La ciudad del Futuro (I)

La ciudad del Futuro (I)

Manuel Navarro. Arquitecto

Después de poder comprobar que 2001 Una odisea en el espacio fue firmemente una buena película, o que la fecha de Regreso al futuro marcaba un momento cercano pero desarrollable en la trama del film, es necesario plantearnos verdaderos objetivos para poder alcanzar metas reales de cara al futuro de nuestras ciudades.

Para obtener fondos europeos, nuestras más importantes ciudades malagueñas se han lanzado a determinar proyectos que definen estrategias para establecer las bases de nuestro Horizonte 2020, planes que engloban actuaciones directas financiables y otras actuaciones dependientes también del guión de otra buena película. Esperemos que se cumplan los objetivos, que se financien las obras, y que se mejores las ciudades. Pero ése no era el objetivo de Europa.

Encontramos objetivos a más largo plazo, como Paris 2050, que con mis futuros 85 años podré ver resuelto, seguro que sin acordarme de lo que ponía verdaderamente en el proyecto, o a lo mejor prefiero no querer acordarme, porque llenar una ciudad de vegetación por todas partes, crear macropuentes extravagantes con muchas palmeritas, o sobreponer a los edificios históricos exultantes estructuras de acero, cristal, y más plantitas verdes no es serio. Pero siguen vendiéndonos Paris Smart City 2050, por supuesto al que lo quiera comprar.

Nueva York no se queda atrás, con el modelo de calle 42 o 42d greenway para los más entendidos o snobs. Y volvemos a crear planes con photoshop para querer impresionar a la galería, donde unos paraguas invertidos van a recoger agua para el abastecimiento de millones de personas, o un tranvía va a circular por esta mítica calle, nuevamente por raíles, pero llenos de hierba verde, muy verde. Otra propuesta ridícula y fantasma que nos lleva a pensar si realmente estos planes sirven para algo más que no sea el autobombo de los que lo hacen, y llenar páginas con fotos coloridas de los que los publican.

Por ello el Proyecto Europeo Horizonte 2020 propone como requisito la participación ciudadana dentro del proceso de desarrollo y constitución del Plan Estratégico de las ciudades. Pero esto no se puede entender como tres reuniones con levantamiento de actas para rellenar los expedientes. El proceso participativo para el desarrollo de las ciudades conlleva primero a entender de dónde venimos, cuál es nuestro origen y nuestras necesidades, tanto las actuales como aquellas que tuvimos y dejamos por no contar con los elementos necesarios para poder llevarlas a cabo. Y a partir de este análisis, hacer planteamientos de hacia dónde queremos llegar, y no necesariamente hacia donde queremos que nos lleven, sean los que nos gobiernan, o sean las propias circunstancias, sino que sean los objetivos comunes de la sociedad. Y es ahí, en ese proceso de análisis, donde reside la participación ciudadana en el proceso estratégico de desarrollo que nos puede llevar a un Horizonte 2020 real, preciso, necesario y con el suficiente respaldo ciudadano.

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