La familia y el verano - El Sol Digital

La familia y el verano

Soledad Benítez-Piaya Chacón. Abogado

“La hormiga es sabia, pero no lo suficiente para tomarse unas vacaciones”. (Clarence Day) 

Parece mentira pero ya casi estamos en verano; ya han pasado en un suspiro la Navidad y la Semana Santa; apenas nos hemos dado cuenta y pronto estarán los niños en casa disfrutando de sus vacaciones. Comienza ahora una etapa del año completamente distinta al resto, en la que la familia comparte mucho más tiempo y esto al principio cuesta, para que nos vamos a engañar… El lado oscuro de las vacaciones supone que tras ellas, aumentan las rupturas de pareja; es un hecho incuestionable que se multiplican las visitas a los abogados de familia. Los adultos no tienen tres meses de descanso; tenemos que seguir con nuestro trabajo, lo que complica la intendencia familiar, pero llegará el mes soñado de agosto en el que la mayoría de los españoles estaremos de vacaciones, y entonces será el momento en que pensemos poner en práctica todos los proyectos y buenas intenciones que venimos planeando desde hace meses (vida sana, deporte, lectura, amigos, etc). Todo esto está muy bien, pero creo que nos complicamos demasiado queriendo hacer en treinta días lo que no hemos podido hacer durante once meses; y las vacaciones deben estar para otra cosa. No se trata de cambiar el estrés del trabajo por el estrés de los programas vacacionales para terminar enfadado todo el mundo. En este sentido, es cierto lo que decía Andrew A. Rooney… “Lo mejor de las vacaciones es planearlas”. Creo que debemos aprovechar el verano para compartir en familia el tiempo de ocio sin prisas, sin mirar el reloj, casi sin saber en qué día vivimos, dejando que la jornada transcurra lentamente. Reconozco que eso es difícil, porque estamos acostumbrados a una vida en la que la pausa y el sosiego ya no son posibles, pero hay que intentarlo, porque si no, cuando finalicen nuestras cortas vacaciones, nos acordaremos de lo que decía  Elbert Hubbard…”,  “Nadie necesita más unas vacaciones, que el que acaba de tenerlas”, y este escritor vivió en 1800, imaginemos que fuera un contemporáneo. Pienso que si conseguimos aprovechar estas vacaciones para compartir experiencias sencillas, para pararnos a conocernos un poco mejor o para dialogar (que no charlar), habremos aprovechado el tiempo, habremos fortalecido el vínculo que une a la familia, que no es otro que el respeto y la alegría.

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