La economía también está en funciones

La economía también está en funciones

La interinidad de este Gobierno después de más cien días de celebradas las elecciones generales es ya preocupante por la parálisis a la que arrastra a la economía nacional, incluida nuestra presencia empresarial en el exterior. Menos mal, y es un gran acierto, que se aprobaron los presupuestos nacionales antes de las elecciones. Así, las inversiones presupuestadas se garantizan pero ningún nuevo proyecto ve la luz y como de haber elecciones hasta finales de junio no se celebrarían y hasta septiembre no tendríamos un gobierno pues el panorama no es nada halagüeño, eso en el caso de que la correlación de fuerzas permitiera un gobierno, lo que no sucede ahora. Pero es que en el supuesto de que no hubiera elecciones porque PSOE-Podemos-Ciudadanos se arreglaran, las prioridades presupuestarias serían otras y habría que volver a empezar, aparte del peligro de tener a los antisistema en áreas de gobierno.

Los proyectos paralizados del tren litoral, el corredor mediterráneo, el cercanías al PTA, el acceso al aeropuerto, la remodelación de los Baños del Carmen y otros, no tienen visos de encontrar pronta ejecución. A lo anterior hay que añadir el desfase en el que quedan los estudios previos de cualquier proyecto, desfase en cuanto al coste pero también respecto a las necesidades, que siempre están en crecimiento. La lucha política vuelve a cobrarse como víctimas los proyectos que crean riqueza, pero no solo ahora, con motivo de la parálisis institucional, sino habitualmente. Los partidos políticos en España discuten sus diferencias con la cosa pública de por medio y eso lo pagamos los ciudadanos, de ahí también el justo hartazgo de tantos y la emergencia populista.
Las soluciones a los problemas planteados no son fáciles pero sólo con generosidad y altura de miras puede afrontarse el futuro, y en cuanto se pueda hay que acometer reformas inaplazables para la regeneración de este país. El obligado respeto a la ley de los nacionalistas -con la coacción del Estado si fuera necesario-, la reforma de la Justicia, de la Ley Electoral y un marco estable educativo son las condiciones mínimas de partida.

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