La Dolce Vita - El Sol Digital
La Dolce Vita

La Dolce Vita

Esta semana hemos estado en la videoteca para ver la película “La Dolce Vita” de Federico Fellini.

Richerdios

Marcello Rubini es un desencantado periodista romano, en busca de celebridades, que se mueve con insatisfacción por las fiestas nocturnas que celebra la burguesía de la época. Merodea por distintos lugares de Roma, siempre rodeado de todo tipo de personajes, especialmente de la élite de la sociedad italiana. En una de sus salidas se entera de que Sylvia, una célebre diva del mundo del cine, llega a Roma, cree que ésta es una gran oportunidad para conseguir una gran noticia, y, en consecuencia, la perseguirá por las noches por diferentes lugares de la ciudad.
Se rueda en escenarios reales de Roma, Ciudad del Vaticano y Viterbo y en los platós de Cinecittà Studios (Roma). Nominada a 3 Oscar (director, guion y dirección artística), gana la Palma de Oro (Cannes). Producido por Giuseppe Amato y Angelo Rizzoli para Riana Film, Gray Films y Pathé Cinema, se proyecta en sesión de preestreno en 1960. La acción dramática tiene lugar en Roma y alrededores, a lo largo de 7 jornadas (día, noche y amanecer) del verano de 1959. El periodista Marcello Rubini (Mastroianni), encargado de una columna periodística de chismes de sociedad, es el factor de continuidad de un relato dividido en episodios: llegada a Roma de la superestrella americana de cine Sylvia Rank (Ekberg), una falsa aparición de la Virgen, el suicidio frustrado de una joven, el suicidio consumado de un intelectual, una fiesta en un club nocturno y una sesión de espiritismo en un castillo. Marcello es joven, apuesto, elegante y educado. Vive embargado por la desilusión, la desesperanza y el tedio. El film suma drama, crítica social y fantasía. Es el séptimo largometraje del realizador y marca la división de su filmografía en dos segmentos: el de las obras neorrealistas y el de los trabajos caracterizados por el festín visual que ofrecen. De la mano del protagonista, el espectador recorre los ambientes romanos en una peregrinación variopinta por lugares situados en el subsuelo (clubs nocturnos, habitación de una prostituta, antigua cripta…), en posiciones elevadas (cúpula de San Pedro, lujoso apartamento de un intelectual), a nivel de calle (Via Veneto, Fontana di Trevi) o vistos desde un helicóptero (escena inicial). El relato ofrece una descripción detallada de los ambientes de decadencia, superficialidad, frivolidad y lascivia que pueblan la ciudad de Roma y que convocan a los beneficiarios más visibles de la prosperidad económica del país de los últimos años. El grupo de gente famosa está formado por cantantes, actores y actrices, aristócratas, escritores, poetas, viejos ricos solitarios, ligones varios, prostitutas e hijos de la nueva burguesía que ha puesto el país en estado de obras, como muestran con insistencia las imágenes de las nuevas barriadas de la ciudad. Abundan en esta sociedad los oportunistas, los falsos amigos, los hipócritas, los chaqueteros, etc. Se sugieren paralelismos y semejanzas entre la decadencia de la Roma clásica y la despreocupación, indolencia, mediocridad, apatía y vaciedad de los representantes de la nueva sociedad italiana, a los que el film parodia, satiriza y censura. El metraje se presenta punteado de humor e ironía. La historia se estructura en torno a 4 fiestas orgiásticas, en las que predomina la desinhibición, la afición a los excesos y la trasgresión de normas convencionales. Los protagonistas son, sucesivamente, una estrella de Hollywood, el intelectual Steiner, un grupo de aristócratas decadentes y un grupo de artistas alocados y descerebrados. En cada una de las fiestas se hace especial mención de una fuente diferente de emociones: el cine y sus protagonistas, el arte, las ceremonias y ritos ocultistas y las prácticas de dominación. No se llega a saber si las orgías son sueños, delirios, realidad o una suma de las tres cosas. Fellini presenta una temprana y sorprendente descripción de la avidez informativa de ciertos medios por la vida de los famosos. De modo especial se fija en los informadores gráficos o foto-reporteros, que se mueven en grupos a la caza, al descuido, de imágenes lo más indiscretas, provocativas e inoportunas posibles de sus personajes. A estos reporteros les aplica el nombre de “paparazzo”, mote de un antiguo compañeros de estudios, que en el dialecto de la Romagna significa mosquito. El uso intensivo de la palabra en forma plural (“paparazzi”) determina que ésta se imponga como forma única, de singular y plural. La película suscita con motivo de su estreno un gran escándalo y una encendida polémica, acompañada de condenas y boicots. El éxito de taquilla del film es considerable, el mayor de la carrera de Fellini. El aspecto escandaloso que se le atribuye al film en su momento era debido a dos hechos: muestra abiertamente la sexualidad (danza lasciva de Sylvia, striptease de Nadia, número salvaje de música y baile de Celentano) y subvierte el valor convencional de algunos símbolos (la sotana). La música, compuesta por Nino Rota y ejecutada bajo la dirección de Franco Ferrara, aporta el aire festivo, frívolo y variado que reclama la acción. La fotografía, de Otello Martelli (“La strada”, 1954), en B/N, se recrea en extravagancias visuales, crea símbolos (la pureza representada por la chica de blanco) y compone explicaciones y sugerencias de realidad dudosa.

La Deriva

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