La conquista del otro Oeste. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho y Sociedad. Abogado - El Sol Digital
La conquista del otro Oeste. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho y Sociedad. Abogado

La conquista del otro Oeste. Carlos Ramírez Sánchez-Maroto. Doctor en Derecho y Sociedad. Abogado

Los grandes territorios descubiertos, explorados y colonizados por los hispanos en forma vertical en América del Norte, fueron desde la península de El Labrador, situada al nordeste de Canadá (Fernández Labrador, 1495), bajando por toda la costa oriental hasta La Florida (Juan Ponce de León, 1513) y desde Alaska (Juan Pérez, 1774; Bruno de Ezeta, 1775; Ignacio Arteaga, 1779), bajando por la costa occidental, hasta San Diego (antiguo San Miguel, 1542). Y, en forma horizontal, desde San Agustín (1565), en la Florida, hasta el actual San Diego (1602), en California.

El Oeste de Estados Unidos —también conocido como far west—, comprende  4.852.000 kilómetros cuadrados, una región de los estados occidentales. El Oeste comprende mayormente zonas semi-áridas, mesetas, algunas llanuras y montañas boscosas, que incluye 13 estados: Alaska, Arizona, California, Colorado, Hawái, Idaho, Montana, Nevada, Nuevo México, Oregon, Utah, Washington y Wyoming.

Utah, toma su nombre de la pronunciación española de la palabra apache yudah, «alto», que en castellano se decía «yuta», nombre con que los españoles denominaron a los indígenas ute, hablantes del idioma shoshoni que habitaban en el actual valle del lago Utah.

Montana, deriva de la palabra castellana montaña y fue propuesto como nombre del estado en 1864. Nevada, deriva de la cercana Sierra Nevada, que fue bautizada así en honor a la sierra granadina homónima. Texas, de la palabra en lengua Caddo, «taysha», derivaba la pronunciación castellana «tejas», de la cual procede el actual nombre de Texas.

Pero hubo “otro Oeste”, en el siglo XIX, años de grandes expansiones territoriales.

En 1742 los rusos ya habían conquistado Siberia y cruzaron el Estrecho de Bering, dando inicio así a la exploración de Alaska. Rusia se había expandido más de varios millones de kilómetros cuadrados, en total 13 millones de kilómetros cuadrados.

Mientras que las potencias europeas occidentales estaban en el auge de su expansión comercial marítima tanto en el Atlántico como en el Índico, Rusia llevaba a cabo su expansión territorial al suroeste, sureste y al este.

Entre 1864 y 1868 se trasladaron al sur de Kirguistán, capturaron las ciudades de Taskent y Samarcanda y dominaron los kanatos de Kokand y Bujará. En 1885, la expansión hacia Afganistán, que fue bloqueada por los británicos. En 1893-1895 ocuparon el alto Pamir en el sureste, lindando con la India británica.

Usando fronteras modernas, el área de conquista rusa era de 4. 003 400 kilómetros cuadrados, aproximadamente la mitad del tamaño de los Estados Unidos sin Alaska. Cuando llegaron los rusos, los estados organizados eran el kanato de Jiva en el delta del Amu Daria al sur del mar de Aral, el kanato de Bujará a lo largo del Amu Daria y del Zeravshan y el kanato de Kokand  en el valle de Ferganá. Bujará tenía fronteras con los otros dos y los tres estaban rodeados de nómadas.

En 1838 Persia sitió a Herat (actual Afganistán), con agentes británicos y rusos apoyando a ambos bandos. Durante la Primera guerra anglo-afgana (1839-1842), el ejército británico invadió Afganistán, fue expulsado en 1841 y lo retomó en 1842 y se retiró; lo reinvadió en 1878 en la segunda guerra anglo-afgana y nuevamente se retiró.

En 1851, Rusia y China firmaron el Tratado de Kulja para regular el comercio en lo que se estaba convirtiendo en una nueva frontera. En 1864 firmaron el Tratado de Tarbagatai, que estableció aproximadamente la actual frontera chino-kazaja.

Los británicos tomaron el Punjab indio en 1849, llegando así al río Indo y consiguiendo una frontera con Afganistán. La guerra de Crimea entre Rusia e Inglaterra y Francia ocurrió en 1853-1856, y a continuación la guerra anglo-persa de 1856-1857. La captura rusa de Taskent (1865) y Samarcanda (1868) no produjo respuesta británica.

En el lado chino de las montañas, una línea de pasos que correspondía a la carretera del Karakórum proporcionaba una ruta comercial y de peregrinos desde la cuenca de Tarim hasta la India.

Rusia tenía ahora un área aproximadamente triangular limitada por las montañas orientales. El siguiente paso fue convertir este triángulo en un rectángulo moviéndose hacia el este a través del Mar Caspio desde el Cáucaso.

