La fotografía en la cultura de la imagen la domina el selfie - Deja huella. Cristina Herrera - El Sol Digital
La fotografía en la cultura de la imagen la domina el selfie – Deja huella. Cristina Herrera

La fotografía en la cultura de la imagen la domina el selfie – Deja huella. Cristina Herrera

La palabra selfie se inventó en 2002 pero hay que remontarse hasta 1839 que es cuando realmente se tomó la primera ‘auto imagen’ de la historia, el selfie más antiguo es de Robert Cornelius, que con 30 años se hizo una autofoto en su tienda de lámparas en Philadelphia, EE.UU. Pero ¿realmente cuaádo se tomó conciencia de los selfies? En 2013, cuando “selfie o selfy” se convirtió en la palabra del año y fue entonces cuando la selfimanía comenzó a brillar, hasta el día de hoy.

selfieEl selfie está haciendo cambiar a la sociedad en diferentes sentidos, puede incluso parecer un mero autoretrato que, según los psicólogos, lo señalan en exceso como falta de autoestima y la necesidad de autoreconocimiento. Pero el selfie se está convirtiendo en una práctica peligrosa, ya que existen “records” de conseguir el mejor selfie y está haciendo que las personas se jueguen la vida por una simple fotografía. Desde el 2017 el selfie ha pasado de ser una práctica y una curiosidad para la ciencia a ser un fenómeno que está cambiando su rumbo. Lo curioso es que seas zurdo o diestro, las fotografías se suelen orientar hacia el lado derecho, y es que, según la ciencia, desde esa perspectiva se capta más intensidad emocional porque el lado izquierdo es más expresivo que el derecho a pesar de que no seamos fotogénicos en la cercanía extrema de los selfies.

Las redes sociales están ayudando al auge del selfie, sobre todo, las redes sociales aplicadas a las fotografías, como son Facebook, Instagram o las de parejas como Tinder o Adopta un tío. Hasta el punto de que sean fake news o no, se ha llegado a publicar y afirmar que el selfie puede llegar al punto de obsesión o manía si la persona se autorretrataba más de seis veces al día.

Utilizamos los selfies para muchas cosas, para hacernos automarketing, para vender la imagen tan buena, real o retocada que tenemos en el momento, para mostrar nuestra maravillosa y envidiable vida, aunque sea pura mentira o como se dice ahora, “postureo”.  El selfie aumenta nuestra sensación de independencia porque ya no necesitamos al fotógrafo para que nos eche una instantánea, ni a la Polaroid para que parezca vintage la foto, simplemente solicitamos la “aprobación” por parte de la sociedad de forma online.

Está claro que los selfies dicen mucho de nuestra personalidad dejando de lado la baja autoestima, el narcisismo o, aunque parezca incompatible, también ser antisociable, que juegan un papel importante en esta practica de moda. La personalidad y el selfie están íntimamente relacionados, dependiendo de tu personalidad vas a formar parte de esta moda de una forma u otra, a partir de tu actitud, la imagen que tengas de ti mismo y la que quieras proyectar al mundo (si es que quieres mostrarla). Según un estudio de la Universidad de Singapour sobre el comportamiento humano en los selfies, la forma de realizarlos habla de la personalidad de cada individuo en el que destacan que las personas cooperativas y amables aparecen siempre sonrientes y se toman las fotos desde abajo, “poner morritos” es de personas inseguras, con ansiedad y celosas o si el selfie tiene mayor espacio señala positividad emocional.

El selfie habla de nosotros a partir de una “inocente instantánea”. El selfie deja huella en esta sociedad dominada por la cultura de la imagen que, ayudada por las redes sociales, los influencers, la marca personal y el marketing de uno mismo está cambiando el concepto de imagen y la percepción de ésta por la sociedad.

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