La familia no se habla. Carlos Ramirez. Abogado - El Sol Digital

La familia no se habla. Carlos Ramirez. Abogado

El estrambótico y homérico ridículo de votar en un referéndum ilegal y sin garantías, una parodia, no le importa al millón que quiere hacerlo aunque fuere en una caja de zapatos o en un calcetín, pues saben que votarán solo ellos y solo ellos contaran los votos, muy democrático.

La ruptura de la convivencia en Cataluña es no solo evidente sino una realidad, donde familias y amigos de toda la vida y compañeros de trabajo no se hablan. No es el futbol, es querer irse para ser ciudadanos gobernados por una oligarquía que quisiera dejar impunes a los corruptos en una república ya imposible. El nivel intelectual no es bajo es de subsuelo.

Después de 30 años de falsedades y omisiones de todo tipo de la Historia de Cataluña, en la que España es un país invasor de una Corona catalana inexistente y a la que se quitaron territorios de Baleares y Valencia, qué más se puede decir. ¡Ah, que les robamos! Los secesionistas van a por todas, y la convivencia es su propia opinión, no hay alternativa.

Que se quieran ir los independentistas no es nuevo, lo grave es que los que no lo son se posicionen en vías también ilegales, como un referéndum pactado de secesión sabiendo que es imposible en la Constitución vigente, por lo que habría que derogarla para ese fin ultrajante.

 ¿Por qué no se ha actuado con más diligencia?  El expresidente Felipe González ha expresado que él habría empleado el artículo 155 de la Constitución para frenar el secesionismo en Cataluña. Sin embargo, el Gobierno ha optado por actuar con firmeza y serenidad en respuesta al desafío independentista.

Los españoles aún esperamos una estrategia del Gobierno más allá de impedir el pucherazo del referéndum. Ninguna alternativa se expresa a los planes de estudio a escolares en Historia que rompen la convivencia social y el ser de España. Ninguna del control a organizaciones culturales contrarias a la unidad y convivencia y sí al odio español. Hace falta un plan estratégico en Cataluña de integrar lo español y la singularidad catalana sin exclusión. Los enemigos de la unidad y convivencia desde el País vasco, Valencia, Baleares y Navarra están atentos y se mueven mejor ante las debilidades ajenas.

Esperamos desde la serenidad una actitud similar a la de Blas de Lezo:

“Habéis visto la ferocidad y poder del enemigo (…). El destino (…) está en vuestras manos. Yo, por mi parte, me dispongo a entregarlo todo por la Patria cuyo destino está en juego (…). No podemos ser inferiores a nuestros antepasados, quienes también dieron la vida por España y por el Rey, ni someternos al escarnio de las generaciones futuras que verían en nosotros los traidores de todo cuanto es noble y sagrado (…)¡Viva España!”.

La opción de otorgar aún más concesiones competenciales y, por tanto, más dinero a Cataluña la acercaría a un estatus de un Estado semi independiente en una confederación, de manera que solo le quedaría por ganar las señas simbólicas de la bandera y la ciudadanía”, lo que también quieren.

La iniciativa de abordar una revisión del mecanismo de financiación autonómica a cambio de la desconvocatoria del referéndum es una quimera, además de un posible perjuicio a otras regiones; así Cataluña viene pidiendo hace varios años un sistema similar al cupo vasco, otro cuponazo por la escuadra, de consecuencias nefastas a nivel nacional.

En estos momentos mayor autonomía fiscal, o la retirada de sanciones a los miembros del Govern detenidos por participar en la organización de la consulta, no sería un gesto de buena voluntad sino una traición a todos los que defienden el Estado de Derecho. El iniciar un proceso de negociación para estudiar una reforma de la estructura del Estado y el poder de las regiones que permitiera a Cataluña seguir formando parte de España, sería un proceso largo y muy complejo, y las propuestas no llegarían antes de mediados de 2018, además de un posterior referéndum necesario para aprobar un cambio en la Constitución, todo muy precipitado sin un consenso previo.

Se hace necesario, por ejemplo, que la UE hiciera una declaración firme en un comunicado oficial de que una Cataluña independiente, sin importar cómo, se relegaría a sí misma de facto fuera de la Unión Europea y del espacio euro.

A todo esto, en Tarragona arrancó la campaña del sí por el referéndum y desde allí los socios batasunos de Juntos por el sí, en su proyecto de país, proponen obligar a la Iglesia a pagar IBI y eliminar subvenciones a colegios religiosos. En la ciudad de Barcelona, la formación anticapitalista abogó hace unas semanas por expropiar la Catedral para convertirla en un economato o una escuela de música.

No podemos caer en el hartazgo de los secesionistas, para todos unos párrafos de un discurso de J. F. Kennedy cuando mandó a la Guardia Nacional a hacer cumplir las leyes raciales en los Estados sureños a inicios de los años sesenta:

“Los estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia. Si este país llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestra corte y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a salvo de sus vecinos”.

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