La Constitución se tiñe de rojo para remover conciencias - El Sol Digital
La Constitución se tiñe de rojo para  remover conciencias

La Constitución se tiñe de rojo para remover conciencias

JAG
El acto reivindicativo impulsado por Amnistía Internacional congregó el viernes 12 en la Plaza de la Constitución a cientos de malagueños que se sumaron inmediatamente a tan singular iniciativa.

 

La Plaza de la Constitución nunca ha vivido una experiencia artística tan intensa ni con una impronta tan reivindicativa como la que tuvo lugar el pasado viernes. Aterrizaba la iniciativa ‘Zapatos Rojos’ que buscaba poner el foco sobre el problema de la violencia de género en el entorno doméstico. Cientos de zapatos teñidos de rojo se desplegaron a lo largo y ancho de este espacio emblemático para remover conciencias. La idea surgió en 2009 gracias a la artista mexicana Elina Chauvet que buscaba denunciar fuera de su país los crímenes que sacuden Ciudad Juárez. Un elevado número de desapariciones y feminicidios que colocan a la localidad mexicana en la cúspide de la barbarie. La coordinadora del proyecto, Alba Carrasco, y activista del colectivo impulsor, Amnistía Internacional, nos cuenta que “la artista se da cuenta de que es un tema que también afecta a mujeres de todo el planeta y decide replicar el modelo para trasladarlo a otras ciudades del mundo”. De este modo, su proyecto artístico inicial se replica en otras ciudades europeas y aterriza en esta ocasión en la ciudad de Málaga tras haber pa-sado por Lecce y Turín (Italia), Sinaí (Egipto), Manchester (Reino Unido) y, dentro de España, Chiclana (Cádiz), que se hizo en noviembre, y Bilbao.

 

“El zapato representa a la mujer víctima de la violencia de género y al feminicidio. El rojo hace referencia a la violencia porque es un color muy emblemático que nos retrotrae rápidamente al derramamiento de sangre”, detalla Carrasco. La artista mexicana vio en el calzado “un símbolo testimonial” porque tras una muerte violenta y el ocultamiento del cadáver, lo primero que hallaban los investigadores “eran zapatos salpi-cados de sangre”. En su opinión, “es un símbolo muy potente”.
Tenían como objetivo reunir 300 pares pero han logrado llegar a 739 gracias a la colaboración ciudadana y a la de varios colegios de la provincia como el de El Palo, el Colegio Pedro Salinas, otro centro de Alhaurín de la Torre, y también la Universidad de Málaga.

 

“En realidad”, dice, “es un número nada casual porque desde que se puso en marcha la Ley Integral Contra la Violencia de Género en 2004 hasta hoy se han registrado 700 muertes de mujeres en España”.

 
La iniciativa surge cuando Carrasco traba amistad con Chauvet y entiende la conveniencia de traerlo a Málaga. “Nunca se había hecho algo tan grande que combinara denuncia y arte. Lo que se había desarrollado eran manifestaciones convencionales”. “¿Quién no repara en algo tan sencillo pero tan simbólico como un zapato?”, se pregunta. La activista se lo plantea a Amnistía Internacional que rápidamente da luz verde al proyecto que lo gestiona y coordina. Realiza un trabajo en red para que se sumen otros colectivos ciudadanos como Plataforma de Violencia 0, Mujeres en Zona de Conflicto, Aspa, María Violeta, y algunos más. Además, encuentran buena receptividad por parte del Ayuntamiento que les cede finalmente la Constitución.

 

“Esperamos que le impacte a la gente. Que recorran la plaza y les provoque. Que se les despierte algo”, nos contaba durante los momentos previos a la cita. De momento, su objetivo parecía cumplirse y muchos ciudadanos bastante curiosos por tan singular perfomance se preguntaban el porqué, ¿qué simboliza estos zapatos?. En opinión de la activista, “la gente de la calle está actualmente bombardeada por una excesiva catarata de noticias sobre violencia” y también “sobre las víctimas de la violencia de género”. Critica el efecto devastador de “la saturación informativa”. A su juicio, provoca que “cada nueva muerta no les diga ya nada” y “no se conmuevan de la misma forma”.

 

“Hoy al pasar por aquí, se paran y preguntan. El hecho de hacerlo inicia algo en ellos”, concluye.

 

El acto
El acto se inició y una hora más tarde se leyó un manifiesto que abrieron los representantes de Amnistía Internacional Málaga y en el que intervinieron también el resto de colectivos implicados. Seguidamente, se leyeron emotivos poemas en los que se recordaron a las mujeres asesinadas en nuestro país y otras zonas del planeta.

 

El evento reivindicativo culminó con un taconeo multitudinario que tenía como objetivo azuzar la sensibilidad de los participantes y transmitirles el sufrimiento diario que padecen las víctimas de violencia doméstica.
Cientos de ciudadanos pusieron un mensaje en el interior de los 700 pares de zapatos repartidos a lo largo y ancho de la Plaza de la Constitución.

 

Elina Chauvet, la impulsora
La impulsora de esta ‘perfomance’ pública es la artista mexicana Elina Chauvet. Sensibilizada por el horror que vivía Ciudad Juárez y para llamar la atención sobre los centenares de desapariciones, vio en los zapatos rojos, el icono de este drama. Era habitual que durante las investigaciones las primeras pistas fueran zapatos, a veces salpicados, de sangre. Entonces lo vio claro: el rojo simbolizaba no sólo la sangre sino la violencia ejercida por asesinos anónimos. De esta manera, nace en 2009 un proyecto itinerante que saltó de México al otro lado del Atlántico propagándose como la pólvora por las principales capitales europeas.
Chauvet nace en 1959. Toda su formación es el propio talento que posteriormente ha ido puliendo gracias a cursos y talleres en todas las disciplinas plásticas. Ha tenido entre sus maestros a Luis Nishisawa, Alberto Castro Leñero, Livia Stain, Marianna DelleKamp, Inez Storer, Kerry Vander Meer, Ernesto Mallard, Jane McDonald, o Luis Felipe Ortega, entre otros.
Como resulta difícil calcular el número de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez y, lo que es peor, las desaparecidas, las exposiciones ‘Zapatos Rojos’ no tienen un número definido porque es imposible cuantificar tan profundo drama.
Si nos trasladamos a España, el número de muertes asociadas a la violencia de género durante 2014 ascendió a 54 personas y en lo que va de año ya son 14.

 

Las denuncias por violencia de género crecen un 5,2 por cien hasta marzo.

Según datos del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, las denuncias por maltrato durante el primer trimestre del año aumentaron un 5,2 por ciento hasta las 6.877 respecto al año anterior. De este volumen, alrededor de un diez por ciento de las víctimas se negaron a continuar el proceso judicial. El miedo o la falta de confianza en las Administraciones provocan que sólo 457 de estas imputaciones sean llevadas directamente por la denunciante al juzgado. El grueso, unas 4.574 corresponden a denuncias ante la policía y 761 se producen por la intervención de las fuerzas de seguridad del Estado. El resto, unas 74 son denuncias de los familiares más próximos.

 

Los juzgados especializados en violencia de género supervisaron entre enero y marzo de este año 1.931 órdenes de protección que hicieron efectivas en un 58 por ciento de los casos.

La Deriva

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