La economía del bien común, una nueva gestión ciudadana - El Sol Digital
La economía del bien común, una nueva gestión ciudadana

La economía del bien común, una nueva gestión ciudadana

Maite Díaz Torres

El cambio de mentalidad en cuanto a roles y relaciones, la autosuficiencia y la gestión consciente son las bases que para Diego Isabel La Moneda debe tener la nueva economía del bien común. El ingeniero, empresario, conferenciante internacional, autor y fundador del Global Hub for the Common Good compartió el pasado 30 de marzo en La Noria su idea sobre cómo se puede crear un nuevo modelo de gestión ciudadana, que puede aplicarse tanto a la gestión empresarial como a la administración global de la sociedad.

La ponencia, organizada por Global Hub for the Common Good y Ecoemprende, se enmarca dentro del Foro Internacional sobre Nueva Economía e Innovación Social que se celebrará con el apoyo de la Diputación de Málaga y otras entidades, en la primavera de 2017 en Málaga y que hará de Málaga una ciudad pionera sobre las nuevas corrientes económicas que ayudan a enseñar a la sociedad a gestionar con eficacia los recursos materiales y humanos a su disposición.
Para el fundador de Global Hub for the Common Good emprender no es solamente crear una empresa nueva, es “cambiar y crear cosas allá donde estés”. La Moneda asegura que el emprendimiento se encuentra también en la economía y en la política, por eso sería necesario que hubiera “más emprendedores dentro de las empresas y en las instituciones”. Málaga, opina el conferenciante, tiene “una capacidad de superación enorme como sociedad”, tiene el factor humano, los medios y otras características que podrían permitir a esta ciudad “liderar ese cambio que está ocurriendo de forma integral”, asegura La Moneda.

El nuevo concepto de economía empresarial

Este nuevo concepto de economía empresarial prioriza las relaciones humanas y la cercanía al crecimiento empresarial. Algunos de los factores fundamentales que caracterizan el modelo económico defendido por La Moneda son la soberanía alimentaria, necesaria para “ser lo más autosuficientes posibles”, la bioconstrucción para construir casas más rentables y que utilicen los productos cercanos, consciencia en la creación de productos como los textiles, soberanía energética, democracia y participación ciudadana. Otros aspectos como la cultura y el conocimiento apoyado por la tecnología permitirían el desarrollo de esta nueva economía. Para que la economía colaborativa se globalice sería necesario “un cambio de mentalidad, debemos dejar de pensar que la responsabilidad es de los políticos o de los superiores, hay que abrir la participación a las personas”. En el entorno empresarial también “se debe romper la dualidad del gobernante y el gobernado” para trabajar de forma más descentralizada y compartida. También se debe eliminar la competitividad en pos del conocimiento abierto. Para esto “es necesario crear foros de encuentro”. Esto, también se puede aplicar en el terreno político si se entiende que los miembros de otros partidos “no son la competencia, sino que son personas con las que podemos trabajar”.

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