La cuestión racial: 3N. Carlos Ramirez Sánchez-Maroto. Doctor en derecho y sociedad - El Sol Digital
La cuestión racial: 3N. Carlos Ramirez Sánchez-Maroto. Doctor en derecho y sociedad

La cuestión racial: 3N. Carlos Ramirez Sánchez-Maroto. Doctor en derecho y sociedad

Las últimas previsiones de la Reserva Federal (Fed) dibujan un oscuro panorama con una contracción económica del 6,5 por ciento para este año y una tasa de desempleo que rozará el 11 por ciento.

En particular, el curso que tome la pandemia de COVID-19, que está lejos de haber terminado en Estados Unidos, tendrá una influencia decisiva en la decisión que tomen los votantes el 3 de noviembre. Si otro paquete de ayuda evita que cientos de miles de personas pierdan sus casas después de que la pandemia les impida pagar el alquiler o la hipoteca, esto podría dar a Donald Trump el viento de cola necesario para volver a asumir la presidencia.

Biden ni siquiera está a favor de Medicare for All, la idea de Bernie Sanders de levantar un sistema de sanidad pública, universal y gratuita, similar a los existentes en Europa occidental. Biden es presentado como alguien que no es Trump.

Los sondeos en los estados cruciales pasan a ser más importantes que las encuestas nacionales. Según Trump, el país se arriesga a caer en una espiral de desórdenes públicos y anarquía protagonizada por sectores radicales que pretenden cambiar el ‘estilo de vida americano’.

Esa estrategia, tiene un único destinatario: el electorado de raza blanca. En dos direcciones. Mantener el apoyo de los votantes de clase trabajadora que fueron decisivos en su victoria en Pennsylvania, Michigan y Wisconsin en 2016. La segunda, recuperar el apoyo perdido entre votantes blancos de clase media o media alta, que viven en su mayoría en los suburbios de las ciudades, que abandonaron a los republicanos en las elecciones legislativas de 2018.

A estas alturas, se puede decir casi con total seguridad que Biden obtendrá más votos que Trump en las urnas. La diferencia puede ser incluso superior a la de 2016. Pero eso no garantiza la victoria en el colegio electoral. Hace cuatro años, el triunfo del republicano fue posible porque superó a Clinton en 77.000 votos en Pennsylvania, Michigan y Wisconsin.

Durante los primeros siete meses de 2020 Estados Unidos registró unas 215.000 muertes por encima de lo habitual, de acuerdo a las últimas cifras de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Más de la mitad de los muertos son miembros de minorías: afroamericanos, hispanos, nativos americanos y, en un marcado grado no reconocido hasta ahora, asiáticos americanos.

Estas minorías constituyen poco menos del 40 por ciento de la población de los Estados Unidos, pero representan aproximadamente el 52 por ciento de todas las “muertes en exceso” por encima de lo normal hasta julio. Con estos nuevos datos, los asiático-americanos se unen a los afroamericanos e hispanos entre las comunidades más afectadas, con un aumento de las muertes en cada grupo de al menos el 30% este año en comparación con el promedio de los últimos cinco años, según el análisis.

El desplazamiento del debate público hacia cuestiones raciales supone un alto riesgo de división y enfrentamiento en una sociedad como la norteamericana. El mantra es votar demócrata por ser de origen latino o negro.

En la Convención demócrata de agosto la candidatura de Biden se ha oficializado con el apoyo de 3.558 delegados frente a los 1.151 que obtuvo su rival Bernie Sanders, es decir el 75 por ciento de votos online, en la segunda jornada. Sanders defiende los logros de la revolución cubana.

En 1988, Sanders, alcalde de Burlington (Vermont) y recién casado, viajó a la URSS en luna de miel. Afirmó Sanders en la rueda de prensa. «No hemos hecho un estudio de estas cosas, pero la gente parece contenta. No noté muchas carencias».

Barack Obama ha menospreciado a su vicepresidente. Desde el «no recuerdo lo que Joe dijo, lo cual no es sorprendente» de la primera rueda de prensa de Obama hasta el «nunca puedes infravalorar la capacidad de Joe de joder las cosas» que el ex presidente filtró esta primavera, hay una larga lista a su ex ‘número dos’.

