La artesana Murex quiere llevar su triple malta fuera de España - El Sol Digital
La artesana Murex quiere llevar su triple malta fuera de España

La artesana Murex quiere llevar su triple malta fuera de España

JAG

Cervezas Murex es una firma artesana que ha sabido abrirse hueco en el complicado segmento de los productos gourmet. Su crecimiento ha sido vertiginoso y en apenas dos años se han convertido en la cerveza artesana de referencia en la provincia.
De un pequeño local en Torre del Mar (costa oriental de Málaga) saltaron en verano al Polígono La Pañoleta, donde han ocupado una nave industrial de 500 metros cuadrados con nuevo y mejor equipamiento. Esto les ha permitido alcanzar una producción anual de 90.000 litros, muy escasos si lo comparamos con los cientos de millones de litros de cualquier productora industrial. Este hándicap no les ha frenado en la búsqueda de un negocio tan innovador como sostenible. Han tenido la suerte y, también acierto, de que su primera elaboración, con jugo de caña de la vecina Motril, generara una gran polvareda mediática en las ferias de Alimentaria de Barcelona y el Salón Gourmet de Madrid. Esto les facilitó las cosas para sumergirse de lleno en el canal gourmet español. A día de hoy, esta rubia hecha con jugo de caña, viaja a Florida (EE.UU), Bélgica e Inglaterra. “La utilización de caña para la segunda fermentación alcohólica dio como resultado un producto único que no existía en el mundo”, declara el fundador y gerente de la firma, Antonio Montes. Era una manera singular de acercarse al paladar andaluz más acostumbrado a una Pilsen fresca y amable. Con el tiempo, han ido elevando su portolio hasta alcanzar las seis referencias. Murex Caña de Azúcar, Rubia, Ámbar, Doble Malta, Negra y Pasas Triple Malta, la última en llegar. También aquí ha dado un giro de tuerca a un producto sobre el que todo se sabía. La Triple Malta es cerveza de doble fermentación que permanece un mes en barrica de roble, que previamente ha contenido Pajarete. También se le añaden pasas. El resultado es una cerveza de sabor tostado y alta graduación y que ofrece un amargor muy peculiar.
En apenas dos años, han logrado aterrizar al área gourmet de El Corte Inglés en toda España, también la cadena Eroski y algunos hipermercados Carrefour, que está incorporando lineales con referencias artesanas.
Montes que es Licenciado en Química y también está vinculado al sector de la Construcción, elogia el apoyo de ‘Sabor Málaga’, una marca de calidad que auspicia la Diputación Provincial. “Nos ha ayudado a entrar en muchas citas –ferias, encuentros, presentaciones- donde por tu propia infraestructura no podías estar”.

Las microcervecerías, una industria en auge

En pocos años se ha producido una auténtica eclosión de este negocio gracias a dos factores. Por un lado, han desembarcado progresivamente marcas de importación. El consumidor ha descubierto que hay vida más allá de la Pilsen y la clásica Lager. En este sentido, destaca un nuevo grupo representado por las de trigo alemanas (Paulaner la más conocida), las stouts irlandesas (con Guinnes a la cabeza), las belgas (estilo Lambic) y un largo etcétera. Paulatinamente, se ha ido reeducando el gusto. De otro lado, la mejor disponibilidad de kits, maltas y lúpulos en tiendas especializadas o internet, han hecho que muchos aficionados traspasen la frontera de la fabricación casera. En este aspecto, Montes se muestra muy crítico por temor a que estalle una “burbuja”. “Fabricar buena cerveza es muy complicado”, recuerda, y “muchos ni siquiera poseen el título de Maestro Cervecero”. Si en 2010, había siete microcervecerías, ahora el número supera holgadamente las 50, y no para de subir. Las más representativas en Andalucía son Mammooth en Granada, Califa en Córdoba, Murex en Málaga, Taifa en Sevilla, Tierra de Frontera (Jaén), El Cabo o Alborán (Almería). Ya en el territorio nacional, las prestigiosas Cibeles (Madrid) y Sagra (Toledo).

¿Cuándo una producción pasa de ser artesana a industrial?

Normalmente durante el proceso de elaboración se carbonata en botella debido a la fermentación secundaria. En el caso de Murex, permanecen en botella al menos un mes. Esto, a nivel de fabricación, impone un límite de litros por cuestiones de tiempo. Además, “no gasificamos las botellas como sucede en las más comerciales”, indica. Tanto el embotellado como el etiquetado se realizan a mano. El empresario mantiene la creencia de que “la buena cerveza requiere su tiempo”. Utilizan materia prima muy escogida. El lúpulo es, sobre todo, inglés tipo ‘Fuggles’ mientras las maltas se importan de Bélgica.

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