 33 años, se llamaban igual, Rafaela Martínez con nombres y apellidos, y a cada una la trataron como la otra paciente, obteniendo un resultado terrible. A una le extirparon el hijo que esperaba y que tenía unas semanas y le extirparon los ovarios por error pensando que era la paciente con cáncer de útero. Naturalmente, el médico le dijo que tenía la buena noticia de que le habían extirpado todo, sin decirle nada del hijo que esperaba. Fue el primer asunto que se consiguió como accidente no laboral, además de los perjuicios que se le ocasionó a esta señora. Evidentemente, al final tuvieron que intervenir a la otra señora para extirparle el tumor, pero a la chica de 33 años le quitaron los ovarios y el hijo que esperaba confundiéndolo con un cáncer. El juzgado de lo social no quiso considerar el procedimiento como un accidente no laboral, sino como una enfermedad cuando, evidentemente, no era lo apropiado, cuando lo que le había ocurrido a la paciente era un accidente no laboral, porque el hecho accidental ha ocurrido en una camilla de un hospital de manera accidental, pero ese ‘accidente’ en materia quirúrgica lleva consigo que sea ‘no laboral’, pero no una enfermedad. Porque la causa de la causa es la causa del mal causado, esto quiere decir que si la causa de lo que lo provocó fue un error quirúrgico o de materia facultativa se considera un hecho no accidental, por tanto, no laboral. Finalmente, se le reconoció a está mujer un grado de invalidez sin tener carencia. Ese es uno de los más curiosos, después hay otros que también son especialmente sugerentes y forman parte de la obra, que, por su carácter de inmediatez, nada más con los títulos parecen interesantes.

¿Cuánto tiempo le ha llevado la gestación del libro?

Son casos prácticos, cada caso tiene sus características especiales. Para hacerlo más ameno, e incluso ampliar sentencias que pudiesen estar relacionadas con ese caso práctico y que genere interés también al profesional, he ampliado sentencias respecto a estos casos y añadido algunos comentarios. Comencé en septiembre pasado a preparar el filtro de ciertos casos y actualizar la jurisprudencia, quitar lo que no me gustaba y quedarme con los casos que más interesaban.

Me comentaba que los beneficios de este libro van a la Fundación Emalaikat, que ha estado en Etiopía…

Por circunstancias personales, hay veces que necesitamos sentir sensaciones diferentes a las que estamos acostumbrados, y le comenté a un amigo que quería viajar de voluntario para cambiar un poco el chip. Este amigo, farmacéutico, me comentó que junto al Colegio de Farmacéuticos colaboraba con la Fundación Santiago Apóstol en Kenia y Etiopía, pero en España corresponde a la Fundación Emalaikat. Me puso en contacto con la encargada de la misión en Etiopía y me dijo que iban voluntarios de Chile como maestros, médicos… y que podía ser el momento de unirme a ellos, así que me fui gracias a que meses antes me había puesto todas las vacunas necesarias por si ocurría esto, así que a finales de enero de este año me fui para allá. Planifiqué todos los asuntos del despacho para pasárselos a mis compañeros durante el mes que iba a estar ausente. La experiencia fue única. Te das cuenta de que hay personas que te extienden los brazos, que te miran con una profundidad y te requieren para que calmes sus necesidades, en este momento empiezas a valorar el agua, la comida… lo esencial. Ves lo que es la lepra o la malaria de cerca… cualquier tipo de enfermedad y su dureza. ¡Incluso ves cómo comparten hasta un plátano entre cuatro! En ese momento te das cuenta de lo miserables que somos. Estamos acostumbrados a vivir en una sociedad consumista y devoradora, nos peleamos por tener mucho más de lo que tenemos y con estas vivencias valoras realmente lo que es no tener nada, ves la muerte, la miseria y te cambia el chip cuando vuelves a España y consideras tomarte la vida con otra filosofía. Yo veo que es necesario que la gente tenga este tipo de experiencias, porque el temperamento es una máxima en psicología, esto no cambia. Lo que cambia es el carácter, que lo vas madurando conforme vas cumpliendo años y vas teniendo ciertas experiencias, por lo que a veces ese carácter hay que cambiarlo y esta experiencia es una de esas que te cambian.

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