Biden ha logrado estar en la primera línea de la política durante casi cinco décadas. Ahora es líder de una heterogénea coalición de minorías, mujeres, y de los grupos con un nivel educativo más alto de EEUU.

El candidato del Partido Demócrata presenta una gran agenda social   para controlar la pandemia del coronavirus y reabrir “efectivamente” la economía nacional. Prometió extender el seguro de desempleo por la crisis del COVID-19, que brindará a los gobiernos estatales, locales y tribales, la ayuda necesaria para que los trabajadores esenciales -como personal médico y docentes- no sean despedidos durante la crisis sanitaria.

Si el mensaje principal de los demócratas es que Trump es ”una amenaza para la democracia” y el bienestar de los estadounidenses por su fracaso a la hora de gestionar la pandemia y frenar sus desastrosos efectos para la economía, los republicanos piensan amplificar la idea de que el presidente es lo único que impide que el caos en las calles de muchas ciudades que los votantes llevan meses viendo a diario.

Trump promete la creación de 10 millones de empleos en tan solo 10 meses. Esto lo haría por medio de créditos fiscales para las compañías que trasladen sus sedes manufactureras desde China hacia la nación norteamericana…

Trump acusa a Joe Biden, de ser demasiado débil para oponerse al ala izquierda demócrata, y que se trata de «decidir si protegemos a los ciudadanos que cumplen las leyes o si damos carta blanca a violentos anarquistas, agitadores y criminales que amenazan a nuestros ciudadanos».

Es una carta con la que el presidente espera movilizar a su base, y, en especial, a las mujeres de lo que en EEUU se llaman ‘suburbios’, que son zonas de chalés unifamiliares de clase media y media-alta blanca, que en 2016 le dieron la victoria, pero que ahora parecen inclinarse más hacia el candidato demócrata.

En junio, la tasa de desempleo queda en el 11,1 por ciento, inferior a la estimación del 12,3 por ciento y a la tasa del 13,3 por ciento del mes anterior. También se crearon 4,77 millones de nóminas privadas no agrícolas, frente a los 2,9 millones estimados y los 3,23 millones del mayo.

Los ingresos medios por hora interanual suben un 5 por ciento (menos de lo esperado) y el dato mensual cae un 1,2 por ciento.El promedio de horas de trabajo semanales fue de 34,5 (igual que el dato estimado e inferior a las 34,7 de mayo). En cuanto a las nuevas peticiones de subsidio por desempleo, éstas han quedado en 1,42 millones, frente a las 1,48 millones de mayo.

La caída de la actividad económica ha afectado masivamente a sectores intensivos en mano de obra. El PIB creció +0,3 por ciento a/a en 1T20 (vs -3,1 por ciento en la UEM). En términos intertrimestrales anualizados, el PIB retrocedió -5,0 por iento.

Uno de los puntos clave de la disputa es el relativo a la extensión del beneficio de desempleo para millones de estadounidenses que perdieron su puesto a causa de la pandemia (de 600 dólares semanales). Más de 20 millones de estadounidenses reciben esta ayuda desde finales de marzo por lo que, sin pacto a la vista, se acercan al precipicio económico, ya que estas ayudas eran hasta ahora su salvavidas.

Con su arsenal de fortalezas y debilidades, Biden tendrá que enfrentarse en la recta final a un competidor impredecible que habitualmente no sigue las reglas del juego y que, eventualmente, podría sacar cartas debajo de la manga.

La hermana Deirdre “Dede” Byrne POSC, cirujana y militar retirada, participó en agosto en la Convención Republicana Nacional y dijo que no es solo provida, sino “pro vida eterna”. “Como seguidores de Cristo estamos llamados a defender la vida contra lo políticamente correcto o lo que está de moda hoy”, y agregó que “debemos luchar contra una agenda legislativa que apoya e incluso celebra la destrucción de la vida en el vientre materno”.

La religiosa elogió luego la defensa de la vida por parte del presidente Trump y cuestionó la postura abortista de los candidatos demócratas Joe Biden y Kamala Harris. Finalmente sor Deirdre Byrne dijo que “el arma” de los que defienden la vida es “el Rosario”. Biden, católico, es un firme defensor del aborto, y ha sido senador por el estado de Delaware, un paraíso fiscal- durante 36 años. Si fuera ciudadano de EEUU, lo tendría claro el 3-N.

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