La corrupción y el blanqueo de capitales

La corrupción y el blanqueo de capitales

(Viene de primera pág.)

Hacienda cifra en 7.500 millones de euros el dinero procedente del blanqueo del narcotráfico Según cifras de 2006, España es el país que más cocaína interviene en Europa, con 46,6 toneladas anuales. Otra de las minas negras es la evasión de impuestos. En el año 2004, el entonces secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, cifró en 4.000 millones el dinero negro procedente de las facturas sin IVA. También la prostitución o la trata de blancas generan toneladas de dinero.

 

Solo en 2010 se produjeron 3.171 casos en nuestro país, en 2011 fueron 2.975 y, en 2012, 3.058, según el Sepblac (Comisión de prevención del blanqueo de capitales). Desde el año 2010, y por imperativo europeo, se extendió el concepto de este delito en España, por considerarlo hasta el momento “poco culposo”. Hoy en día se considera autor de blanqueo de capitales a toda aquella persona que sabiendo —o teniendo la posibilidad de saber— que un dinero tiene origen en una actividad ilegal lo introduce en el sistema. El gran secreto es la segunda fase del delito de blanqueo, lograr que el rastro del dinero se pierda, que se diluya lentamente en el mercado, sin que el mercado lo note, y las fórmulas para devolver el dinero al mercado son infinitas y muy imaginativas, como los negocios de restauración, al ser un lugar donde es casi imposible controlar cuanto capital entra y cuanto sale, basta con multiplicar el número de consumiciones de una noche para introducir el dinero en el curso legal, y otro método habitual son las inversiones inmobiliarias y la “banca por corresponsal”, donde a través de una sucesión de transferencias bancarias concatenadas, se pierde de vista el verdadero origen del dinero. La travesía en un país remoto, con secreto bancario, y una tenue normativa fiscal, es el paso siguiente y de ahí directa la ganancia al bolsillo de su dueño.

 

Durante el año 2012, la Guardia Civil detuvo a 1.023 personas relacionadas con operaciones de blanqueo de capitales. La valoración de los efectos intervenidos ascendió a 359 millones de euros (4.700.000 euros en divisas, 433 productos financieros bloqueados con un valor de 10.400.000 euros, 51 empresas bloqueadas, 517 bienes inmuebles con un valor de 332.600.000 euros y 1.744 vehículos con un valor de 11.300.000 euros). Asimismo, durante el primer semestre del 2013, han sido detenidas 575 personas en 30 operaciones desarrolladas.

Se estima por Hacienda que solo en los bancos de Suiza puede haber más de 50.000 millones de euros, de ciudadanos y empresas “honorables” españolas, con lo que eso perjudica al erario público y la imagen de impunidad ante la opinión pública.

Los efectos de la corrupción, y los tipos delictivos que se integran en la misma, provocan el desvío de fondos públicos y son un ataque a las instituciones y al sistema democrático, provocando distorsiones en los mercados, frenando el desarrollo de los países, y generando un clima de desconfianza exponencial sobre las personas que desempeñan funciones públicas y sobre el propio sistema y su equidad, y la colectividad ciudadana.
Actualmente, el gobierno centra sus actuaciones en la estrategia de medidas de prevención, a través de la represión y el desarrollo de previsión de escenarios futuros, pero con resultados insuficientes.

La sociedad española demanda más medidas efectivas que reduzcan la impunidad, o la sensación de ésta al mínimo, y en ese sentido el gobierno de la nación debería adoptar más y mejores medidas concretas, con el acuerdo de todas las entidades financieras, grandes constructoras, los registros y notarías, para prevenir y facilitar la represión y una adecuada planificación de estrategias de previsión de escenarios futuros.

Además, dada la alarma social que genera, quizás deberían aumentarse las penas a las personas que sean condenadas por sentencia de blanqueo de capitales, la obligatoriedad real de la devolución de lo ilícito, y en función de la gravedad del delito condenado se imposibilite el indulto, al ser un delito con alarma y estigma social.

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