En el siglo I AC. se produjo el encuentro de las dos civilizaciones que hasta ese momento dominaban el mundo. La civilización china y el mundo helénico se encontraron en esa época en lo que es el actual Uzbekistán. A través de cordilleras, desiertos y estepas, no sólo transportaban seda hacia Europa, sino también jade, lapislázuli, lacas, pieles, especias y porcelana. Con ellos la pólvora, la brújula, el dominó y el papel. En sentido inverso, regresaban con oro, plata, ámbar, marfil, alfombras, perfumes y vidrio.

El ferrocarril Trans-Caspio llegó a Serdar o Kazyl Arbat en el extremo noroeste de Kopet Dagh a mediados de septiembre de 1881. En 1893, la Línea Durand estableció el Corredor de Wakhan entre los Pamir rusos y la India británica. ​

En todas estas estrategias huno un “gran juego”, el que se refiere a los intentos británicos de bloquear la expansión de Rusia hacia el sureste, hacia la India.

Aunque se habló mucho de una posible invasión rusa de la India y varios agentes y aventureros británicos penetraron en Asia central, los británicos no hicieron nada serio para impedir la conquista rusa de Turquestán. Cada vez que los agentes rusos se acercaban a Afganistán reaccionaban con mucha fuerza, viendo a Afganistán como un estado de amortiguación necesario para la defensa de la India.

A finales del siglo XIX, el imperio comprendía 22.800.000 kilómetros cuadrados. De acuerdo al censo de 1897, su población alcanzaba las 125.640.000 personas, habitando la mayoría (93,44 millones) en Europa. Más de cien diferentes grupos étnicos convivían en el imperio (la etnia rusa componía el 44 por ciento de la población).

El Imperio ruso estaba gobernado por una monarquía hereditaria liderada por un rey autocrático (zar) desde la dinastía Románov. La religión oficial del imperio era el cristianismo ortodoxo, controlado por el monarca a través del Santísimo Sínodo Gobernante. Sus habitantes estaban divididos en estratos (clases) tales como dvoryanstvo («nobleza»), el clero, los comerciantes, los cosacos y los campesinos. Los nativos de Siberia y Asia Central fueron oficialmente registrados en el estrato inorodtsy («extranjeros»).

La agricultura, con la tecnología menos desarrollada, se mantuvo en las manos de las antiguas familias de siervos y granjeros, que juntos componían cuatro quintos de la población rural.

En 1861 proclamó la emancipación de casi 20 millones de siervos. La antigua servidumbre se mantuvo en las aldeas, pero requirieron pagos del gobierno casi por cincuenta años. El gobierno compensó a los terratenientes emitiendo financiación.

Una de las principales razones de la emancipación de los siervos debía facilitar la transición al ejército de reserva, moderno y más operativo, instituyendo recaudaciones y la movilización territorial en épocas de necesidad. Antes de la emancipación, los siervos no podrían recibir el entrenamiento militar y después volver a sus dueños. La inercia burocrática, sin embargo, obstruyó reformas de los militares hasta la Guerra Franco-Prusiana (18701871).

El esfuerzo japonés por ocupar Corea condujo a la primera guerra chino-japonesa. La derrota china por parte del Japón condujo al Tratado de Shimonoseki (17 de abril de 1895), por el cual China renunciaba a sus reclamaciones sobre Corea, cediendo además Taiwán y Manchuria.

Tras la revuelta de los boxers chinos de 1898, soldados rusos ocupaban Manchuria y el norte de Corea, amenazando la influencia japonesa. Inglaterra, buscó la neutralización de las pretensiones rusas. En 1902, Inglaterra firmó una alianza con Japón, y entre las cláusulas de dicho tratado figuraba la construcción de unidades navales para Japón que se puso de inmediato en marcha, así como la aceleración en la entrega de las unidades ya encargadas

El descontento popular en Rusia, seguido de la derrota con Japón  llevó a la Revolución de 1905, punta de lanza de la revolución de octubre de 1917.

La guerra ruso-japonesa de 1905 terminó gracias a la mediación de los EE. UU. El descontento japonés ante la ausencia de más adquisiciones territoriales rusas constituyó la semilla para el futuro conflicto con el país norteamericano.

La derrota de Rusia fue recibida con conmoción en Occidente. Esta guerra fue llamada el «fin del mito del Hombre Blanco«. Frente al racismo lacerante de la época, por primera vez, una nación «blanca» era vencida por otra raza, considerada inferior. La industria, las mejores armas y las innovadoras estrategias militares se fueron globalizando. El camino a la I Guerra Mundial estaba cercano.

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