La artista María Bueno crea un universo mágico para homenajear a Remedios Varo y Leonora Carrintong

La artista María Bueno crea un universo mágico para homenajear a Remedios Varo y Leonora Carrintong

Ángeles Ramos

Hasta hace unos días la Sala Frank Rebajes del Ateneo malagueño se había convertido en un Barco, gracias a la obra de María Bueno (Málaga, 1976), y aunque la exposición zarpó rumbo a Madrid, no quiero dejar escapar la oportunidad de hablarles del proyecto expositivo Posible escenografía para Remedios y Leonora, del que forma parte la muestra, y que deja patente la complejidad de la obra de esta artista.
Nacido de la admiración por las obras de Remedios Varo y Leonora Carrintong, dos de sus referentes artísticos, el proyecto es un homenaje a estas mujeres, muchas veces olvidadas, y a su papel dentro de la historia del Arte, de ahí que cree para ellas una escenografía en la que las tres dialogan sobre sus experiencias creativas y sus particulares visiones de la vida. Para esto se sirve de los personajes de la obra de teatro El Santo Cuerpo Grasoso (1947), escrita por ambas como un “cadáver exquisito” y nunca representada, creando a Melissandra y Chepita, alter ego de Remedios y Leonora. Dos criaturas que deciden partir en un barco que navega por unas aguas desconocidas, que las llevará a vivir aventuras, a experimentar sensaciones, a emocionarse, a ser valientes ante las adversidades. En definitiva, es el tránsito para alcanzar la sabiduría que sólo nos da el paso del tiempo y lo vivido.
Al igual que la obra de teatro, Posible escenografía para Remedios y Leonora se divide en tres actos, o mejor dicho en tres exposiciones: La Primera Parte, Danza en el Barco rumbo a Chepitaland y Encuentro en la Cripta.
La travesía comenzó en Alcobendas, en el Centro Cultural Anabel Segura, el 4 de marzo, atracando en Málaga el 20 de noviembre, y llegando a su fin de trayecto en la Galería Rafael Hernando de Madrid a principios de diciembre, y que se puede visitar hasta el próximo 16 de enero.

Licenciada en Bella Artes por la Universidad de La Laguna (Canarias), María Bueno es una artista atípica, que se sale de los cánones establecidos. Con trazos imperfectos, primitivos, crea un imaginario colorido, mágico y surrealista, donde lo espiritual y lo material se confunden. Ese aspecto primigenio, es una constante en toda su carrera, reforzando su firme convencimiento de concebir la Artesanía como Arte. Pero no nos dejemos engañar por las apariencias infantiles de sus dibujos, tras ese lenguaje naif hay mucho más, tal y como afirma, Noemí Méndez, la Comisaria de Danza en El Barco Rumbo a Chepitaland, “En la obra de María no hay nada casual. Cuando crea entra en un trance creativo, convirtiéndose en la transmisora de algo que no entiende. No siendo consciente de lo que crea tiene la capacidad de tocarnos en lo más profundo”.

Su visión del mundo es sensible y femenina. Ella es madre, hija y nieta, como ya demostró en su exposición. Algo así como un ajuar. Quizás este fuese el motivo por el que el Área de Igualdad de Oportunidades de la Mujer de Málaga, en 2010, le hizo el encargo de “Ruta de Murales”, consistente en la creación de 10 murales en distintos barrios deprimidos de la ciudad. María no sólo demostró que podía embellecer una zona de la ciudad con sus pinturas, si no que su discurso podía calar en la población que allí habitaba haciéndolos partícipes del proceso creativo. Este diálogo entre los vecinos y la artista se volvería a producir en los Encuentros de Genalguacil de 2014, en los que plasmó en las paredes del pueblo las recetas típicas que las mujeres cocinan habitualmente en sus casas.
La obra de María Bueno nos invita a soñar, a creer en otros mundos, a mirar al pasado para no olvidarnos de quienes somos y de dónde venimos. Si tienen la oportunidad de acercarse a su obra, no lo duden y déjense cautivar por esta artista incansable y valiente, a la que no le interesan las etiquetas.

La Deriva

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