La crisis económica provocó una reducción del 27 por ciento de la contaminación en Málaga

La crisis económica provocó una reducción del 27 por ciento de la contaminación en Málaga

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La crisis económica provocó una reducción de la contaminación en la capital malagueña entre los años 2007 y 2014, según reveló a El Sol Digital, el director del Observatorio del Medio Ambiente Urbano (OMAU), Pedro Marín Cots.
El director del OMAU, dependiente del Ayuntamiento de Málaga, destacó que durante los años fuertes de la crisis hubo una importante reducción de la movilidad de vehículos, provocando esa reducción de la contaminación, aunque reconoció que Málaga no es una ciudad contaminante, ya que los límites se habían sobrepasado en escasas ocasiones.
No obstante, advirtió que en los meses que llevamos de 2015 se ha producido un aumento de los índices de contaminación en la capital malagueña.
Hasta estos momentos la contaminación de Málaga se medía a través de tres observatorios fijos que la Junta de Andalucía tiene en Carranque, El Atabal y Campanillas, y recientemente han puesto otro en la Avenida Juan XXIII.
Sin embargo, gracias a los fondos del programa Cívitas de la Unión Europea, el OMAU, en colaboración con la empresa privada han creado un proyecto piloto que mide la contaminación de Málaga a través de sensores instalados en los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT)
Se trata de un sistema en un dispositivo móvil que se instala en el techo de los vehículos y que recoge los tres parámetros seleccionados: monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y ozono.
El director del OMAU, Pedro Marín Cots, manifestó que este sistema mejora los actuales dispositivos fijos con los que se mide la contaminación atmosférica del ozono (O3), dióxido de Nitrógeno (NO2) y monóxido de carbono (CO), por su carácter móvil, que le capacita para obtener un mayor volumen de información, y por la baja inversión que necesita la instalación sobre un autobús.
En la actualidad, se encuentran instalados dos sensores en autobuses de las líneas Circular 1 y 11, cuyos datos permiten obtener un mapa georreferenciado de la calidad del aire de todas las zonas de la ciudad que son recorridas por estas dos líneas.
Uno de los ingenieros del proyecto, Rafael Cornejo, explicó que mientras los autobuses realizan su ruta, los dispositivos recogen las muestras y las analiza en poco tiempo, y a continuación las envía para su análisis mediante la red wifi.
Cornejo dijo que “el objetivo de este proyecto es hacer un mapa de la contaminación del aire de Málaga lo más real posible, ya que hasta ahora se hacía desde casetas fijas, alguna situadas en sitios de no mucho tráfico”
El proyecto se complementará en los próximos meses con la instalación de 15 nuevos sensores, tanto en líneas de autobús como sensores fijos que pueden medir además partículas en Suspensión PM 10 y PM 2,5, así como niveles de ruido.
La utilidad de una sólida malla de sensores móviles y fijos es posibilitar políticas ambientales en tiempo real, lo que puede suponer la toma inmediata de decisiones en áreas de la ciudad donde sea preciso restringir, por ejemplo, el tráfico, señaló.
La calidad de vida y de la salud están estrechamente relacionadas con las políticas ambientales, uno de los objetivos prioritarios de la nueva Agenda Urbana que se publicó en la web del OMAU hace poco tiempo. El proyecto es fruto de la colaboración del OMAU con EDF Ingeniería y Ferrándiz 48, y una vez esté el proyecto plenamente operativo se podría comercializar con destino a otras ciudades españolas y europeas. El proyecto Medición de la calidad del aire a través de sensores móviles embarcados en autobuses se enmarca en la iniciativa Civitas sobre movilidad urbana sostenible y está financiado por el séptimo programa marco de la Comisión Europea.

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